
Una nueva propuesta de ley en Nueva York busca cambiar la forma en que los clientes compran bebidas. La iniciativa obligaría a los negocios a permitir que las personas lleven sus propios vasos reutilizables al hacer un pedido. Aunque el objetivo es reducir el uso de plásticos, la medida ya genera dudas entre trabajadores y consumidores. Algunos empleados de cafeterías, especialmente en zonas como Midtown, advierten que la norma podría traer problemas con los clientes.
“No me pagan lo suficiente como para discutir con ellos”, dijo al New York Post un trabajador que prefirió mantener el anonimato. “Podría convertirse en un problema.”
Aun así, el mismo empleado reconoció que la iniciativa podría tener un impacto positivo en el medio ambiente al disminuir la cantidad de plásticos de un solo uso que terminan en océanos y vertederos.
El proyecto es impulsado por el líder de la mayoría demócrata del Concejo Municipal, Shaun Abreu, y busca ahorrar millones de dólares al año en la gestión de residuos, además de reducir la contaminación.

“La ciudad gasta cientos de millones de dólares cada año en la eliminación de residuos, y los plásticos de un solo uso representan una parte importante. Este proyecto ayudará a reducir esos costos”, explicó el político.
“Los negocios también gastarían menos al no tener que comprar tantos vasos de plástico”, agregó.
Sin embargo, algunos clientes creen que la medida podría ser aprovechada por personas que intenten obtener más bebida de la que pagan.
“Creo que la mayoría de la gente se aprovechará de cualquier situación. Buscarán vacíos legales e intentarán obtener más de su pedido”, dijo Liv Besa, cliente de Starbucks en Queens. “Con cualquier ley, las personas encuentran formas de sacar ventaja. Es la naturaleza humana.”

Otros consumidores, en cambio, ven beneficios en usar sus propios recipientes.
“Por un lado, mi vaso mantiene las bebidas calientes por más tiempo, y esa es la principal razón por la que cambié”, comentó Yaneke Arrington, de 43 años, quien ya utiliza un vaso reutilizable.
La propuesta también obligaría a los negocios a colocar avisos informando a los clientes sobre esta opción. Además, contempla multas de hasta 400 dólares para quienes no cumplan y permite a los empleados rechazar recipientes que estén sucios o no tengan el tamaño adecuado.

En algunos locales, como las tiendas de bubble tea, los trabajadores advierten que la implementación sería más compleja debido a las máquinas que utilizan.
“No estoy en contra de la idea, pero hay máquinas que solo funcionan con tamaños específicos de vasos y tapas”, explicó un empleado. “Muchos usan tapas de plástico que se sellan con calor, por lo que un vaso de aluminio o vidrio no funcionaría.”
Se espera que la ley sea debatida en junio.
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