Fernando Vivas

El miércoles pasado, sonó el teléfono de Keiko Fujimori. Era Álvaro Vargas Llosa quien le contó, grosso modo, que su padre, Mario Vargas Llosa, había recibido una llamada del presidente Francisco Sagasti, pidiéndole que ayudara a que la campaña de Fuerza Popular bajara las revoluciones, pues los ánimos están muy caldeados en el Perú. Keiko estaba con tres miembros de su entorno de campaña. Uno de ellos me ha confirmado la llamada, aunque no me pudo confirmar que Álvaro le hubiese dicho que Sagasti pidió a su padre, explícita y enfáticamente, que instara a Keiko a aceptar su derrota. Al parecer, esa versión sazonada es la que llegó al programa de Beto Ortiz, que destapó el affaire el jueves en la noche.

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