es quizás el único integrante de la vecindad del que nunca ha tenido un altercado público con el fallecido e histórico comediante y humorista ’. La amistad de Edgar y Roberto, o ‘El Señor Barriga’ y ‘El Chavo del 8’ se mantuvo fuerte a través de los años, la distancia, y los dimes y diretes de sus compañeros del elenco.

Édgar Vivar recuerda que la última vez que vio con vida a uno de sus mejores amigos e indiscutible genio de la comicidad, fue en la casa de Cancún de ‘Chespirito’, y el encuentro solo duró doce minutos.

Para Édgar ese momento fue hermoso, sucedió meses después cumpleaños 85 de Roberto Gómez, quien para esos días ya se encontraba muy enfermo, pero sin perder el sentido del humor lo saludó cómo siempre.

-Hola, Roberto Gómez bolectrónico .

-Hola, Édgar Allan Poe

-Te veo bien.

-Yo también te veo bien.

-¡Eres un mentiroso!

Señor Barriga

Estas últimas palabras las dijo, porque sabía que su semblante no era el de alguien sano. “Roberto me hizo el favor de recibirme en su casa. Yo tenía mucho tiempo de querer verlo y llegué con mi representante que era muy fanático de Chespirito. A pesar de su estado de salud tuvo el hermoso gesto de firmar su libro y hacerle dos dibujos: Uno del Chapulín Colorado y otro del Chavo del Ocho”, comenta.

Sin embargo, tras ese encuentro con ‘Chespirito’, Édgar salió con sentimientos encontrados, por un lado feliz de haber visto a su viejo amigo, por el otro, triste, porque sabía que era la última vez. “Tuve la certeza de que no lo vería más, y así fue, a los meses falleció”.

-La vecindad, su otra familia-

“Conviví con ellos una época de mi vida. Grabábamos 15 días y los otros 15 nos íbamos de gira. Con todos tengo una amistad cordial. Yo no sé mis compañeros, pero a mí no me cuesta trabajo llevarme bien con la gente, si ellos tuvieron sus problemas los respeto”.

-Adiós al Señor Barriga y Ñoño-

Cuatro veces en terapia intensiva, suficiente, como para que Édgar aprecie más cada segundo de su vida y la aproveche al máximo. Ahora elige más las cosas que quiere hacer y las que no. Por ejemplo, hace tiempo que le dijo adiós al Señor Barriga y Ñoño.

“Para mi hubiera sido muy fácil seguir actuando como el señor Barriga o a Ñoño, pero creo que no habría crecido, en un gira que incluyó el Perú, terminé oficialmente con esos personajes. No es lo mismo personificarlos a los 30, que a los 50 o 60. Guardo los trajes y el último portafolio del señor Barriga”.

-Señor médico-

“Mi papá siempre me señalaba que había desperdiciado siete años estudiando medicina, para dedicarme a la actuación. Ejercí dos años, fue una etapa muy linda, donde pude conocer de cerca el dolor humano y entrar en contacto con la muerte. Me di cuenta que puedes curar con medicamentos, cirugías, y la risa (risoterapia). La actuación y la medicina son profesiones demandantes, en un momento se me cruzaron las dos, cuando tenía guardia y giras”.

Édgar Vivar no tiene fecha de retiro de la actuación, seguirá hasta que la lucidez, sus facultades se lo permitan y el público lo siga buscando.

¿Cómo es que un icono de la televisión pueda sentirse mal y aún así continuar una entrevista? ¿Cómo es posible que no controle el tiempo de sus entrevistas, ni en ningún momento mire el reloj, menos el celular? ¿Cómo no deja de sonreír y aceptar a cada foto que le piden y cómo coge de la mano a un compañero que se declara fanático de él?

“En humildad nadie me gana. Lo peor que te puede pasar es mirarte a través de los ojos de los demás. Si pisé huevos en un principio, pero la fama puede ser molesta a veces, te vuelve ciego, tonto y no te despegas de la realidad. Solo es buena cuando es consecuencia de tu trabajo”, asegura.

Es pura barriga, señor Corazón.