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Hola, ¡buen jueves! Es momento de mirar cuál es la huella física que deja la inteligencia artificial (IA) cuando la empleamos. Cada prompt que enviamos, cada imagen que generamos y cada texto que resumimos requiere energía y, sobre todo, millones de litros de agua para enfriar los inmensos centros de datos que sostienen esta tecnología.
Mientras algunos líderes del sector minimizan este impacto, las comunidades que albergan estas infraestructuras ya están sintiendo la presión sobre sus recursos. Para las empresas que están adoptando la IA, entender esta realidad es clave para una innovación sostenible. ¿Tu empresa ya cuenta con una política de sostenibilidad tecnológica que contemple el uso de la IA?
En esta edición de El Comercio MedIA analizamos una protesta creativa en Chile que involucra a los centros de datos, revisamos las declaraciones de Kevin Roose, columnista de The New York Times, sobre el impacto político de la IA; y revisamos una nueva herramienta de Gemini.
🔎 Panel de observación
La comunidad de Quilicura, en Chile, ha encontrado una forma ingeniosa y muy humana de protestar contra el impacto ambiental de la IA. Han creado “Quili.IA”, una iniciativa donde personas reales emulan ser una IA para responder preguntas de la gente, pero con un giro sumamente crítico.
El objetivo es alertar sobre el consumo masivo de agua por parte de los centros de datos instalados en su territorio. Como relata una publicación de DW, estas instalaciones tecnológicas requieren cantidades exorbitantes de recursos hídricos para refrigerar sus servidores, una problemática crítica.
“Cada consulta a un chatbot convencional puede consumir entre 0,5 y 2 litros de agua”, detalla DW.
Este caso nos recuerda que la famosa “nube” es muy terrestre. Es una lectura que nos invita a reflexionar sobre los límites éticos y medioambientales de nuestra expansión tecnológica, y cómo las comunidades locales están alzando la voz frente a la automatización que impacta en sus vidas.
📡 En el radar
En la otra orilla, Sam Altman, CEO de OpenAI, defendió el uso de recursos -energía y agua- de sus modelos, minimizando las preocupaciones frente a los supuestos beneficios globales. Pero no es tan sencillo como parece.
Kevin Roose, columnista de tecnología del Times, explicó en una reciente entrevista que los centros de datos serán precisamente uno de los mayores campos de batalla política para, por ejemplo, momentos como las elecciones de medio mandato de 2026 de Estados Unidos. Las comunidades están cada vez más cercanas a los problemas que estos pueden acarrear en sus entornos.
Es un análisis imprescindible para cualquier comunicador o líder empresarial que necesite entender cómo la IA moldeará las próximas regulaciones y el panorama político.
🧪 Kit de hacks
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En el terreno de la creación de contenidos, Google lanzó Lyria 3 dentro de Gemini. Se trata de un modelo avanzado que te permite generar pistas de música de alta fidelidad utilizando únicamente prompts de texto personalizados.
Esta herramienta reduce barreras técnicas para equipos de marketing, creadores o periodistas que necesitan musicalizar un proyecto, un podcast o un video en cuestión de segundos. Puedes experimentar rápidamente indicando el género, el estado de ánimo o los instrumentos que deseas.
Un detalle muy importante para nuestra tranquilidad profesional: Google ha sido claro con sus políticas de derechos de autor y creatividad, incluyendo marcas de agua (SynthID) en los audios para que puedan ser identificados como contenido generado por IA.
¡Hasta el próximo jueves!


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