No llama la atención que en lugar de condenar el ataque racista de su candidato Mario Bryce contra Julio Arbizu, Solidaridad Nacional haya preferido adoptar el papel de víctima. (Piko Tamashiro / GEC)
No llama la atención que en lugar de condenar el ataque racista de su candidato Mario Bryce contra Julio Arbizu, Solidaridad Nacional haya preferido adoptar el papel de víctima. (Piko Tamashiro / GEC)
Pedro Ortiz Bisso

No llama la atención que en lugar de condenar el ataque racista de su candidato Mario Bryce contra Julio Arbizu, postulante por Juntos por el Perú, Solidaridad Nacional haya preferido adoptar el papel de víctima.

Menos no se puede esperar del partido cuyo líder difunde una encuesta falsa o que tiene una candidata que afirma, suelta de huesos, que el Gobierno enseña a las niñas que masturbarse es empoderarse.

En el comunicado hecho público tras el debate realizado en El Comercio, la agrupación “repudia” y “condena” las supuestas amenazas de muerte de Arbizu contra Bryce. Y del jabón que este le entregó a su contrincante solo dice que fue en “símbolo del juego limpio”.

Esperar un deslinde frente a este acto repugnante era cosa de ilusos. Aunque nunca quedó clara su ideología durante su etapa castañedista, Solidaridad ha devenido en un partido que busca atraer a lo más extremo del votante conservador, tratando de repetir lo que ha ocurrido con Vox en España o Bolsonaro en Brasil. Sin importarle el hedor que pueda dejar en el camino.

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