Antes de empezar las funciones del restaurante, las hermanas rezan El Angelus a las 12 m. y una decena del rosario. "Confiamos a todas las personas que van a venir a la virgencita, para que les bendiga cada vez que entran a la casa", nos dice la hermana Ana.
Antes de empezar las funciones del restaurante, las hermanas rezan El Angelus a las 12 m. y una decena del rosario. "Confiamos a todas las personas que van a venir a la virgencita, para que les bendiga cada vez que entran a la casa", nos dice la hermana Ana.
/ Renzo Salazar

La historia del restaurante Agua Viva (L’Eau Vive del Perú) se remonta al año 1978, cuando las primeras hermanas de la comunidad de Trabajadoras Misioneras de la Inmaculada llegaron a Lima desde Argentina, enviadas por el padre fundador Marcel Roussel para establecer una misión en Lima, debido a su amor y admiración por nuestra Santa Rosa de Lima.

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