“Se requiere apartar a Benavides de cualquier posición de dominio en el Ministerio Público”.
No es común que quien lidera la institución encargada de perseguir y sancionar a los delincuentes sea a la vez sindicada como cabecilla de una organización criminal.
No es común tener el día y la noche en simultáneo, pero lo que hoy viene sucediendo en el Ministerio Público, con la actuación de la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, y su equipo de asesores, nos muestra un panorama de esa dimensión.
Según la tesis de la fiscal Marita Barreto, la organización que encabeza la fiscal de la Nación canjeaba votos de congresistas involucrados con denuncias penales ante el Ministerio Público, a cambio de archivarlas. Patricia Benavides tenía especial interés en la Junta Nacional de Justicia (JNJ) porque ella estaba siendo investigada por sus grados académicos que invocó al momento de su elección como fiscal, por intervenir en la investigación que venía realizando la fiscal Revilla contra su hermana Enma Benavides (cuestionada por liberar a procesados por narcotráfico) y por haber aceptado la condecoración que le hizo el alcalde de Lima, quien tiene un proceso penal abierto en el que el Ministerio Público es parte.
La actuación de la fiscal Marita Barreto reivindica la labor del Ministerio Público. Corresponde no solo brindar garantías para su seguridad personal, sino para la investigación que viene realizando.
No es prudente ni razonable que la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, sindicada de ser presunta cabecilla de una organización criminal, continúe en la misma posición de relevancia y dominio en el Ministerio Público.
Ella viene ejerciendo su autoridad sobre los fiscales que dirigen la investigación en la que ella directamente está involucrada. Una muestra es el cambio de la fiscal Marita Barreto y la designación de sus reemplazos. Se debe evitar que la fiscal de la Nación tenga acceso a las evidencias que se han ido recolectando por varios meses, hoy enriquecidas como resultado de los allanamientos y declaraciones de los involucrados.
Hay dos caminos que necesariamente tendrá que transitar Patricia Benavides. El proceso penal que se instaurará en un futuro ante el Poder Judicial y el procedimiento administrativo sancionador ante la JNJ. Este último ya se inició.
Urge por el bienestar de la investigación fiscal que Benavides sea suspendida del ejercicio de la función fiscal. Digo suspendida, no destituida aún, en tanto no se aprecien sus descargos. Mientras sucede ello, se requiere apartarla de cualquier posición de dominio en el Ministerio Público a fin de evitar que pueda influir o interferir en el desarrollo de la investigación fiscal ya iniciada.
Termino diciendo que todo en la vida tiene un final, y este final es el resultado de una gran implosión en el interior del propio volcán congresal, que nos recuerda que el poder se debe ejercer con límites y con responsabilidad.