No me digas solterona
☆☆
2018
Netflix
Director:
Ani Alva Helfer
Actores:
Patricia Barreto, Andrés Silva, Angélica Aragón, Anahí de Cárdenas
Género:
Comedia
Duración:
40 min
Clasificación:
PG-13
Leslie A. Galván

Tiene 38 años y una lista de películas, series y obras de teatro que lo hicieron popular. ganó el Premio Luces 2021 en la categoría de mejor actor por la telenovela de Del Barrio Producciones “Luz de luna”. Ese mismo año, sus seguidores lo vieron en la cinta millonaria , una producción de . Aunque los pasos del peruano son grandes en su carrera como actor, aún se ruboriza con el recuerdo de los personajes por los que conquistó a la audiencia, como Freeman (“Misterio”, 2005) y Julián Álvarez (“Srs. Papis”, 2019). Este año, luego de una larga espera, se estrena la secuela de “No me digas solterona” (2018), donde el joven actor cuenta con el papel protagónico junto a Patricia Barreto.

La precuela de la comedia de Big Bang Films está disponible en Netflix, y la segunda parte se estrena el 14 de abril en cines. En “No me digas solterona 2″, Ani Alva Helfer dirige a Silva, a la actriz mexicana Angélica Aragón, Patricia Barreto, Anahí de Cárdenas, Merly Morello, Marisa Minetti, Mabel Duclós, Regina Alcóver, entre otros. La trama de la película continúa con la romántica Patricia, una mujer que redescubre su propia libertad y plenitud cuando la oportunidad de contraer matrimonio se esfuma, pero todavía existe la posibilidad de volver a enamorarse.


Parece que la película quiere romper algunos estereotipos sobre la mujer. ¿Tú lo consideras así?

Declaradamente, la película piensa mucho en la mujer y en los tabúes que hay alrededor de ella. Cómo la vida de alguna manera la encamina a ser de una forma. Por ejemplo, el matrimonio. ‘Si no te casas, ya no eres una mujer realizada’. Obviamente, ya en el Siglo XXI, sabemos que eso es irreal. La preocupación de la mujer en general es su crecimiento personal, no debe estar ligado hacia otra persona. Primero busca tus sueños y luego realiza más sueños junto a otra persona. Eso es un poco lo que Ani (Alva Helfer) nos ha regalado en esta primera saga. Y creo que la gente lo ha recibido muchísimo. Además, dentro del trabajo de arte, hay muchos mensajes metidos. De los polos que utiliza la protagonista con frases que activan esta conexión que debe tener la mujer con su propio yo, su propio deseo.


¿Crees que hay mucha diferencia en las ficciones de televisión y del cine sobre el tema de la mujer?

Yo he desarrollado mi carrera haciendo muchas producciones con Del Barrio Producciones de Michelle Alexander, una mujer empoderada, fuerte. Creo que toda la empresa es comandada por mujeres, entonces dentro de los temas que ella siempre toca está que la mujer tiene que salir adelante a pesar de los problemas, las circunstancias. A pesar de que el amor te pueda castigar, porque es así el amor, a veces nos liga, a veces no. Pero eso no tiene que ser un impedimento para poder conseguir tus sueños e ir en busca de lo que tú quieres. Y eso siempre lo he visto reflejado en sus telenovelas.

"La película piensa mucho en la mujer y en los tabúes que hay alrededor de ella"


Tú eres José en “No me digas solterona”. Eres el chico bueno que aconseja al personaje de Patricia Barreto y le habla de tener seguridad en sí misma. ¿Te consideras así en la vida real?

Nuestro trabajo actoral depende mucho de eso, de lo que te entregue el otro actor. Entonces, en la vida, también escuchamos muchísimo a las personas y nos es fácil ponernos en la misma situación, porque es nuestro trabajo. Por ahí tengo esa ventaja. Trato de ser bastante empático en la vida.

¿Cómo te defines?

Yo soy chambeador, apasionado. Cuando llego a un día de rodaje, por ejemplo, voy con una actitud ganadora. Trato de alguna manera contagiar esa actitud de que todo va a salir bien y hay que dar lo mejor de uno.


Has ido escalando. Fue una sorpresa ese primer plano de la película de Adam McKay, “Don’t Look Up”, de Netflix. Eso me pareció increíble. ¡Porque esa película tiene a todos mis ejemplos a seguir en la vida!

Al igual que tú, ver a Leonardo Di Caprio, Meryl Streep, Johan Hill. Siempre los he admirado. Y por más que uno tiene el sueño de hacer cosas importantes en Hollywood, de repente, jamás me imaginé estar inmerso dentro de un proyecto como ese. Si bien lo que hago es bastante pequeño, es un cameo, como se dice, el hecho de tan solo verme en el cine fue… ¡Wow! Estaba muy nervioso. Te cuento que fui a ver la película cuando ya estaba a punto de salir en cartelera…

¡Colándote en la fila!

Colándome en la fila… No, mentira, mentira. Estaba muy nervioso. Comencé a verla y no dejaba de pensar: “¿Esto es real?”. O sea, ¿realmente voy a salir en la película o no? Porque, cuando yo hago el casting y grabo la escena, al principio, no sabía de qué se trataba la película. Me dicen: “es una película importante”.

El plano filmado con actores peruanos que salía en el final de "Don't Look Up".
El plano filmado con actores peruanos que salía en el final de "Don't Look Up".


¿Qué te dijeron?

“Mira, André, tenemos la posibilidad de que grabes algo muy pequeño en una película muy importante de afuera. Pero es algo pequeño, entonces no sé si tú quieras hacerlo”. Ya, y como todo en la vida que hago, dije: “¡Vamos! ¡Hay que hacerlo!”. Luego, cuando me contaron todo, no podía créelo. Volaba la incertidumbre en mí. Yo decía: “ojalá que pongan mi plano”. Porque, claro, yo sabía que (la producción) había hecho tomas por todo el mundo. O sea, habían pedido planos de ese tipo por muchos lugares. De reacciones ante la caída del meteorito. Acá, en Perú, se grabaron como siete u ocho planos en diferentes momentos, con distintos actores y lugares. Las posibilidades de que escojan mi plano en una película estadounidense de tal envergadura eran muy pocas.

Los imagino a ti y a Ramón García jugando cachito para ver quién salía y quién no en la película.

Claro. Y, es más, por eso nunca lo dije. No podía comentar absolutamente nada. Ni siquiera a mis familiares. ¿Cómo me entero que estoy en la película? Me escribe la jefa de prensa de Netflix en Perú. “No sabes, he visto un peliculón y te vi a ti”, me pone. “¿De verdad? ¿Me estás hablando en serio? ¿Han puesto mi plano de verdad?”, le digo. Todavía no se había estrenado, pero ella la había visto. Este sueño de ser parte de un proyecto tan grande y tan ambicioso de Hollywood ya se volvía realidad. Yo grabé en Paracas, pero grabaron en Cuzco y otros lugares también.

Ramón García en una escena de la película "Don't Look Up".
Ramón García en una escena de la película "Don't Look Up".


Hay como una ola de actores peruanos que están apareciendo en películas del streaming. Ramón García en “The Young Pope”, Marco Zunino en “Control Z”, Francisca Aronsson en “El Internado: las cumbres”…

¡Sí! ¡Y eso hay que celebrarlo! A veces, el público no logra ver más allá de la película. Porque, para que pongan mi plano en la película, atrás mío hay un equipo enorme de gente peruana. O sea, Netflix y los directores de afuera no solamente están confiando en el talento peruano actoral, sino también en el técnico. Jorge Carmona fue el director que convocaron para estas tomas, pero fuera de él está su fotógrafo, el luminito, la dirección de arte, el vestuario, el maquillaje, una infinidad de gente detrás. De alguna manera, se está haciendo las cosas bien y a la altura de lo que demanda un proyecto como “Don’t Look Up”. Entonces, la alegría por que el crew peruano saca adelante escenas, así sean cortitas. Imagínate, es una súper producción millonaria confiando en el talento peruano actoral y técnico. Eso hay que rescatarlo. Es hermoso.

¿Por qué dices que el público no toma en cuenta eso?

No, porque cuando ves una película no estás pensando en quién la grabó, quién puso el boom, quién maquilló al actor. No se imaginan la cantidad de gente que hay detrás para que tú puedas ver esa película. Si volteamos la cámara (desde donde está el actor), veríamos talento peruano también y eso hay que aplaudirlo.

¿Qué tan difícil puede ser llegar a ese punto?

Es complejo. Perú no es una industria todavía. Tenemos mucho por hacer. En la medida que seamos más cosas, más nos vamos a exponer hacia afuera. Es complicado llegar a una película de Hollywood, prácticamente un sueño hecho realidad. Me hubiera gustado hacer más cosas. Tener texto. De hecho. Pero, bueno, se presentó así la oportunidad y la cogimos y le pusimos todo el corazón.

"Hay que tener una correa muy ancha y quedarte con las críticas que puedan servirte para crecer"


¿Tienes algún secreto en tu preparación?

Nada hago de manera superficial. Me gusta profundizar las cosas. Mi papá siempre me decía que el éxito está en el tiempo extra que le dedicas a las cosas que amas; y mi mamá, que hay que ir por la vida trabajando duro sin hacerle daño a la gente y siendo consecuente con lo que haces. A mí me gusta la actuación, he estudiado, me he preparado. Uno no puede hacer cualquier cosa, porque entonces para qué invertiste tanto tiempo de tu vida estudiando para hacer cualquier cosa. Tondero confió en mí para hacer esta escena en “Don’t Look Up”, no es de la nada. Vengo trabajando con ellos, demostrando que soy un actor disciplinado, comprometido, que no les voy a fallar. Entonces, cada cosita va jalando otra.


De pronto, a veces la gente no se da cuenta, decías. Porque también hay películas que aparecen en plataformas, como “Hasta que nos volvamos a encontrar”, que generan comentarios positivos, pero también negativos de la audiencia.

Sí. Bueno, es parte de nuestro trabajo. Hay que tener una correa muy ancha y quedarte con las críticas que puedan servirte para crecer. Porque en realidad el objetivo de una crítica es ayudar. Creo que el deseo de los peruanos es volvernos una industria, que las plataformas sigan confiando en nuestro país, que vengan directores, que cojan las locaciones peruanas, que ‘Transformers’ venga por tercera o cuarta vez. No puedo guardar en mi corazón una crítica que me saca la mugre, me hiere y no tiene razón de ser. Porque va a ser un dolor constante, una herida abierta ahí. Pero sé que existe eso y en base a esa crítica, de repente, tendré más cuidado en cómo afronto el resto. Vas aprendiendo. ¿Te duele? ¡Te duele! Pero, quédate con las cosas que te hagan mejorar.

Nikko Ponce ha trabajado con André Silva en "Mi amor, el wachimán" (fotografía), "Cholo Powers", entre otras.
Nikko Ponce ha trabajado con André Silva en "Mi amor, el wachimán" (fotografía), "Cholo Powers", entre otras. / RAFAEL CORNEJO


Y si esa crítica fuera, por ejemplo, un tweet donde reclaman por qué tú no estás en el protagónico de “Contigo Capitán”, que es la película sobre Paolo Guerrero de Netflix, pero sí está Nikko Ponce.

Un comentario puede tener 500 mil de diferentes formas sobre los colores que me gustan o no, etc. Y, particularmente, cuando yo lo leo, yo digo: ‘pucha, ojalá que no lo lea Nikko’, y que siga adelante y sea maravilloso lo que esté haciendo. Porque para que lo elijan a él, ha hecho más de cinco castings, te lo aseguro. Y se ha venido preparando. De repente, a alguien le parece que yo debí haberlo hecho, bueno, bacán, pero él es ahora y ya no hay marcha atrás. Cuando veo algo así, pienso más en mi amigo que en mí.

Pero también me refería al biotipo. Por ejemplo, respecto a “Hasta que nos volvamos a encontrar”, hubo críticas hacia Stephanie Cayo, porque no era cuzqueña, entre otras. ¿Lo consideras así? ¿O los biotipos comunes de ese cine peruano deben ser algo criticable?

Stephanie Cayo es peruana. Para empezar. Me puedo equivocar, pero pensar que el peruano debe verte así o asá es un terreno peligroso. El peruano es el que ha nacido en Perú. Sea de todos los colores, fucsia, verde, turquesa, es peruano. La decisión de que ella sea la actriz, no pasa por ella ni siquiera. Pasa por el director que quiere trabajar con esta actriz y que él cree firmemente que ella va a hacer bien el personaje que él ha escrito, porque además de ser director, él escribe la película. Eso es lo que creo sobre estos temas. Pasa más allá. Muchas películas no se hacen para buscar representatividad de la gente, sino para contar una historia. Otras películas, de repente, tienen ese propósito de reflejar algo muy tácito, muy particular de la imagen de un peruano. Pero otras no tienen ese objetivo, sino entretener, llevar una historia que pueda ser interesante para algunos y para otros no. Algunos la vieron 10 minutos y no la terminaron de ver. Otros, como yo, la vimos completa.

¿Ya la viste?

Sí, claro que sí.

¿Y qué te pareció?

A mí me gustó. Me entretuvo. A mí particularmente no me han gustado algunas cositas de guion que… pero la fotografía me parece hermosa, hay mucha chamba de la gente.

La fotografía es lo que más ha cautivado a la prensa internacional.

Imagínate. Todo lo que logramos, el beneficio que trae que Netflix, siendo una empresa tan importante en el mundo, de confiar en el talento peruano, las locaciones y los técnicos peruanos, y lo vea todo el mundo. Eso trae turismo, inversión, otras cosas que no pensamos cuando vemos las películas. Ojalá que Netflix se atreva a hacer otra producción y vuelva a contratar peruanos.

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