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Cuando iniciaron las preguntas en la conferencia de prensa de Alianza Lima tras su triunfo por 3-1 ante Atlético Grau, me tocó realizar la segunda. A diferencia de otras veces, en las que las preguntas tienen un corte futbolístico, esta vez le consulté sobre cómo mantener la concentración en una recta final del Torneo Clausura en la que se habla mucho fuera de la cancha. Como ejemplo, mencioné que recientemente el propio entrenador había sido señalado a inicios de semana. Pablo Guede olvidó el resto de la pregunta y se quedó con lo último: “¿Quién dijo eso? ¿A qué se dedica? ¿Habla de fútbol? No sé quién es”.
Desde entonces, todos los medios y titulares de fútbol han criticado, pero sobre todo aplaudido, la respuesta de Pablo Guede hacia el administrador de Universitario de Deportes, Franco Velazco. Sobre todo, por sus referencias a la cantidad de clásicos ganados y entrenadores echados. En lo personal, creo que el entrenador siempre supo quién era Velazco y que, además, estaba al tanto de sus declaraciones. Sin embargo, la estrategia de repetir una y otra vez que no sabía quién era y que debería dedicarse a administrar le salió, cuanto menos, mediática.
¿Cómo deja esto a Alianza Lima de cara a la recta final? Está claro que el objetivo del club íntimo es ser campeón del Torneo Clausura y, coincidentemente, el amplio favorito para llevárselo sigue siendo Universitario de Deportes. Más allá de las rivalidades históricas, esta pugna por la segunda parte del campeonato ya se está jugando fuera de las canchas y presiento que seguirá ese curso.
Es cierto que existen otros equipos, como Sport Huancayo o Sporting Cristal, en esa misma pelea, pero los clásicos rivales siguen avivando sus propias posibilidades. De un lado, porque serían campeones automáticamente; del otro, porque están demostrando una contundencia que los ilusiona con un tetracampeonato.
Por su parte, Franco Velazco, a modo de respuesta, indicó casi de manera retadora que todo se verá a fin de año. De un lado y del otro, se ha marcado una brecha todavía más profunda que se ha trasladado de los campos a los medios. Faltan cinco fechas y esta recta final, tan ajustada, se juega con todas las armas que se tengan a la mano.

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