Con el proceso del 2020 a la vuelta de la esquina, las fichas de Fuerza Popular se moverán al ritmo del papel que juegue su lideresa Keiko Fujimori. (Foto GEC)
Con el proceso del 2020 a la vuelta de la esquina, las fichas de Fuerza Popular se moverán al ritmo del papel que juegue su lideresa Keiko Fujimori. (Foto GEC)
Ariana Lira y Martín Hidalgo

Luego de la liberación de , los caminos de (FP) exigen nuevas decisiones con miras al futuro electoral inmediato. Con el a la vuelta de la esquina, las fichas del fujimorismo se moverán al ritmo del papel que juegue su lideresa.

El último martes, después de que se conociera la decisión del Tribunal Constitucional de declarar fundado el hábeas corpus en favor de Fujimori, se llevó a cabo una reunión partidaria de FP en la que participaron Luis Galarreta, Martha Chávez y el 90% de la lista por Lima, según informaron fuentes de este Diario. En el encuentro, se deslizó que Keiko Fujimori citaría, en los próximos días, a un grupo cercano a reuniones en su casa o en el local partidario para informarles sobre sus siguientes pasos.

Al ser consultados por el rol que esperan de la lideresa tras su liberación, los representantes de Fuerza Popular coincidieron en que este dependerá, estrictamente, de una decisión personal: retomar las riendas del partido o dedicarse, más bien, a recuperar el tiempo perdido con su familia.

Roy Ventura, personero del partido, aseguró que Keiko “va a tener que tomar una decisión en coordinación con su familia”, aunque señaló que FP tendrá las puertas abiertas en caso de que quiera retomar el liderazgo. dijo que no está de acuerdo con un eventual retiro de la política de la lideresa para dedicarse a sus asuntos familiares. “No debería [dejar la política]. Si ella me pidiera un consejo, luego de recuperar la fuerza, de recuperar su familia, yo diría que ella tendría que seguir en política”, sostuvo.

En la reunión del último martes, Galarreta y Chávez informaron que, durante diciembre, Fujimori, en efecto, se dedicará a su familia. “Luego de eso, va a aparecer. Un político no se puede esconder debajo de su cama”, señaló una fuente.

Lo que en el fujimorismo estiman es que Keiko Fujimori realice visitas a algunas bases en el interior del país entre el 7 y 24 de enero. En cuanto a las apariciones públicas, se ha contemplado que en un inicio no haga declaraciones electorales, aunque podría estar en eventos del partido en Lima. “Será difícil que salga a dar declaraciones públicas, pero con Martha [Chávez] liderando el mitin y Keiko atrás saludando, ayuda”, precisó la fuente.

Mientras tanto, en FP ya se hacen nuevos cálculos electorales tras la liberación de su lideresa. Este Diario pudo conocer que en el fujimorismo se había estimado que conseguirían entre 8 y 10 curules en la elección del 2020. Con el retorno de Keiko Fujimori, creen que podrían ser 20.

Aunque se haya debilitado, Keiko aún posee capital político. De acuerdo con el último sondeo de simpatías políticas de El Comercio-Ipsos, la lideresa de FP subió de 8% a 10% de aprobación en noviembre, y se colocó solo por debajo del ex primer ministro Salvador del Solar y el alcalde de La Victoria, George Forsyth. Esta cifra podría variar tras su liberación por orden del Tribunal Constitucional.

La analista política Mabel Huertas señala un hecho relevante: la participación de Fujimori en la campaña podría quedar limitada en caso de que, a solicitud de la fiscalía, el Poder Judicial le imponga medidas restrictivas, como la prohibición de mantener reuniones políticas o de comunicarse con otros investigados. Ello, indica, dificultaría en gran medida la conducción de un partido político.

—Una dosis de ‘albertismo’—

En medio de la crisis de credibilidad del Congreso disuelto, Fuerza Popular ha optado por barajar alternativas de resurgimiento con miras al próximo proceso electoral, como previamente informó El Comercio.

Una de estas vías habría consistido en no renovar la confianza a quienes fueron los nuevos rostros de la bancada en el anterior período –como Rosa Bartra y Carlos Tubino– y apostar por representantes de la vieja guardia fujimorista (conocida como ‘albertista’), como Martha Chávez y Víctor Paredes Guerra, exministro de Alberto Fujimori. Esto serviría para intentar recuperar el voto duro del fujimorismo, que bordea el 10%, según el politólogo Carlos Meléndez.

De hecho, Paredes Guerra reveló que fue el mismo expresidente quien lo convocó para formar la lista congresal de FP. “Él [Alberto Fujimori] me mandó a llamar, quiso conversar conmigo [...] y eso significó un compromiso para mí, después de 25 años volver a la política”, dijo a Canal N.

“Actualmente, Keiko Fujimori es más bien un lastre para el fujimorismo debido a la creciente antipatía ciudadana. Por ello, apelar a preservar su voto duro, usando a figuras más ligadas al ‘albertismo’ parecería lo más sensato”, sostuvo el analista político Paolo Sosa.

Pero, mientras Keiko estaba en prisión, la búsqueda del voto duro fujimorista habría implicado tocarle la puerta a un personaje clave: Kenji Fujimori. Según fuentes de su entorno, este habría sido contactado por diversas personas de FP (aunque no por su hermana) para proponerle que regrese.

Roy Ventura no negó esta posibilidad. “Siempre vamos a tener las puertas abiertas [para Kenji]”, aseguró. Martha Chávez indicó que la agrupación no tendría problemas en reincorporar al menor de los Fujimori, aunque ello “requiere condiciones”, como el manejo de las formas en las que se procesan las discrepancias.

Sin embargo, fuentes de este Diario señalaron que Kenji no tiene planes de volver a trabajar con su hermana. La herida, aseguraron, continúa abierta y, pese a que el mismo Alberto Fujimori ha intentado acercar a sus hijos, una reconciliación en el plano político es remota.

Hay otro elemento que permitiría mayor presencia del fujimorismo tradicional en FP: la candidatura de Martha Chávez. La excongresista es una de las pocas personas que continúan siendo cercanas tanto a Alberto Fujimori como a Keiko. Según fuentes del fujimorismo, Chávez configuraría el ‘nexo’ entre el patriarca y el partido de su hija, lo que permitiría cierta influencia ‘albertista’ en el partido naranja.