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Jaime de Althaus

Analista político

— ¿Cómo va la reforma política? No se percibe una verdadera voluntad en el tema.
No seamos injustos. Ha habido mucho trabajo. El grupo de trabajo y Miki Torres han hecho una labor impresionante. Luego de mil discusiones hemos logrado aprobar el dictamen para que no se modifiquen las normas electorales a partir de cierto momento; y luego el cronograma electoral, que es muy complejo. Los temas en los que no hubo consenso son el dictamen de incentivos para los miembros de mesa y el proyecto de reforma constitucional sobre la reelección de alcaldes.

— ¿Y eso en qué va a quedar?
Personalmente, voté a favor de que la reelección sea a partir del próximo proceso electoral, no de este.

— ¿Qué fue del proyecto del Ejecutivo que señalaba que “la sola inscripción de cualquier ciudadano como candidato habilita el levantamiento de su secreto bancario, así como de sus reservas tributarias y bursátiles”?
No fue rechazado, pero hubo muchos congresistas, no solamente de Fuerza Popular, que se manifestaron temerosos del tema. Hay políticos a los cuales no nos cuesta transparentar. Yo he firmado la declaración de integridad, pero hay políticos que, ya por experiencia personal, han tenido problemas en sus declaraciones, entonces sí hay una reticencia en un determinado sector. Hay otros mecanismos de transparencia, como pasar voluntariamente la prueba del polígrafo.

— ¿Pero para preguntarles qué cosa en el polígrafo?
¿Es honrado?

— Hay muchas personas que no son honradas y que creen que lo son, entonces dirían la verdad al afirmar: “Soy honrado”.
Se puede preguntar: “¿Usted alguna vez ha recibido una coima?”.

— ¿Hay consenso en subir el techo de los aportes a 200 UIT?
No. No logramos coincidir en los montos.

— El informe del grupo de trabajo que presidió Patricia Donayre eliminaba la posibilidad de que las empresas pudieran, de manera transparente y abierta, aportar.
Es un error. Tú tienes una empresa que tributa, que quiere apoyar a un determinado partido político, debería ser lo más transparente posible de modo que si este partido alcanza la presidencia de la República o de una región, digamos, podamos fiscalizar si esa empresa es beneficiada.

— El informe del grupo de Donayre también planteaba mantener el 4% del padrón para inscribir organizaciones políticas. ¿Eso se mantendría? Porque es bien alto…
El Frente Amplio obviamente está en contra, obviamente la facción de Verónika Mendoza [también]. En la región está alrededor del 3%, lo cual no creo que haya mayor problema para modificarlo.

— Ahora, si se mantuviese una valla tan alta como el 4%, habría que asegurar democracia interna para que aquel que se quiera inscribir en un partido tenga la garantía de que va a poder ser electo, lo que supondría aprobar elecciones universales organizadas por los organismos electorales…
Eso todavía no se ha discutido.

— ¿Y en Fuerza Popular cuál es el temperamento? Por ejemplo, Kenji Fujimori está pidiendo que haya elecciones universales; es decir, un militante, un voto.
Nosotros como bancada todavía no tenemos una posición.

— ¿Se va a eliminar el voto preferencial, que es muy nocivo y fomenta la lucha fratricida?
Ese tema no lo hemos discutido. Hay mucha reticencia a eliminarlo porque somos fruto del voto preferencial, pero con esta precaria institucionalidad todavía ha sido un mecanismo que ha funcionado.

— Hay un estudio que demuestra que el voto preferencial no altera significativamente el orden que ponen los partidos; o sea, no es verdad que sean ustedes fruto del voto preferencial.
Claro, por eso, pero en realidad creo que el esquema se ha mantenido porque no resulta tan dañino para la democracia. Creo que más importante es cómo se genera la lista de candidatos.

— Justamente, si hay voto preferencial y hay movimientos regionales, lo que hacen los partidos es buscar a alguien de algún movimiento regional, con dinero, que pueda financiar su propia campaña y de paso la del candidato presidencial, en lugar de elegir internamente. Se sacrifica la democracia interna…
De repente podemos ir a un sistema mixto en el que haya una cuota determinada del partido para estos casos porque la construcción de la lista no puede ser rígida, debe tener un sistema que le permita también al partido colocar candidatos.

— Ahora, el mejor voto preferencial es el distrito uninominal, en el que se elige a una persona y esta no compite contra la gente de su partido, sino contra la de otros partidos. Tienes las ventajas del voto preferencial, pero no destruyes la democracia interna.
Sí, lo que creo es que aquí vamos a ir con total apertura a la discusión y garantizar siempre el consenso.

— ¿Pero tú no crees que se pueda eliminar el voto preferencial y canjearlo por un sistema uninominal?
De lo que he visto, no. No he visto ningún consenso.

— Pero si no eliminas el voto preferencial, no hay suficiente democracia interna, no hay distritos electorales más pequeños, ¿qué reforma es esa?
Creo que va a haber reformas en temas fundamentales como el mecanismo de elección interna. Lo que va a hacer la comisión es mostrar lo que hay en el mundo, para finalmente tomar una decisión fundamentada y no porque me convenga o no como partido o persona.

— En el mundo casi todas las democracias avanzadas tienen distrito uninominal. ¿Y en el tema de la bicameralidad, que también es casi generalizada en el mundo, tampoco hay consenso?
A mí me encanta la bicameralidad. La bicameralidad garantiza leyes más reflexivas, hay mayor formación, ponderas la experiencia, pero no sé si en este momento haya esa mirada por parte de los demás colegas. De repente, la bicameralidad hacia el bicentenario, podríamos aprobarla…

— Tiene que ser a partir del bicentenario, no puede ser ahora...
O a partir del 2026. Son reformas que deben tener una gradualidad. Debemos tener en cuenta el tránsito. Tú le hablas a alguna persona hoy en el Perú profundo, donde no hay agua, donde no hay luz, de que vas a tener doble cámara y mayores congresistas y te matan.

— Pero puede hacerse con la misma cantidad de congresistas, ¿no?
Sí, por eso, hay que ver los esquemas. Personalmente, creo que es una discusión interesantísima y en la que va a primar lo que sea mejor para el país.

— Otro tema que se ha planteado es la elección del Congreso en la segunda vuelta, o después de la segunda vuelta, para dar gobernabilidad al presidente.
No, en el grupo de trabajo no lo han planteado. Lo escuché en la campaña y, personalmente, creo que sería mejor. ¿Por qué? Porque al elegirlos juntos en la primera vuelta, el candidato presidencial no aprovecha la fuerza de los candidatos de provincias para armar una propuesta política integral, pues luego de que los candidatos al Congreso son elegidos en la primera vuelta, abandonan la propuesta y la campaña partidaria.

— También está el tema de la reforma misma del Congreso, que los congresistas por supuesto, me imagino, no quieren abordar…
Yo he sido una de las impulsoras de que el Congreso ingrese a una reforma institucional. Lo planteé en la comisión de la OCDE: que cada proyecto de ley sea objeto de un análisis en función de los objetivos de desarrollo sostenible, de cómo nos vinculamos con la OCDE, del impacto regulatorio, [con] una oficina de estudios económicos... En Fuerza Popular estamos planteando una reforma institucional que implique estas herramientas para los congresistas para justamente medir cómo estamos produciendo legislativamente y cuál es la mejor forma de producir.

— Ahora, en la bancada no tienen un grupo que esté estudiando el tema de la reforma política, ¿no?
Nosotros sí. El grupo lo lidera Miki Torres, y tenemos gente vinculada a la academia que nos ayuda. Acabamos de ver algunos temas con Percy Medina. El partido está entrando en un proceso de fortalecimiento, hemos creado unos espacios de diálogo político con los jóvenes los jueves en el local partidario...

— Pero no tienen un gabinete en la sombra, no hay un instituto, un centro de producción de propuestas…
Hemos mantenido la vigencia del equipo técnico. Nosotros contamos con Elmer Cuba, Paul Neyra, María Isabel León y otros que siguen yendo a las reuniones del partido que tenemos con los jóvenes, a las charlas técnicas y políticas a las que vamos los congresistas para establecer, por ejemplo, la doctrina partidaria. Estamos en la construcción de lo que va a ser nuestra ideología, acabamos de venir de un planeamiento del CEN del partido, un taller de planeamiento de los congresistas. Lamentablemente, tener un gabinete en la sombra, financiar un instituto, implica recursos…

— ¿Pero van a recibir financiamiento público? ¿Cuánto? ¿En qué van a usar ese dinero? Vamos a recibir como 4 millones de soles.
Queremos comprar un local propio, donde podamos desarrollar el instituto. Ya Fuerza Popular tiene un instituto en formación, que está empezando a generar temas, pero para eso necesitamos recursos, y [también] para armar todo un aparato partidario que permita la democracia interna.

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