Kim Jong-un mandó a su mano derecha a reeducación
Kim Jong-un mandó a su mano derecha a reeducación

Los servicios de inteligencia de Seúl aseguraron que el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha enviado al que era su mano derecha y considerado número tres del régimen, Choe Ryong-hae, a un programa de reeducación en la principal universidad del país.

Choe, miembro del politburó del Partido de los Trabajadores, estaría asistiendo a la Universidad Kim Il-sung, según indicó un funcionario del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) a la agencia surcoreana de noticias Yonhap.

La Universidad Kim Il-sung, nombrada en honor al abuelo del líder y fundador del país, es el centro educativo más prestigioso del hermético país y en ella se forma a las élites del partido único.

La fuente no ofreció más detalles sobre las razones que Kim Jong-un tendría para enviar al tercero al mando a este centro educativo. El supuesto envío de Choe al programa de reeducación, podría constituir un castigo leve del líder a uno de sus principales colaboradores.

Los expertos, en Corea del Sur, creen que el hasta ahora influyente número tres podría estar apartado de la vida pública durante meses e incluso años, en caso de que la información sea certera.

Los pasados días comenzaron a propagarse rumores sobre la posible caída en desgracia de Choe cuando su nombre no apareció en la lista del funeral de estado celebrado el miércoles por la muerte de una prominente figura del régimen.

En todo caso, no es la primera vez que se ha especulado con una supuesta purga a este influyente político que poco más tarde ha aparecido de nuevo en público despejando todo tipo de dudas sobre su permanencia en la élite.

Choe Ryong-hae, hijo del histórico guerrillero y militar del régimen Choe Hyon, fue el enviado especial de Corea del Norte a China, el pasado 3 de septiembre en el gran desfile militar con motivo del 70 aniversario de la rendición japonesa.

El extremo hermetismo del régimen norcoreano hace prácticamente imposible conocer datos sobre su élite, lo que explica la abundancia de rumores sobre los altos cargos de Pyongyang y la dificultad para comprobar su veracidad.

Fuente: EFE