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NL Buenos Días

Terminado el capítulo Corvetto en la ONPE, lo que toca ahora no solamente es un cambio de cabeza. Es la refundación de la gestión para recuperar la confianza en el organismo. Eso es clave de cara a la segunda vuelta.

Lo ocurrido con la ONPE no fue solo reprochable: fue, sobre todo, decepcionante. Más aún porque no hablamos de un actor ajeno, sino de una institución a la que este Diario dio espacio, cobertura y credibilidad. Difundimos sus mensajes y replicamos —sin matices— que todo estaba listo para el 12 de abril. No lo estaba.

El contraste fue brutal: mesas que no se instalaron, material que no llegó, sistemas que fallaron. Y una consecuencia concreta: miles de peruanos afectados en su derecho a votar. Su salida era necesaria pero no cambia todo el escenario de golpe: es apenas el primer paso.

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