Mientras las manifestaciones siguen escalando en Bolivia impulsados por la oposición que denuncia un fraude electoral, el Gobierno de Evo Morales responde llamando a “cercar las ciudades”. El escenario, asegura un experto, podría degenerar en una lucha entre “criollos e indígenas”, reviviendo antiguas heridas en el país altiplánico. (AP)
Mientras las manifestaciones siguen escalando en Bolivia impulsados por la oposición que denuncia un fraude electoral, el Gobierno de Evo Morales responde llamando a “cercar las ciudades”. El escenario, asegura un experto, podría degenerar en una lucha entre “criollos e indígenas”, reviviendo antiguas heridas en el país altiplánico. (AP)
Renzo Giner Vásquez

Coordinador digital de la Zona General de El Comercio

renzo.giner@comercio.com.pe

Mientras las manifestaciones que denuncian un fraude electoral en los comicios del 20 de octubre, dando como resultado la reelección de como presidente de , vienen en aunmento, el mandatario hizo un llamado a sus seguidores para “cercar las ciudades” y así extinguir las protestas en el país altiplánico.

Vacíen las ciudades, dejen de perjudicar con paros. Si quieren paro, no hay problema, lo vamos acompañar con cercos en las ciudades para hacernos respetar, a ver si aguantan”, señaló Morales durante un acto realizado el domingo en Cochabamba.

El llamado del líder del Movimiento al Socialismo (MAS) ha generado críticas y preocupación en el pueblo boliviano.

Vacíen las ciudades, dejen de perjudicar con par. Si quieren paro, no hay problema, lo vamos acompañar con cercos en las ciudades para hacernos respetar, a ver si aguantan”, señaló Morales durante un acto realizado el domingo en Cochabamba. (Reuters)
Vacíen las ciudades, dejen de perjudicar con par. Si quieren paro, no hay problema, lo vamos acompañar con cercos en las ciudades para hacernos respetar, a ver si aguantan”, señaló Morales durante un acto realizado el domingo en Cochabamba. (Reuters)

Primero, entendamos a qué se refiere Morales con “cercar” una ciudad. Con esto, el mandatario instó a sus bases más fieles -entre los que se cuentan dirigentes cocaleros, mineros, campesinos y poderosos sindicatos como la Central Obrera Boliviana, la Federación de Mujeres Campesinas o la Confederación de Interculturales- a movilizarse para bloquear las principales vías de ingreso a ciudades como La Paz, Santa Cruz o Cochabamba.

El llamado no fue ignorado por los seguidores de Morales.

Un artículo publicado por el diario boliviano “El Deber” detalla que en la mañana del martes se registraban cercos parciales en las principales vías de 6 de las 9 regiones del país.

Desde la oposición se ha denunciado que los cercos buscan causar desabastecimiento en las ciudades, mientras que los seguidores del oficialismo niegan afectar a la distribución de productos básicos y aseguran que la medida busca impedir la movilizaciones de los gestores del “golpe de Estado” que Morales ha denunciado se viene planeando en su contra.

Ambos bandos, además, han chocado en diferentes puntos del país dejando hasta el martes por lo menos 35 heridos, cinco de ellos por balas.

Enfrentamientos, como este registrado en Santa Cruz, entre opositores y seguidores de Evo Morales han dejado al menos 35 heridos entre el lunes y el martes. (Reuters)
Enfrentamientos, como este registrado en Santa Cruz, entre opositores y seguidores de Evo Morales han dejado al menos 35 heridos entre el lunes y el martes. (Reuters)

-“NO ES UNA LUCHA ENTRE CRIOLLOS E INDÍGENAS”-

La particularidad de estos choques es que, a diferencia de otros estallidos sociales recientes en la región como las protestas en Chile o Ecuador, el enfrentamiento no se produce únicamente entre manifestantes y fuerzas de seguridad sino entre dos facciones civiles contrarias.

Algo que nos preocupa mucho a los colectivos académicos y activistas es que este conflicto está siendo dirigido para llevar una confrontación entre lo urbano y lo rural”, explica a El Comercio el antropólogo del colectivo La Curva, Rubén Darío Chambi. “Eso es muy peligroso, siempre ha sido un tema muy delicado. Evo Morales, a partir de las denuncias de fraude que se repite en las calles, ha tenido que recurrir a decir que esto se gesta en las ciudades, donde él perdió. Además, el gobierno de Morales ha invertido muchísimo para contrarrestar el ataque en las redes sociales con información de sus colectivos. Ellos están generando la idea de la lucha entre lo indígena popular campesino y lo urbano clase media alta, entre lo criollo blanco y lo indígena popular”.

Leonardo Loza, dirigente cocalero del Chapare, región en Cochabamba de donde es oriundo el actual mandatario, aseguró a El Comercio que los enfrentamientos se deben a que el candidato opositor Carlos Mesa se niega a reconocer su derrota en las urnas.

Hubo un resultado del más del 10% (de diferencia de votos), pero ese perdedor lamentablemente no respeta el voto del pueblo y convoca a la toma de instituciones, otro tipo de maltratos a los diferentes compañeros de afuera y adentro del país. Seguramente por eso en la comunidad internacional reciben información de que en Bolivia habría convulsión o que Evo Morales sería un dictador”, dice Loza a este Diario. “Son problemas que estamos enfrentando, pero estoy seguro de que a esa gente que para a jóvenes en las calles para incendiar instituciones, para maltratar gente, muy pronto se le terminará el dinero y en los siguientes días el pueblo boliviano retomará el camino de la paz y la integridad”.

Dirigentes cocaleros, mineros, campesinos y poderosos sindicatos como la Central Obrera Boliviana, la Federación de Mujeres Campesinas o la Confederación de Interculturales respaldan a Morales. (Reuters)
Dirigentes cocaleros, mineros, campesinos y poderosos sindicatos como la Central Obrera Boliviana, la Federación de Mujeres Campesinas o la Confederación de Interculturales respaldan a Morales. (Reuters)

Desde la oposición, la respuesta llegó a través del compañero de fórmula de Mesa, el candidato a vicepresidente Gustavo Pedraza aseguró a El Comercio que sus seguidores protestan contra la manipulación de votos y señaló que la violencia provendría del otro lado.

La suspensión por más de 20 horas en la transmisión de resultados del conteo rápido de votos el 20 de octubre y el drástico cambio en la tendencia cuando se restableció el servicio es el principal argumento de la oposición para denunciar el fraude electoral.

Esto se ve reforzado por el informe que presentaron los observadores enviados por la OEA, donde señalan que existieron “irregularidades” en el proceso.

A partir de ello, los bolivianos hemos salido a las calles para exigir que se respete el voto ciudadano. Las ciudades están prácticamente paralizadas y lo que tenemos es un ataque violento por orden del gobierno en el mismo modelo venezolano de atacar una movilización, una protesta pacífica”, señala Pedraza. “Las bases del MAS han atacado en algunas ciudades, particularmente en La Paz y Santa Cruz. Pero son grupos minoritarios que están generando mucha violencia y esto lo ha promovido Evo Morales al llamar a su militancia a bloquear o cercar las ciudades para que no pase alimento”.

Él arguye que representa a los campesinos que cultivan la tierra y producen papas, verduras, etc. Sin embargo, eso es absolutamente falso. Aquí no hay una contradicción entre campesinos y citadinos. Evo Morales dice que la contradicción aquí y la lucha es entre blanco e indígenas, tampoco es así. La lucha es entre alguien que intenta consolidarse como dictador y quienes pedimos democracia y respeto a los derechos. Democracia versus dictadura, no indios contra blancos”, agrega Pedraza.

-EL PODER DE EVO EN LAS CALLES-

La oposición, encabezada por Mesa, ha señalado que Morales ha perdido el arrastre popular que lo llevó al poder hace 14 años. Y la muestra más clara de eso, aseguran, es la derrota del oficialismo en el referéndum del 2016, donde el 51,3% de bolivianos votó en contra de la posibilidad de que el mandatario postule a un nuevo periodo.

Los movimientos sociales están muy desprestigiados, se han corrompido desde sus cúpulas, ya no tienen la cohesión que tenían cuando a Evo lo apoyaba la mayoría de la población. Evo tiene una base social importante pero minoritaria, la mayoría está en la oposición”, asegura Pedraza.

Loza, por su parte, niega esto y denuncia que la convulsión que se vive en el país estaría financiado por la derecha boliviana y algunos actores extranjeros.

[La proporción de manifestantes] Debe ser 10 por 1. Nosotros somos diez, ellos son uno. Nosotros somos multitudes, ellos son grupos. Lamentablemente ese uno anda armado para golpear e incendiar instituciones. Acá la pelea no es pueblo contra pueblo, es pueblo contra jóvenes manipulados por la derecha boliviana”, dice Loza. “Algunos políticos como Carlos Mesa contrata jóvenes, marea a jóvenes, incluso diría que droga a jóvenes para que se peleen con la sociedad, es decir, con nosotros”.

El candidato opositor Carlos Mesa se ha negado a reconocer los resultados de los comicios celebrados el 20 de octubre alegando que existió un fraude electoral y exigiendo que se dispute una segunda vuelta. (EFE)
El candidato opositor Carlos Mesa se ha negado a reconocer los resultados de los comicios celebrados el 20 de octubre alegando que existió un fraude electoral y exigiendo que se dispute una segunda vuelta. (EFE)

Al ser consultado sobre las pruebas que tenía para acusar a Mesa de drogar a sus seguidores, Loza aseguró que “hace días destrozaron nuestra sede y pudimos percibir que esa gente estaba alcoholizada, muchos de mis compañeros me decían: ‘Estos no solo están borrachos, están drogados’”.

En este tema, Chambi señala que la realidad estaría más cerca de lo que asegura la oposición y considera que la apreciación de Loza es una exageración.

En las calles lo que se ve es a grupos oficialistas muy violentos, el Gobierno está llamando a los transportistas, cooperativistas mineros y sectores muy leales como los cocaleros del Chapare. Hay miles de ciudadanos molestos por el fraude electoral frente a unos cientos, pero muy apoyados por la policía y con mucha libertad”.