La ciencia en la lucha contra el narcotráfico

Una hoja de coca sin cocaína

Se podría convertir la hoja de la coca genéticamente transformada en un insumo bueno solo para preparar ensaladas

Ernesto Bustamante
Biólogo molecular

La coca es una planta cuyo cultivo en el Perú tiene dos mercados: El administrado legalmente por Enaco que, comprendiendo un 1% de la producción, vende hojas a algunas compañías extranjeras y pone el resto a disposición de un pequeño grupo de peruanos que tienen la poco recomendable costumbre de mascarlas. El segundo destino de los cultivos de coca está constituido por centenas de pequeñas 'firmas' que acopian la hoja --hoy proveniente del 99% de las cosechas-- con la finalidad de extraer la cocaína que las plantas sintetizan y almacenan en sus hojas. La cocaína es luego exportada --hoy en día fundamentalmente desde los puertos-- con una altísima plusvalía aprovechada por el traficante y no por el agricultor.

Para extraer la cocaína de las hojas se usa procedimientos rudimentarios de química que se inician con una furtiva maceración de las hojas. Para ello se utilizan solventes, ácidos, y otros insumos cáusticos; esto tiene el efecto colateral de contaminar severamente tierras, ríos y lagos atentando gravemente contra la rica biodiversidad existente en las zonas cocaleras y áreas aledañas.

No obstante, el peor efecto de esta actividad ilegal es que como producto final se llega a extraer cocaína, un alcaloide estimulante del sistema nervioso que constituye el 0,5 % de la masa de la hoja de coca y que es usado como droga de abuso. La comercialización ilegal de cocaína ha traído a las zonas cocaleras y a todo el Perú, violencia, terrorismo, corrupción, lavado de dinero, expulsión de la autoridad del Estado, desprestigio nacional y más de cien mil jóvenes peruanos hoy usuarios de esta droga.

El Estado viene luchando contra el narcotráfico desde hace muchas décadas sin resolver el problema. La estrategia de lucha contra las drogas es esencialmente una actividad policial consistente de una mixtura de erradicación de cultivos (arrancando a mano las matas de coca), eliminación con explosivos de las pozas de maceración, control de la provisión de insumos químicos, captura de pequeños 'exportadores' en aeropuertos, y persecución judicial de los pocos narcotraficantes identificables. Últimamente el Estado ha pactado con los cultivadores de coca prometiendo no erradicar las plantaciones con la finalidad de empadronarlos y luego amenaza con atacar militarmente zonas semiurbanas con la finalidad improbable de destruir miles de móviles pozas de maceración.

Quisiera proponer una alternativa que daría una solución a mediano plazo, aunque definitiva al problema del narcotráfico en el Perú. Mediante la aplicación de la biotecnología moderna se puede estudiar los mecanismos de control genético del metabolismo de la planta de coca de manera que sea posible modificar genéticamente la síntesis de alcaloides en la hoja. Es decir, sería factible modificar el ADN de la planta de coca para que sus hojas carezcan de cocaína y que tenga presión evolutiva positiva sobre la planta nativa. Esto convertiría la hoja de esta coca en un insumo bueno solo para preparar ensaladas y ya no para su venta al narcotráfico.

El tema de la población que hoy masca hojas de coca por razones culturales o tradicionales podría solucionarse reservando un área, administrada por Enaco, de digamos 1.500 hectáreas, para cultivar coca en su estado nativo. Finalmente, la propia biotecnología podría ayudar eficazmente a generar cultivos alternativos de muy alta productividad para que los agricultores que hoy siembran coca, mañana puedan estar incorporados a una economía formal y legal.