Tomás Unger Golsztyn

El auge de los contribuyó al avance de inventos y materiales en todas las áreas científicas y tecnológicas, incluyendo las biomédicas. También permitió avances extraordinarios en telecomunicaciones, construcción, vestimenta y transporte, por nombrar algunas.

En los sesenta, con el advenimiento de envases descartables y sin cultura cívica, se empezó a notar un problema: la presencia de basura indestructible en carreteras, veredas, ríos y playas.

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Cada minuto, el equivalente de dos camiones llenos de plásticos son tirados al mar. Hay cinco islas de desechos atrapados por las corrientes de los giros oceánicos. La gran mancha de basura del Pacífico tiene más de 10 millones de km² y billones de microfragmentos que destruyen el ecosistema.

Por décadas el énfasis de la industria de , para gusto de economistas y políticos, se concentró en la creación de nuevos productos, abastecimiento y satisfacción del consumo. No se tomó en cuenta que los plásticos después de su uso se resisten a desaparecer.

Daño al ecosistema

Ningún plástico es eterno, eventualmente todos se degradan y desintegran, pero en algunos casos esto puede tomar décadas o incluso siglos, y las partículas resultantes interfieren con los ecosistemas y metabolismos.

Algunos plásticos tienen usos especializados, como el revestimiento de cables submarinos, que de otro modo se corroerían o quebrarían fácilmente. Su longevidad es esencial. Sin embargo, para la mayoría de usos, no es necesario que mantengan su forma más de unos años. En el caso de jeringas, un solo uso.

Hay cuatro conceptos para diferenciar los plásticos y sus posibles destinos: reciclable, reutilizable, biodegradable y compostable.

“Algunos plásticos tienen usos especializados, como el revestimiento de cables submarinos, que de otro modo se corroerían o quebrarían fácilmente”


Un reciclable se puede procesar para nuevos usos. La mayoría de los reciclables sufren un gradual deterioro al cabo de varios ciclos de reprocesamiento. Esto se debe en parte a impurezas en el material recabado y degradación de enlaces químicos que dan propiedades como flexibilidad y cohesión. Entre los más comunes están el polietileno (PE), que es cadenas de etileno producidas con gas natural, y el politereftalato de etilenglicol (PET).

Estos termoplásticos pueden fundirse. Son altamente reciclables, livianos, impermeables, no tóxicos y duraderos. Se les puede dar forma con extrusión (bolsas o mangueras) o soplado (botellas y otros envases). Al PET, normalmente transparente, se le puede dar coloración para fines comerciales o para compensar la pérdida de claridad tras múltiples reciclajes.

Otros plásticos reciclables de uso amplio son el polipropileno y el poliestireno, transparentes y de mayor resistencia al calor. Su rigidez puede aumentar al mezclarlos con aditivos, pero la acumulación de aditivos puede limitar su aplicación tras reciclarlos.

Reutilización

Un es reutilizable si se puede aprovechar tras su uso original, pero no para nuevos moldeados. Pasa con el caucho de llantas usadas, que se pueden emplear para producir sandalias, y las llantas granuladas o pulverizadas que sirven en mezclas con cementos para láminas aislantes para construcción o superficies de pistas.

Algo importante sobre los mencionados: si no se procesan para darles un nuevo uso, pueden pasar mucho tiempo sin desintegrarse. Por eso tenemos bolsas de polietileno volando por el desierto, e islas gigantescas de desechos en los océanos. A pesar de la salinidad y la variedad de microorganismos, pasarán décadas e incluso siglos antes que la erosión y cristalización causada por el sol, las temperaturas extremas y las demás condiciones ambientales las desintegren. Mientras tanto, causan la muerte de la fauna marina y dañan el ecosistema.

“Los plásticos han creado problemas muy serios. Su producción global se ha duplicado en los últimos 20 años mientras solo se recicla un 9% del total”


Se ve el término ‘bioplástico’, para referirse a plásticos hechos de materias primas naturales que no han sido tan intensamente transformadas como el petróleo y polímeros como la celulosa, que se obtiene de plantas. El que sea bioplástico no significa que sea de menor impacto ambiental o fácilmente degradable. Su materia prima se obtiene cortando bosques que de otro modo oxigenarían la atmósfera

El término ‘biodegradable’ no tiene una definición precisa. Se refiere a la capacidad de desintegración por causas biológicas y naturales, como la digestión gradual causada por hongos o bacterias, el sol y el clima. Esa definición imprecisa permite que diferentes sean promocionados como biodegradables, pero esto no significa que desaparecerán rápidamente.

Muchos biodegradables requieren condiciones especiales para desintegrarse con relativa celeridad. Los plásticos que pueden descomponerse a temperaturas moderadas –desintegrados y digeridos por bacterias y otros microorganismos, produciendo incluso nutrientes y tierra orgánica– son los compostables.

Estos están ayudando a reducir la contaminación (por ejemplo, reemplazando las bolsas de polietileno) aunque no se descomponen fácilmente a la intemperie: requieren estar rodeados de un medio orgánico con una combinación de calor y humedad.

Los han creado problemas muy serios. Su producción global se ha duplicado en los últimos 20 años mientras solo se recicla un 9% del total. Para asegurar un futuro sostenible, tendremos que movilizar recursos y crear conciencia, limitar el uso de desechables, aumentar la proporción de reciclables, y buscar alternativas que sean verdaderamente biodegradables.

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