Bruno Ortiz Bisso

Periodista de Ciencia y Tecnología

bruno.ortiz@comercio.com.pe

En El Comercio continuamos con nuestra serie de entrevistas a personajes relevantes de la . El extracto presentado a continuación forma parte de la nueva serie de podcast “”, en donde buscaremos conocer lo que hay detrás de los científicos locales.

El infectólogo y especialista en enfermedades tropicales Ciro Maguiña integra el comité de expertos del Ministerio de Salud para los temas de la pandemia. Sostiene que la burocracia no ha permitido tener reacciones más dinámicas por el avance del coronavirus. Además, aplaude la labor de los científicos e investigadores para buscar soluciones efectivas en .

—¿Considera que la ciencia peruana reaccionó bien ante la pandemia?

La ciencia ligada a la investigación en el Perú ha estado muy limitada en estos años por cuestiones presupuestales. Se mejoró con la gestión de la doctora Gisella Orjeda en el Concytec, en cuanto a mayor incentivo para el desarrollo de la ciencia, y se ha mantenido en la gestión de Fabiola León-Velarde. Pero pese a las debilidades en cuanto a inversión y liderazgo para tomar decisiones en investigación, creo que la respuesta ha sido positiva. Que un concurso de Concytec haya tenido cientos de participantes demuestra que hay mucho interés por investigar . Se ha demostrado que hay ciencia, hay una masa crítica, pero falta más inversión para el desarrollo de la ciencia.

—Y así han aparecido más proyectos…

Otro ejemplo es que la Universidad Católica, en poco tiempo, y la UNI usaron a sus investigadores para desarrollar ventiladores, junto al Ejército y la Marina. Otro más es el de la Universidad de San Marcos, que ganó un concurso del Concytec para hacer máscaras. Buscar salidas tecnológicas para el momento era lo más importante. La Cayetano Heredia también está participando en las famosas pruebas moleculares rápidas, aunque lamentablemente ha tenido muchas trabas, pero también en que es una cosa notable, sobre todo que en un país con tantas dificultades haya un equipo trabajando en este proyecto distinto a lo que están haciendo los países desarrollados. Se cae de maduro que, después de esta pandemia, se realice una gran reforma en salud, una gran reforma en investigación en el sentido de más dinero, más cuadros, más recursos.

“Son pocas las universidades que apuestan por la investigación, po-cas empresas las que apuestan por innovación”.


—¿Qué falta para que haya una mayor conexión entre la sociedad y la ciencia?

Somos un país que ha crecido mucho en la economía, pero no así en valores. Son pocas las universidades que apuestan por la investigación, pocas empresas las que apuestan por innovación. Si pasa esto en la academia y en las empresas, y le sumas una población sin valores, por ser un país chicha, entonces se explica esa desconexión con la ciencia. Es un tema pendiente, que está ligado al tipo de educación que estamos dando. Concytec hace actividades científicas, pero son esfuerzos aislados. Es incipiente la relación de sintonía con la población. Hubo programas que trataron de hacer ciencia y no pegaron. Esto revela nuestra debilidad y la debemos mejorar.

—¿Cómo pedirle cambios al Estado, cuando quien toma la decisión no tiene conocimiento científico o, en el peor de los casos, no confía en la ciencia?

El comité de expertos ha tomado varias decisiones importantes en cuanto a terapias y control, pero la burocracia del Estado en tiempo de pandemia es impresionante. Se ha visto en el caso del proyecto de pruebas moleculares rápidas de Edward Málaga. Si el Estado fuera menos paquidérmico, hoy estaríamos usando ya las pruebas. El Instituto Nacional de Salud ha sacado ya sus pruebas. ¿Por qué unos las sacan más rápido y otros no? El Estado burocrático no permite actuar con rapidez. No entienden el rol del Estado frente a la ciencia, prefieren vivir más del papeleo. No entienden que le ponen a la ciencia las mismas trabas que para otras situaciones totalmente distintas.

— El comité recomendó el uso de ivermectina y de la hidroxicloroquina…

Como tropicalista [experto en enfermedades tropicales] manejo el uso de la ivermectina desde hace años, en miles de pacientes. Igual [el doctor Eduardo] Gotuzzo y [el doctor Eduardo] Ticona. La gente que tenemos cuenta con experiencia en el campo. Sobre la hidroxicloroquina la experiencia la tienen los reumatólogos y está comprobado que sigue siendo una muy buena droga para temas reumatológicos. Con la primera data en el mundo, se vio que junto con la azitromicina funcionaba en muchos procesos y por eso se adoptó. Pero por temas burocráticos no se compró. Me molestó cuando [el exministro de Salud, Víctor] Zamora dijo que esas medicinas tenían seis meses de uso, cuando solo tienen tres. En marzo se pidió, abril y mayo se demoraron los trámites, y en junio fue la distribución. Prácticamente solo tienen tres meses de uso. Se toma una decisión y se actúa tardíamente. Muchos medicamentos que se han estado usando desde marzo es porque los mismos pacientes los compraban o porque los médicos teníamos la facilidad [de acceder a ellas].

—¿Eso no incitó la automedicación?

Se le echó la culpa a la automedicación, pero ese es un problema que viene desde hace años. Somos un país ‘chicha’. La gente usa sus antibióticos y sus corticoides desde antes, no por la pandemia. La población está acostumbrada a la automedicación y, por el pánico ante un virus desconocido, recurre a ella. Incluso hasta al dióxido de cloro. Ese es el contexto. En el caso de la hidroxicloroquina fue saliendo nueva evidencia. Todo fue discutido siempre en el comité de expertos y, por eso, no se ha aprobado su uso en hospitalización. Hemos mantenido otras drogas hasta tener la data clínica. No se puede copiar lo que se hace en otros países. En el caso de la ivermectina, en Chincha han bajado los casos, al igual que en Contamana y en Ancash parece que por lo mismo. Usado en el primer nivel, en pacientes con diabetes e hipertensión, si hay un impacto.

—¿El comité de expertos hace un buen trabajo?

La evidencia es cambiante cada semana y nosotros hemos hecho los cambios correspondientes, pero ya sabe cuál fue la traba. Dijimos en su momento que las pruebas rápidas no sirven para el seguimiento, sino las moleculares. Demoró dos meses para que salga la norma. Así como hemos recomendado el uso de algunas drogas, se han ido descartando otras. Y en las que hemos usado, revisamos datos internacionales, pero sobre todo la data clínica local. El comité de expertos está desde marzo, cuando la exministra (de Salud, Elizabeth) Hinostroza. Éramos 14 expertos. Cuando se toman decisiones, esto se debe hacer de manera dinámica. En el mundo, los comités se han ido cambiando permanentemente. ¿Por qué en el Perú no ha sido así o ha demorado tanto o hemos tenido otras dinámicas? Hay que recordar que en el Perú tenemos experiencia en el manejo de patologías que no tienen en Estados Unidos, por ejemplo. No hay una verdad absoluta en esta pandemia.


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