Maltrato infantil: las creencias que justifican la violencia
René Zubieta Pacco

El , es decir la violencia hacia niños y adolescentes, suele tener justificaciones basadas en creencias, actitudes e imaginarios. Estos son abordados en el Estudio multinacional sobre los determinantes de la violencia que afecta a los niños, niñas y adolescentes, así como en la Encuesta Nacional sobre Relaciones Sociales (Enares) 2015 realizada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática ().

Respecto a la situación de los menores, este último estudio se realizó en 205 colegios de primaria y secundaria a nivel nacional teniendo como público objetivo a niños y adolescentes de 9 a 17 años. Justamente este grupo etario reúne a 5 millones 200 mil personas, que representan el 16,9% de la población total del Perú al 2015: 31 millones 151 mil 600 habitantes, según el INEI. Junto al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y Unicef Perú, esta institución participó hoy en la presentación de las citadas investigaciones. 

Así, en cuanto a las creencias que apoyan la violencia infantil de parte de los adultos, la Enares 2015 señala que en la actualidad se considera que los niños y adolescentes no respetan ni valoran a sus padres (77,8%) y que los menores no deben participar ni estar presentes en conversaciones de adultos (61,3%). 

Las actitudes más arraigadas refieren que a veces es necesario gritar a los menores para que entiendan lo que se les dice (42,9%); y que los padres deben castigarlos físicamente si se meten en problemas, mienten con frecuencia o cogen algo que no les pertenece (36,1%). 

Asimismo, el 45% de encuestados para este apartado del Enares 2015 indicó que el castigo físico puede ser bueno si se utiliza correctamente sin lesionar a los menores; y el 33% considera que los niños y adolescentes a los que no se les pega se vuelven maliciosos y ociosos. En tanto, el 44% de niños y adolescentes dijo que los padres tienen derecho a pegarles a los hijos si estos se portan mal. 

Más justificaciones
En el Perú ya se ha realizado la primera etapa del Estudio multinacional sobre los determinantes de la violencia que afecta a los niños, niñas y adolescentes, propuesto por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el 2014. Desde el MIMP se ha identificado los siguientes determinantes de la violencia hacia los menores.

Uno es la creencia de los cuidadores de que el castigo físico forma parte de la educación de los menores, pero de acuerdo al análisis esto facilita la ocurrencia de las agresiones y genera que las personas más cercanas a ellos y principales responsables de su protección sean los agresores más frecuentes. 

La violencia contra los niños se asocia además a intentos de educarlos, corregirlos o ponerles ciertos límites. Otra creencia es que el maltrato corrige la “mala conducta”; sin embargo, pero el MIMP alerta que esto puede tener efecto contrario al dañar el autoestima y rendimiento escolar de los agredidos. 

Otro factor se refiere a la amenaza de violencia por parte de adultos hacia los menores como un recordatorio del respeto que se debe de dar a su autoridad. 

“Estos determinantes tienen consecuencias muy graves en la vida de las niñas, niños y adolescentes. En la escuela se asocia al rendimiento académico bajo, repetición, o retraso escolar. En el hogar causa fisuras en la capacidad de las niñas, niños y adolescentes de confiar en sus padres y en sí mismos”, destaca un documento del MIMP sobre el tema.

DATO
La Organización Mundial de la Salud define al maltrato infantil como los abusos y desatención de la que son objeto los menores de 18 años, e incluye distintos tipos, como el maltrato físico, psicológico, abuso sexual, entre otros. En tanto, Unicef señala que el maltrato infantil es toda acción que realiza un adulto con la intención de hacer un daño inmediato en la persona agredida.

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