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Sábado, 5 de agosto de 2006
Polémica mundial por productos transgénicos se traslada al país

Actual Gobierno debe definir si promulga o no ley de biotecnología. nstituciones como Concytec e INIA están a favor. El Inrena se opone



Cuando compremos en un supermercado mayonesa, aceite de cocina, levadura u otros alimentos probablemente estemos introduciendo a nuestra dieta productos genéticamente modificados, conocidos como transgénicos. Resulta que la soya transgénica es usualmente utilizada en la industria alimentaria.

El debate mundial sobre estos productos se centra en que generan problemas ambientales (desaparición de especies nativas o criollas) y causan posibles efectos en la salud: reacciones alérgicas y resistencia a antibióticos.

Esta polémica, entre lo natural y lo transgénico, se ha trasladado al escenario local debido a que el Ejecutivo debe observar o promulgar en muy corto plazo el dictamen sobre la ley de biotecnología moderna que promueve la investigación y el comercio de transgénicos.

Las entidades que se muestran abiertamente a favor son el Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec) y el Instituto Nacional de Investigación y Extensión Agraria (INIA).

En la contraparte, el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena) enviaría un análisis en contra del dictamen al ministro de Agricultura, Juan José Salazar, para que este promueva su observación en el Consejo de Ministros. Adicional al tema del ingreso de transgénicos, les preo-cupa que se permita el patentar "partes de vida" cuando con el TLC con EE.UU. se evitó el patentar animales y plantas. Al respecto el Indecopi también habría alertado que los temas de patente no pueden considerarse en una ley diferente a la de propiedad industrial.

REGLAMENTO
Juan Tarazona, director de programas del Concytec, considera que la propuesta aprobada en el Congreso servirá de norma general, pero que aquellos problemas de bioseguridad podrán ser resueltos a través del reglamento, de tal manera que se controle el ingreso masivo de transgénicos. Así, podría haber un control sobre el ingreso de este tipo de productos que generan gran preocupación entre gremios de agricultores y ambientalistas.

En la actualidad las entidades del Gobierno no están en la capacidad de discernir si un alimento es transgénico o no, como ocurre en otros países vecinos.

En Brasil existe una supervisión a través de los puertos donde se toman muestras de los productos que ingresan para conocer si son transgénicos. En Europa hay restricciones al consumo de estos productos debido a que no existiría estudio alguno que descartara posibles consecuencias negativas por su ingesta. Mientras que en EE.UU. se consumen desde hace más de una década sin aparentes efectos nocivos, y nunca prosperó en el Parlamento el etiquetado de los transgénicos.

El biogenetista Ernesto Bustamante, director del laboratorio Biogenómica, considera que gran parte del temor suscitado con los transgénicos es producto del miedo de la gente a lo nuevo. También propone que si se busca preservar nuestro comercio de productos orgánicos se haga una reglamentación muy específica para evitar una posible contaminación genética de nuestra biodiversidad.

Tal posición es rebatida por organismos no gubernamentales, como la Red de Acción en Agricultura Alternativa, que consideran que una vez que se modifiquen semillas no habría una reversión del proceso.

Lo cierto es que el ex presidente Alejandro Toledo decidió torear el tema y ahora será la actual administración la que defina el futuro del dictamen.



Marienella Ortiz Ramírez



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