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La llegada de Michael Hoyos termina de dibujar el nuevo rostro ofensivo de Sporting Cristal. Con el atacante argentino, procedente de Newell’s Old Boys, sumado a los fichajes de Hernán Barcos y el colombiano Juan Manuel Cuesta, Roberto Mosquera tiene, por fin, un ataque con variantes, experiencia y competencia interna. El mercado fue claro en ese aspecto: el club decidió reforzar la zona donde más soluciones necesitaba para recuperar gol y peso ofensivo. Ahora ya no hay margen para las excusas. El reto es transformar esos nombres en un equipo que vuelva a competir.
Y el calendario no dará tiempo para largos periodos de adaptación. Mosquera recibió un equipo golpeado, obligado a salir de los últimos puestos de la Liga 1, pero también con un desafío internacional de enorme exigencia. Los playoffs de la Copa Sudamericana ante Bragantino asoman como una prueba de fuego: la ida se jugará el 15 de julio en el Alberto Gallardo y la revancha será el 22 en Brasil. En paralelo, Cristal necesita comenzar a sumar en el campeonato local si realmente quiere meterse en la pelea del Clausura. El margen de error es mínimo.
La incorporación de Hoyos también deja una consecuencia lógica: el ciclo de Felipe Vizeu parece haber llegado a su final. El club rimense trabaja en la desvinculación del delantero brasileño, quien quedó relegado en la consideración deportiva frente a un frente de ataque completamente renovado. Su salida abriría nuevamente un cupo de extranjero y, con ello, una pregunta que seguramente rondará la presentación oficial del nuevo refuerzo: ¿el mercado ya terminó para Cristal?
Porque si algo dejó la primera mitad del año es que el principal problema del equipo no estuvo exclusivamente en ataque. La zona defensiva continúa ofreciendo dudas y el mediocampo sigue dependiendo demasiado del trabajo de Gustavo Cazonatti como único volante de contención con perfil netamente recuperador. No sorprendería que el club mantenga abiertas las conversaciones para incorporar un futbolista de esas características o incluso un defensor extranjero.
Semanas atrás, Zé Ricardo también había pedido reforzar las tres líneas, mientras que Julio César Uribe hablaba de entre tres y cuatro incorporaciones. La ofensiva parece resuelta; ahora queda por saber si la dirigencia considera suficiente el plantel para afrontar lo que resta de la temporada.
En cuanto al interés de un club del exterior por Maxloren Castro quedó, por ahora, en un sondeo y no en una oferta formal. El extremo de 18 años continúa enfocado en ganarse un lugar con Mosquera, quien este sábado, ante Bentín Heroica por los octavos de final de la Copa de la Liga, ya debería mostrar un equipo mucho más cercano al que imagina para la competencia oficial. La etapa de evaluación parece haber quedado atrás; ahora comienza la de las decisiones.
Y antes de despedirnos, una invitación para toda la familia celeste. Este domingo 12, el equipo femenino disputará en el Alberto Gallardo la primera final del Torneo Apertura frente a Universitario. Es la primera vez que Sporting Cristal alcanza esta instancia desde que la Liga Femenina es organizada por la Federación Peruana de Fútbol (FPF), un logro que merece tribunas llenas y un respaldo a la altura. Ellas ya hicieron su parte. Ahora le toca responder a la hinchada. Nos vemos el otro miércoles, celestes. ¡Fuerza, Cristal!


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