
¡Buenos días, querido lector! Espero que tu semana esté yendo bien. Hoy quiero contarte algo que me pasó estos días y que me hizo pensar bastante en cómo, a veces, uno se acostumbra demasiado a quedarse en su zona cómoda.
Normalmente yo tengo mucho JOMO o joy of missing out, esa alegría de no ir a ningún plan y quedarme tranquila en mi casa. No soy introvertida ni nada similar, sino que simplemente me gusta estar en mi espacio, hacer mis cosas, descansar, y no tener que socializar si no tengo ganas.
Esta semana celebramos el aniversario 187 de El Comercio y hubo una reunión de la redacción. Al inicio pensé en no ir. Me imaginaba cansada, pensando en lo rico que sería quedarme en pijama viendo algo tranquila. Pero algunos amigos insistieron un poco y decidí animarme.
La pasé increíble. Conversé con compañeros de secciones con las que normalmente no hablo, conocí mejor a personas que solo saludaba al cruzar por los pasillos y terminé sintiéndome mucho más conectada con el lugar donde trabajo. Me recordó algo importante: a veces creemos que ya sabemos cómo va a salir un plan antes de vivirlo.
La psicología tiene un término para esto: affective forecasting. Daniel Gilbert, psicólogo de Harvard, ha investigado cómo los seres humanos solemos predecir mal cómo nos harán sentir las experiencias futuras. Muchas veces creemos que algo será más incómodo, más agotador o menos gratificante de lo que realmente termina siendo.
Creo que eso nos pasa seguido cuando nos aislamos demasiado. La comodidad inmediata gana, pero a veces nos perdemos de experiencias que sí podían hacernos bien. Ojo, no estoy diciendo que haya que decirle sí a todos los planes. Hay días en los que quedarse en casa realmente es lo que necesitamos. Pero también hay otros en los que vale la pena cuestionar si estamos descansando o simplemente evitando.
Conectar con otros también regula, expande, y nos saca un rato de nuestra propia cabeza. Algo lindo de esa noche fue justamente eso: salir un poco de mi rutina mental. Reírme, conversar, escuchar historias distintas, recordar que detrás de los correos, reuniones y chats hay personas que también están intentando sostener su vida, al igual que yo.
¿También tienes Joy of missing out o eres de los que no se pierden un plan? Escríbeme a samanta.alva@comercio.com.pe y cuéntame tu experiencia. ¡Nos leemos la próxima semana!









