Redacción EC

El fue visto este miércoles por primera vez en público con una mascarilla de protección por el que, sin embargo, se quitó rápidamente antes de salir del vehículo que lo transportaba a la audiencia general.

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Después de seis meses de las tradicionales audiencias de los miércoles grabadas en directo en su biblioteca privada, el sumo pontífice reanudó en septiembre esta cita en presencia del público, pero limitando la multitud a 500 personas al aire libre, en un patio cerrado del palacio apostólico.

Después de quitarse la mascarilla, el papa evitó en la medida de lo posible estrechar las manos y besar a los niños, como hacía antes en la inmensa plaza de San Pedro.

Pero este adepto de los contactos directos se acercó como siempre con jovialidad de los fieles, aglutinados a lo largo de una barrera en lugar de quedarse en sus sillas asignadas, algunos bajando sus mascarillas para saludarlo mejor, otros poniéndole en las manos un regalo, como una caja con pasteles o un gorro blanco.

El Papa Francisco celebra este miércoles 9 de setiembre la audiencia general semanal, en el patio de San Dámaso, en el Vaticano. (REUTERS/Remo Casilli).
El Papa Francisco celebra este miércoles 9 de setiembre la audiencia general semanal, en el patio de San Dámaso, en el Vaticano. (REUTERS/Remo Casilli).

Antes de comenzar su catequesis y después de saludar a los fieles, el papa Francisco recomendó sonriendo a la multitud volver “cada uno a su silla” para “evitar los contagios”.

Desde el inicio de la epidemia, el papa Francisco parece poco ansioso por su propia salud, apareciendo sistemáticamente sin mascarilla al recibir a sus visitantes en el interior del palacio apostólico, aunque recibe muchos menos grupos que antes.

Fuente: AFP

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