Domingo, 9 de abril de 2006
Crítica de Cine: V de venganza
En una industria en la que se persigue el éxito --traducido en cientos de millones de dólares-- a cualquier precio, no es de extrañar el reciclaje de argumentos que van de "Mujercitas" a "King Kong", incluyendo la vida de Cristo desde cualquier punto de vista. Cuando los productores arriesgan por algo nuevo a veces logran dar en el blanco

Así sucedió cuando los hermanos Wachowski nos deslumbraron con "Matrix" (aunque luego nos entregaron sus insoportables secuelas). Ahora, ellos mismos nos ofrecen lo que, según parece, es también una idea nueva.

Se titula "V de venganza", la dirige el debutante James McTiegue, y es una cinta futurista y de acción con ciertas ideas políticas que, bajo los parámetros de Hollywood, resultan explosivas.

En una Inglaterra totalitaria, donde las libertades personales se han reducido por completo, surge un héroe enmascarado que comienza un peligroso plan de sabotaje. Es un terrorista y así lo consideran sus adversarios. Su inspiración se encuentra en Guy Fawkes, quien intentó volar el Parlamento en 1605, como protesta contra la tiranía del rey. En medio de todo esto, una joven heroína se convierte en personaje clave de las maquinaciones de ambos bandos.

Vemos, pues, que el terrorismo se convierte en la pantalla en una forma de expresión y rechazo contra la dictadura. Algo que en el Tercer Mundo es y ha sido parte de los titulares diarios de los periódicos, en el cine hollywoodense se convierte en una revelación idealista. Totalmente provocadora para los cánones establecidos. Es el llamado a la insurgencia más virulento y osado de los últimos tiempos. Sobre todo si consideramos el pánico que los estadounidenses sienten por la palabra 'terrorista'. Pero solo eso, nada más.

Porque "V de venganza" no es ni de lejos una película realmente efectiva o seria en su discurso. A diferencia de otras producciones más inteligentes --recordemos la brillante comedia de Terry Gillian "Brazil"--, en este caso estamos frente a una exposición de motivos que se plasman sin cuidado alguno en la pantalla. El resultado no es, ni por asomo, efectivo. En primer lugar porque ni siquiera consigue despertar emociones. Tal vez su principal defecto radica en un héroe con quien compartimos muy poco. Oculto siempre bajo una máscara y con una actitud de frivolidad que nos recuerda más al encantador Beau Brummel. Es una pena que Hugo Weaving haya conseguido finalmente un rol estelar en estas circunstancias. Es un excelente actor relegado siempre a papeles secundarios y que, debido al guion de esta cinta, interpreta un rol que pudo ser realizado por un maniquí.

Por su parte, Natalie Portman intenta consolidar su papel como nueva reina de las películas con una campaña publicitaria muy correcta (nunca recurre a sensacionalismos), pero que no se ve compensada con los resultados en la pantalla. La trilogía de "La guerra de las galaxias" no le ha hecho ningún favor y "V de venganza", con la excepción de la rasurada de cabeza, no le ha exigido mucho más. El resto del reparto poco nos impresiona. Ni siquiera el siempre competente Stephen Rea.

"V de venganza" en su afán por romper con estereotipos se convierte en uno más. Su discurso es superficial e irresponsable. Si los Wachowski intentaban acercarse al mundo de Orwell y su desalentadora visión del futuro, no lo logran. En el mejor de los casos "V de venganza" luce como una versión de "El fantasma de la ópera" sin ópera.



Alberto Servat



¿Qué temas urgentes, en materia económica, debería resolver el próximo Presidente del Perú en los primeros 100 días de su mandato?
4 Envíe su opinión


Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa