Efluvios malignos

Últimamente, Cerrón le ha hecho sentir al presidente vibraciones negativas que esconden una amenaza.

    Mario Ghibellini
    Por

    Periodista

    “A juzgar por la amenaza que esconden los efluvios malignos que acaba de despachar en dirección al mandatario, el hombre estaría detrás de una recarga de sus opinables capacidades”. (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa).
    “A juzgar por la amenaza que esconden los efluvios malignos que acaba de despachar en dirección al mandatario, el hombre estaría detrás de una recarga de sus opinables capacidades”. (Ilustración: Víctor Aguilar Rúa).

    La relación entre el presidente Castillo y el secretario general de Perú Libre, Vladimir Cerrón, no parece atravesar su mejor momento. Lo sugieren algunos mensajes colocados en las redes sociales por el ex gobernador regional de Junín y el comportamiento de la bancada congresal que él maneja. Cuentan las voces enteradas que este desencuentro entre ellos –que no es el primero– habría empezado el día de la votación para elegir al reemplazante de Lady Camones en la presidencia del Legislativo. El candidato de Cerrón era Guido Bellido, pero el camino hacia la victoria lucía empedrado. Otros cinco postulantes se habían colocado en el partidor para competir con él y la mayoría provenía de los predios abierta o embozadamente oficialistas. ¿A quién endosaría entonces su apoyo Palacio de Gobierno, que alguna capacidad tenía para orientar votos en uno u otro sentido? La primera vuelta de la votación demostró que no fue a Bellido, pues este arañó apenas el tercer puesto con 16 votos, mientras que Luis Aragón (Acción Popular) obtuvo 21 y con ello pasó a la segunda vuelta con José Williams Zapata (Avanza País), que había llegado a los 52. Cerrón, afirman los rumores, se sintió ‘choteado’ por el chotano y decidió hacerle notar su desazón.

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