En 2001, Asunta Yong Basterra Porto, nacida en China un año antes, fue adoptada por una pareja de esposos gallegos, Alfonso Basterra y Rosario Porto. El nombre de la niña se hizo famoso en España trece años después, cuando apareció muerta al borde de un camino rural de Santiago de Compostela. Las investigaciones policiales derivaron en un juicio muy mediático donde se halló a los padres responsables del crimen. Ambos fueron sentenciados a dieciocho años de prisión, aunque nunca se determinó el móvil preciso del asesinato. En 2020, la madre, Rosario Porto se ahorcó en su celda de la cárcel de Ávila; no era la primera vez que intentaba suicidarse.