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Los aprobaron el domingo derogar la Constitución heredada de la dictadura de con un voto abrumador para iniciar un proceso constituyente, que fue festejado en masa en las calles de todo el país.

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MIRA: 4 claves para entender qué está en juego en el plebiscito para cambiar la Constitución de Pinochet en Chile

Tras conocerse los primeros resultados apuntando a un claro triunfo del Apruebo, el centro de Santiago se convirtió en una caravana de autos a bocinazos, mientras en Plaza Italia, eje de las manifestaciones desde octubre de 2019, era una fiesta multitudinaria.

“Oh, Chile despertó, Chile despertó”, gritaron las miles de personas para festejar la victoria por un 78,28% de la opción “Apruebo” al cambio constitucional, versus el 21,72% que obtuvo el “Rechazo”, escrutado el 99,57% de las mesas. De un padrón electoral de 14,7 millones de personas, votó poco más del 50%, en un país donde el sufragio es voluntario.

Resultado del plebiscito en Chile. (AFP).
Resultado del plebiscito en Chile. (AFP).

“Ni de joven pensé que en Chile seríamos capaces de unirnos para semejante cambio (...) Nunca vi tanta gente votando y con ganas de votar, de querer participar”, dijo a la AFP María Isabel Ñúñez, de 46 años, ejecutiva de ventas de un banco, quien caminaba de la mano junto a su hija de 20 por la céntrica plaza de Santiago, epicentro de las manifestaciones que estallaron hace un año en Chile.

Con aplastante mayoría, Chile se decide por una nueva constitución. (EFE).

“Hoy empieza algo nuevo; capaz no es todo rápido pero todo lo que hemos sufrido este año y los años que ha costado sacarse de encima las injusticias que se armaron en dictadura. Todo lo que se haga de ahora en adelante será histórico”, afirmó de su lado su hija, Orietta Herraz, quien votó por primera vez en su vida en este plebiscito.

Una manada de gente llegó a este lugar desde todas partes de la capital un poco antes de que se conocieran los resultados oficiales, y tras aislados incidentes con la Policía, estalló la fiesta popular, llena de banderas, luces, fuegos artificiales, y una emoción desbordada.

Numerosos chilenos toman la Plaza Italia. (AFP / JAVIER TORRES).
Numerosos chilenos toman la Plaza Italia. (AFP / JAVIER TORRES).

Al interior del palacio de gobierno, fuertemente custodiado por la Policía, el presidente Sebastián Piñera -que se mostró neutral frente a este referéndum- pidió a los chilenos que la nueva Constitución sea un marco de “unidad” para el futuro.

“Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la nueva Constitución sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro”, dijo el mandatario, escoltado por todo su gabinete de ministros.

Los chilenos celebran en la Plaza Italia. (Foto de Pedro Ugarte / AFP).
Los chilenos celebran en la Plaza Italia. (Foto de Pedro Ugarte / AFP).

Conscientes que no hay magia

Más de 14,7 millones de chilenos estaban llamados a votar. Con mascarillas y la esperanza de un cambio, se observaron largas filas durante la mayor parte del día en los centros de votación, donde el proceso transcurrió sin incidentes y con los resguardos sanitarios para evitar contagios de coronarivus.

En el plebiscito, los chilenos también optaron mayoritariamente, con un 79% de los votos, por una Convención Constituyente integrada 100% por miembros escogidos popularmente, para redactar la nueva Constitución. La otra alternativa era una Convención Mixta, en la que también participaban parlamentarios en ejercicio.

Chile "renace" y sale en masa a celebrar fin de la Constitución de Pinochet. (EFE).

“No va a ser mágico de la noche a la mañana, pero lo que pase ahora tiene que ver con el aporte de todos nosotros”, dijo a la AFP el ingeniero Sebastián Llanta, antes de irse a bailar al ritmo de “Quieren dinero” (1986), una canción-protesta de Los Prisioneros que se hizo popular en plena dictadura.

“Hay un triunfo categórico por el Apruebo y nosotros tenemos que ponernos inmediatamente a trabajar para poder elegir los mejores constituyentes”, dijo Jacqueline van Rysselberghe, presidenta del oficialista partido Unión Demócrata Independiente (UDI), el más grande del país y el único que apoyó por completo la opción Rechazo.

Piñera asegura que el plebiscito es el "comienzo y no el fin" del futuro de Chile. (AFP).

Una gesta de la calle

El plebiscito del domingo, inicialmente programado para abril pero pospuesto por la pandemia, fue decidido tras un amplio acuerdo político alcanzado en noviembre del año pasado, casi un mes después del inicio, el 18 de octubre de 2019, de las protestas sociales y enfrentamientos violentos con la Policía tras el alza en la tarifa del Metro de Santiago.

La elección y celebración popular se realiza justo un año después de que tuviera lugar, el 25 de octubre de 2019, la mayor marcha realizada en democracia.

Ese día más de 1,2 millones de personas se reunieron en torno a la Plaza Italia, en una demostración de la profundidad y amplitud del descontento social acumulado en décadas en un país considerado un modelo de crecimiento económico y estabilidad en América Latina.

“Hemos esperado mucho más de un año (por esto), es un evento histórico en nuestro país”, dijo a la AFP a primera hora un emocionado Elías Pérez, psicólogo de 39 años, que votó en el Estadio Nacional de Santiago, lugar emblemático en la historia chilena convertido para esta jornada en el centro de votación más grande del país.

El Estadio Nacional, el más grande centro de votación de Chile. (JAVIER TORRES / AFP).
El Estadio Nacional, el más grande centro de votación de Chile. (JAVIER TORRES / AFP).

Para un amplio sector de la población, la Constitución de 1980 es la madre de las desigualdades de Chile. Si bien la Carta Magna no establece la privatización de sectores básicos, como la salud o la educación, fomenta la participación de los entes privados y reduce el tamaño del Estado.

Pero para los detractores del proceso, un cambio a la Constitución minará la salud de la economía y el desarrollo social de Chile.

El próximo 11 de abril, los chilenos deberán volver a las urnas para elegir a los constituyentes que redactarán en un plazo de hasta un año la nueva Constitución de Chile.

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INFORMACIÓN PREVIA

Cambiar la Constitución fue la gran reivindicación que unió a los durante la revuelta social que empezó hace un año y este domingo podrán votar en un plebiscito para enterrar o no la Carta Magna heredada de la dictadura, percibida como la base de la desigualdad.

Para los partidarios del Apruebo al cambio constitucional, principalmente en la oposición de izquierda, una nueva Constitución eliminaría el freno fundamental a las reformas sociales profundas, en uno de los países más desiguales de América Latina, que en los últimos 30 años fue uno de los más estables y con mayor prosperidad económica de la región.

Los defensores del Rechazo, que comparten parte de los partidos de la coalición conservadora gobernante, creen que es posible introducir cambios en el texto básico, pero no redactar una nueva Constitución. Para ellos, la estabilidad de Chile está en juego.

“Este plebiscito lo ganó el pueblo; no lo ganaron los partidos (políticos)”, considera Alejandra Sepúlveda, una empleada de 34 años, que la tarde del jueves participó de uno de los cierre de campaña de la opción Apruebo en el centro de Santiago.

La Constitución de Chile, herencia de Pinochet. (AFP).
La Constitución de Chile, herencia de Pinochet. (AFP).

Para Luis Álvaro, de 51 años y desempleado desde marzo, “Chile necesita un cambio radical”.

“Queremos un nuevo Chile. Un Chile justo, un Chile digno; un Chile que sea para todos”, dice esperanzado sobre el proceso que se puede abrir el domingo en caso de ganar el Apruebo y la opción para redactar una nueva Constitución a través de una Convención Constituyente, integrada exclusivamente por miembros electos en votación popular.

MIRA: Cómo pasó Chile de ser un “oasis de estabilidad” al estallido social que llevó al plebiscito constitucional

La otra alternativa es una “Convención Mixta”, integrada en partes iguales por parlamentarios en ejercicio y miembros electos especialmente para la ocasión.

Plebiscito Constitucional en Chile. (AFP).
Plebiscito Constitucional en Chile. (AFP).

Posición de privilegio

El gran temor de los partidarios del Rechazo es que “Chile pierda su posición de privilegio en América Latina”, ganada en los 30 años de democracia, y se convierta en “una nueva Venezuela”. Para ellos, no es necesario cambiar una Constitución que le ha dado estabilidad a Chile aunque sí introducirle reformas.

Los episodios de violencia que han acompañado las multitudinarias marchas callejeras que emergieron a partir del 18 de octubre del año pasado, y que volvieron a repetirse este domingo con la quema de dos iglesias en la conmemoración del primer año de la revuelta, sustentan estos temores.

En la víspera, el Fondo Monetario Internacional (FMI) entregó su visión sobre el proceso, agregando una nota de tranquilidad respecto al horizonte que se asoma en este país austral.

MIRA: ¿Por qué es histórico e inédito el plebiscito constitucional de Chile? Te lo explicamos en 4 claves

Este proceso constitucional abre la puerta a que Chile siga siendo un líder en la región en el ámbito económico”, dijo el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner.

Todo empezó con los escolares saltando los torniquetes del metro por el alza de los pasajes. (Foto: Jonathan OYARZUN / ATON CHILE / AFP).
Todo empezó con los escolares saltando los torniquetes del metro por el alza de los pasajes. (Foto: Jonathan OYARZUN / ATON CHILE / AFP).

El plebiscito podría lograr que Chile “comience una nueva etapa en la cual se mantengan los principales elementos que generaron el éxito chileno en términos de crecimiento económico de las últimas décadas, pero que también esto se complemente con una agenda de cobertura social, con unas finanzas públicas más progresivas”, declaró.

Chile tiene hoy uno de los mayores ingresos per capita en América Latina (20.000 dólares) y se prevé que sea uno de los países que logre recuperarse más rápido de los efectos económicos de la pandemia. El FMI estima que tras una caída del PIB del 6% este año, en 2021 alcanzaría una expansión de 4,5%.

Vista aérea de una estación del metro de Santiago incendiada. (Foto: Javier TORRES / AFP).
Vista aérea de una estación del metro de Santiago incendiada. (Foto: Javier TORRES / AFP).

Dudas sobre la participación

En medio de la pandemia, que en Chile ha contagiado a casi 500.000 personas y provocado la muerte de más de 13.000, la participación electoral del domingo aparece como un dato clave.

Más de 14,1 millones de chilenos están habilitados para votar en estos comicios bajo sufragio voluntario. El funcionamiento de las mesas fue extendido por dos horas para disminuir las aglomeraciones y se fijó un horario especial para los mayores de 60 años. En total, los centros de voto abrirán durante 12 horas desde las 08H00 locales (11H00 GMT).

Desde que se instauró el voto voluntario en 2013 aumentó el nivel de abstención en Chile, sobre todo entre los más jóvenes. En las últimas elecciones de 2017, cuando resultó electo presidente el conservador Sebastián Piñera, la abstención fue de casi 50%.

Las encuestas le dan un amplio triunfo al Apruebo, con entre un 60 y un 75% de los sufragios.

Los votantes deben responder dos preguntas: "Quiere usted una nueva Constitución? y ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?

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QUÉ PASÓ Y QUÉ SE JUEGA EN CHILE

Qué pasó y qué se juega Chile con su rebelión social: reflexiones a cuatro voces. (AFP).

Manifestaciones pacíficas y violentas, una pandemia que puso en pausa la calle pero no el reclamo, y una élite política desarmada por la desconfianza entre sus ciudadanos: Chile busca bienestar social sin definiciones ideológicas, coinciden cuatro voces sobre este punto de inflexión.

Por encima de la foto de un Chile con iglesias que arden, vibra un rico debate público en torno “al país que queremos”. Cuatro analistas dan su visión del momento en entrevista con AFP: el filósofo político Cristóbal Bellolio, la periodista Mónica González, el escritor Patricio Fernández y la economista Bettina Horst.

Son figuras prominentes de la discusión en los medios de un país donde hace un año se rompió el relato del progreso social y económico sin aparentes cuestionamientos desde 1990.

Reflexiones a las puertas de un referéndum para decidir si cambian o no su Constitución, redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y considerada la madre de desigualdades y abusos.

Primer aniversario del estallido social en Chile. (AFP).
Primer aniversario del estallido social en Chile. (AFP).

¿Qué pasó en octubre de 2019?

“Nos hicimos los tontos con que la meritocracia era un sueño, una utopía que no existe. La gran estafa es la que fundió los sueños y las esperanzas de millones de chilenos y lo que estalló fue eso”, una justicia, una educación que sirve para unos mientras otros viven despojados del Estado y “abusados” por el sector privado, señala Mónica González, reconocida periodista y escritora, fundadora del sitio de investigación CIPER, Premio Nacional de Periodismo 2019.

González recuerda que en el fragor de la violencia que siguió a ese 18 de octubre de 2019, una encuesta revelaba que 62% de la población decía: “Si no protestamos no cambia nada”, y los números se mantienen en sondeos recientes. Eso representa “el fracaso de la política, la primera crisis que nosotros tenemos, la crisis madre, la más importante y la más grande, es una crisis política”, afirma.

Cristóbal Bellolio, profesor en la Escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez, cree que se rompió “una narrativa de progreso de la élite política y económica chilena” apoyada en buenos indicadores, que considera que los últimos 30 años de Chile han sido los de mayor prosperidad económica, estabilidad, paz social, lo que ya en la región es mucho decir", explica el autor de “Liberalismo: una cartografía” (2020).

El estallido marcó una ruptura con “los actores que conducen los procesos políticos” y ahora hay que “rearticular” cómo se expresa esa diversidad ideológica, sostiene.

Personas con banderas chilenas participan en una manifestación en apoyo a la reforma de la constitución establecida bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet, antes del referéndum del domingo (Foto: Martin Bernetti / AFP)
Personas con banderas chilenas participan en una manifestación en apoyo a la reforma de la constitución establecida bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet, antes del referéndum del domingo (Foto: Martin Bernetti / AFP)

Malestar acumulado

La violencia vista en Chile “cristaliza de cierta forma que ciertos sectores están dispuestos a salir con violencia en las calles para manifestar su desacuerdo”, y eso no es compartido por la inmensa mayoría", apunta Bettina Horst, directora de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo, un centro de pensamiento enfocado en estudios económicos liberales, vinculado a la derecha.

Horst explica que este malestar se gesta hace unos 10 o 15 años, cuando escándalos de corrupción comenzaron a debilitar las instituciones. Entonces el poder se turnó entre demócrata cristianos y socialistas, tras recuperar la democracia en 1990.

En esta ebullición social prefiere quedarse con el recuerdo de la marcha el 25 de octubre de 2019, que reunió más de un millón de personas en Plaza Italia de Santiago, para apoyar reclamos de mayor bienestar social de forma “pacífica, legítima”, sin banderas ni partidos.

Hoy lamenta el poco diálogo y el poco respeto a la diversidad. “Va a ser muy difícil en ese clima sentarse a conversar un nuevo texto constitucional”, señala Horst, partidaria del Rechazo.

En un inicio el presidente Sebastián Piñera minimizó el estallido social. (AFP).
En un inicio el presidente Sebastián Piñera minimizó el estallido social. (AFP).

El “estallido” ¿Un inicio o final?

Desde 2011 una serie de escándalos, varios revelados por investigaciones de CIPER, expusieron cómo el “Congreso legisló para el poder” logrando interferir en leyes a favor de la explotación minera, cuestiones ambientales o impedir una ley de aguas que la consagrara como un bien común. “Desde socialistas hasta toda la derecha” estaban implicados en estos casos, recalca.

Por ello, González, autora de “La Conjura. Los mil y un días del golpe” (2013), considera que “no es banal que sean los estudiantes” quienes hayan empezado esta rebelión.

Ese sector “grafica algunos de los hastíos que tiene la sociedad chilena: el lucro en la educación”, negocio que “ha provocado suicidios, generaciones perdidas, endeudamiento generalizado de las familias pobres chilenas y una clase media que se empobreció intentando pagar carreras que le iban a permitir escalar socialmente. La educación como trampolín para subir y que resultó ser un fraude”, afirma.

Manifestantes vandalizan la estación de metro Santa Lucía el 18 de octubre del 2019. (Foto: CLAUDIO REYES / AFP).
Manifestantes vandalizan la estación de metro Santa Lucía el 18 de octubre del 2019. (Foto: CLAUDIO REYES / AFP).

Cambio mundial, capítulo Chile

Patricio Fernández, escritor, fundador y exdirector del semanario The Clinic, cree que la rebelión chilena se enmarca en un cambio de paradigmas en el mundo, “cierto ciclo histórico que parece tocar fondo y que llega el final”.

En Chile “es contra una élite completa, es contra un modo de entender el poder y es lo que a mi parecer es la erupción de un montón de mundos no atendidos, no escuchados en las últimas décadas”, señala el autor de “Sobre la Marcha” (2020).

“La percepción de una élite que abusa de su posición de poder, que ha secuestrado las instituciones en su exclusivo beneficio por supuesto se da en un contexto particular, pero también refleja un sentimiento bastante global”, afirma Bellolio y descarta que en Chile solo tenga relación con la herencia dictatorial o el modelo neoliberal, es un cambio mundial.

Parte de esos elementos con similitudes en otras partes del mundo, Fernández señala que la revuelta en Santiago ha sido dispersa, confusa, “muchos anti y ningún pro, había anticapitalismo, antineoliberalismo, antipolicía, antiorden, pero sin proyectos, y esto de alguna manera sintetiza bien esa ausencia de liderazgo y ausencia de proyecto” que ocurre en otros países.

Ficha país de Chile, previo al plebiscito Constitucional del domingo 25 de octubre. (AFP).
Ficha país de Chile, previo al plebiscito Constitucional del domingo 25 de octubre. (AFP).

¿Qué se juega Chile con el plebiscito?

El plebiscito del domingo, acordado en noviembre entre la gran mayoría de los partidos políticos, menos el Comunista, fue una “decodificación correcta” del mundo político ante la crisis en la calle y ojalá “que tenga la capacidad de legitimar las instituciones políticas por los próximos 30 o 40 años”, agrega Bellolio.

Horst, por el contrario, cree que estas decisiones asumidas con el ruido y humo frescos de la violencia le restan legitimidad.

Sin la certeza de que salga bien, Fernández considera que el proceso constituyente es una “respuesta muy feliz” y quizás no solo solucione un problema de Chile, sino que sirva de ejemplo para la actual crisis cultural y política en el mundo.

Esperanza sin certezas

Trinfe el Apruebo o el Rechazo, “hay un riesgo real como país”. “¿Hasta qué punto nos vamos hacer daño chilenos contra chilenos?”, se pregunta Horst.

Mónica González reconoce que “la Constitución no va a permitir que el 26 de octubre mejoremos cómo comemos, el hacinamiento, la salud, la educación, no, pero te da el marco”.

“O tenemos una buena Constitución o aquí vamos derechito a la violencia sistémica” y “eso con todo respeto, es el fin de la vida. Cuando tú tienes miedo a la violencia ni siquiera puedes hacer el amor”.

Como más de 14 millones chilenos, González, Fernández, Horts y Bellolio, votarán el domingo. Y como aspira el filósofo político: si gana el cambio constitucional, quizás, en una “Convención Constituyente no vamos a tener que llegar a ponernos de acuerdo, sino que vamos a descubrir que estábamos más de acuerdo”.

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