El agua bajó convertida en una gran ola de barro. Arrastró autos, se llevó un bus, inundó casas y clínicas. Dejó seis heridos. No ocurrió en el Perú, sino en Las Condes, una de las comunas más acomodadas de Chile y los daños fueron tan severos que el presidente Kast decretó zona de catástrofe.
El agua bajó convertida en una gran ola de barro. Arrastró autos, se llevó un bus, inundó casas y clínicas. Dejó seis heridos. No ocurrió en el Perú, sino en Las Condes, una de las comunas más acomodadas de Chile y los daños fueron tan severos que el presidente Kast decretó zona de catástrofe.
La foto debería preocuparnos. Chile tiene sistemas de prevención más eficaces y una mayor capacidad de respuesta que el Perú. Y, aun así, la naturaleza lo desbordó. La pregunta, entonces, es urgente y se la hace el editorial de hoy. Si esto ocurrió en Chile, ¿qué nos espera a nosotros? El Niño se anuncia especialmente intenso.
Y si vuelve a encontrarnos con la guardia baja, no podremos culpar solamente a la naturaleza.