El suspenso de "Sin límites" (1996) y la ciencia ficción filosófica de "Matrix" (1999) les abrieron las puertas. Los directores y hermanos Andy y Larry Wachowski eran endiosados por el público y la crítica.

Pero a partir de ahí, su capital creativo solo conoció el desgaste. Luego ambos se cambiaron de sexo y se convirtieron Lana y Lilly. Pese a que ya no eran mimadas como antes (su versión de "Meteoro" fue un desastre), sus cintas seguían llamando la atención. Ellas no facturaban franquicias intercambiables. Inquietudes metafísicas y una estética kitsch les conferían personalidad a sus obras excéntricas.

La redención llegaría por la pantalla chica. Junto a J. Michael Straczynski y con el aval de Netflix, las Wachowski crearon , la serie sobre ocho sujetos de distintas partes del planeta que comparten emociones, recuerdos y talentos. Ellos son codiciados por una entidad que busca aprovecharse de sus dones para fines macabros. "Sense8" es un canto a la libertad, diversidad, empatía y conexión. Todos venimos de una misma esencia.

CON LA FRENTE EN ALTO
"Sense8" costaba una barbaridad. Entonces Netflix la canceló. Los fans reaccionaron con furia. El servicio de streaming tomó en cuenta el reclamo. Resultado: un episodio final de dos horas y media que acaba de ser liberado.

El público tiene que estar tranquilo: los cabos sueltos se atan y fluyen las escenas ensoñadoras, de pasión sexual, de entretenimiento virulento, de idilio sentimental y de júbilo por el porvenir. Drama, humor y ciencia ficción se alternan con desparpajo. Con actuaciones sensibles y convincentes, "Sense8" se despide con dignidad para hablarle al presente y abogar por la tolerancia. Que las Wachowski sigan alucinando por la pantalla chica.

Las hermanas Wachowski tuvieron traspiés colosales como "Meteoro". Ellas tendrían su redención por la pantalla chica.

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