
Tan solo hay que ponernos en los zapatos de los que han estado subsistiendo gracias a la entrega de los cupones de alimentos SNAP. Sin duda, cada vez que vemos a alguien usar la tarjeta EBT en algún comercio es sinónimo de que sus finanzas no son las mejores, sin que eso sea motivo de vergüenza o burla. Por ello, tras la noticia de que no habrá más pagos hasta que se arregle la situación del gobierno federal, millones de familias se quedan casi sin opciones para garantizar una alimentación correcta.
En las últimas horas, millones de familias en Nueva York han sentido la incertidumbre de no saber cómo hacer sus compras sin los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Este apoyo es esencial para que muchas personas puedan cubrir algo tan básico como sus tres comidas diarias.
Y en medio de este panorama, la gobernadora Kathy Hochul decidió actuar. Consciente del golpe que supone la suspensión temporal de los fondos federales, anunció un plan estatal de emergencia de más de US$11 millones destinado a reforzar la ayuda alimentaria en todo el estado de Nueva York.

LAS MEDIDAS DE NUEVA YORK EN PALABRAS DE SU GOBERNADORA
Hochul explicó que esta inversión busca hacer frente a los retrasos ocasionados por el cierre parcial del gobierno federal, una situación que ha paralizado la distribución de fondos a programas sociales clave. Uno de los más afectados es justamente el SNAP, del cual dependen más de 2.8 millones de neoyorquinos.
“No podemos permitir que los neoyorquinos pasen hambre por una crisis política en Washington. Nueva York actuará para proteger a su gente”, dijo Hochul durante su conferencia en Albany. Y más allá de una frase contundente, sus palabras vinieron acompañadas de un plan concreto para mantener abiertos los bancos de alimentos y comedores comunitarios que sostienen a miles de familias.
LOS FONDOS LLEGARÁN A LAS ORGANIZACIONES PERTINENTES
De los US$11 millones anunciados, una parte significativa se destinará a entidades que ya trabajan directamente en el terreno: Food Bank for New York City, Feeding Westchester, Island Harvest, y Regional Food Bank of Northeastern New York, entre otras. Son nombres que no siempre aparecen en los titulares, pero que cada día hacen posible que una madre pueda preparar una cena o que un niño reciba un almuerzo nutritivo.
La idea, según explicó la gobernadora, es reforzar la cadena de apoyo que ya existe, evitando que los retrasos federales se traduzcan en estanterías vacías o comedores cerrados.
La estrategia de Hochul no se limita solo a los bancos de alimentos. También incluye recursos adicionales para los programas de alimentación escolar y para adultos mayores, grupos que suelen verse más afectados cuando hay recortes presupuestarios. El Departamento de Servicios Sociales del Estado de Nueva York (OTDA) será el encargado de coordinar la distribución y fiscalización de los fondos, garantizando que el dinero llegue a quienes más lo necesitan.
UN LLAMADO A LA ACCIÓN EN WASHINGTON
Durante la presentación, Hochul no dudó en lanzar un mensaje al Congreso de Estados Unidos y pedir que se restauren los fondos federales del SNAP lo antes posible y apeló a la responsabilidad bipartidista: “La seguridad alimentaria debe estar por encima de cualquier disputa política”.

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