Puede hacer el bien, puede cometer crímenes aunque sea. Eso no evita que un protagonista de serie sea considerado el “héroe” por los espectadores. “”, “Dexter”, “Los Soprano”; historias así, donde criminales están en el centro, particularmente hombres, han conseguido fama en la llamada Edad Dorada de la televisión. Pero quien vea “33 días”, basada en la historia real de dos internos de un penal en Cataluña (España), puede que no tenga tanta consideración con estos sujetos como en su momento tuvieron Walter White, Dexter Morgan y Tony Soprano.

33 días” () sigue a Mateo Calatrava y Juan José Prieto, interpretados respectivamente por Julián Villagrán (“El Ministerio del Tiempo”) y José Manuel Poga (“La Casa de Papel”). El primero, un ladrón de poca monta adicto a las drogas; el segundo, un homicida. Ambos desarrollan una relación cercana en la cárcel, al punto de que el primero se arriesga para liberarlo. A su paso dejan un rastro de violencia y muerte. Ha sido creada por Carles Porta, periodista inspirado por el caso de los delincuentes Brito y Picatoste, arrestados y condenados a 138 años de prisión.

Antes de crear esta ficción que sigue de cerca la realidad, Porta había trabajado en “Crims”, programa de la televisión pública catalana donde cada episodio contó un caso real. El primero fue sobre Brito y Picatoste, recibido con altos rátings. “Vimos que tenía los elementos suficientes para convertirse en una buena ficción”, cuenta Porta a El Comercio, quien de paso comenta el estado del mercado televisivo. “Por ambición económica y por ambición narrativa, decidimos hacer esta historia. Porque económicamente la ficción se paga mucho más y porque narrativamente esto nos daba una posibilidad de utilizar elementos nuevos para acabar de explicar la historia”.

Por amor, todo

Como periodista, Carles tiene un olfato específico. Si el caso real tiene sorpresas, entonces le interesa contar la historia. Lo ha hecho en televisión y también en textos, como “Tor. La montaña maldita” (Anagrama, 2006), investigación sobre cómo la disputa por un territorio desencadenó odio, violencia y un asesinato. Y en “33 días” un misterio es la conducta de Calatrava, “un tío al que le quedaban pocos meses de cárcel para salir en libertad, que disparó a quemarropa a dos policías a los que podía haber matado tranquilamente; a uno lo dejó parapléjico. ¿Por qué? Para permitir la fuga de su compañero”.

Porta prosigue: Todo el mundo intuyó que ahí detrás había una historia de amor. Un amor muy especial entre dos presos. Se genera una situación en la que Calatrava viene del fracaso y Prieto viene del egoísmo puro. Estaba condenado a 30 años de prisión por matar a un joyero a golpes. ¿Qué se vieron el uno al otro para generar esa conexión? Y eso era tremendamente atractivo”.

Efecto mariposa

Donde la realidad se estanca, la ficción entra para adivinar una respuesta. Con los nombres cambiados, la serie se atrevió a explicar por qué pasó. “Ahí es donde entrábamos en esa historia de amor tan singular, tan extraña y tan tóxica y malentendida y eso es lo que creímos que tenía una gran ficción”, sostiene el escritor.

En la ficción todo comenzó porque las autoridades pusieron a Calatrava y Prieto en una misma celda; de no haber ocurrido esto, tal vez la historia habría sido distinta. “Esto es la vida. La vida tiene estos elementos de efecto mariposa. Solamente con que no se hubiesen conocido ya no habrían generado ese reguero de sangre. Solamente con eso, o que les hubiesen separado antes de tiempo o quizás si se hubiesen conocido tres días más tarde. La vida tiene estas cosas. ¿Cuántos crímenes se han cometido por pequeñísimas decisiones, por pequeños errores, por pequeñas situaciones que han generado un problema mucho mayor? Esto es la vida, la casualidad muchas veces interviene”.

DATO

“33 días” estrena un nuevo episodio todos los domingos en laplataforma Atresplayer. Actualmente ya hay dos disponibles.

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