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Alfred Kinsey: El polémico estudioso de la conducta sexual humana

Hace sesenta años estuvo de vacaciones en nuestro país Alfred Kinsey ¿Quién era este hombre? Un norteamericano que el 20 de agosto de 1953 había presentado en Bloomington, Indiana (EE.UU.) y ante caravanas de periodistas y científicos, el resultado de sus investigaciones sobre la conducta sexual humana que mereció el apelativo de la bomba Kinsey. 

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Alfred Kinsey nació el 23 de junio de 1894 en la ciudad de Hoboken. Se graduó como biólogo por la universidad de Harvard y ejerció como profesor de zoología en la Universidad de Indiana, donde logró cierta reputación académica por sus investigaciones en taxonomía y evolución. En 1938, asumió la docencia en el Departamento de Estudio de la Cuestión Sexual en esta misma universidad, e inició sus investigaciones sobre la experiencia sexual humana a la que se dedicó hasta el final de sus días en 1956.

En 1947 fundó el Instituto para la Investigación Sexual (el Instituto Kinsey) a fin de trabajar con mayor autonomía.

EL INFORME KINSEY

Los trabajos que Alfred Kinsey y sus colaboradores, todos alumnos suyos, publicaron sobre la conducta sexual del varón (1948) y la conducta sexual de la mujer (1953) se conocen como el Informe Kinsey. Se prepararon en los laboratorios de la Universidad de Indiana durante 15 años y se financiaron con fondos otorgados por la Fundación Rockefeller.

Este informe salió a la luz cuando Freud ya había expuesto al mundo, y con mucha libertad, el tema de los problemas sexuales en la sociedad y comenzaban a multiplicarse los estudios cuantitativos del comportamiento sexual humano. Pero el informe Kinsey se diferenciaba en dos aspectos: la amplitud de la muestra y el interés por la exactitud de los datos.

Para obtener resultados objetivos que pudieran representar al total de estadounidenses, el informe divide a la población en doce factores biológicos y económicos-sociales: sexo, culturas y razas, estado civil, edad, edad de inicio de la adolescencia, grado de instrucción, tipo de ocupación, profesión de los padres, acervo rural-urbano, grupos religiosos, adhesión religiosa y origen geográfico. El propio Kinsey explicó a este diario (10 de marzo de 1954), que cada una de las personas entrevistadas provenía de distintas clases sociales de EE.UU, entre estudiantes universitarios, padres y madres de familia, trabajadores industriales, rentistas y miembros de diversas religiones. La idea era recabar series de casos que justificaran la descripción de tipos sexuales para los diferentes grupos de población.

El informe incluyó historias de 6,300 varones y 5,940 mujeres quienes respondieron a seis entrevistadores y al propio Kinsey quien “obtuvo personalmente 7,036 (57 %) de las historias que componen el informe”, como sostiene Cristina Saavedra del Colegio Universitario Cardenal Cisneros.

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Un aspecto novedoso del trabajo de Kinsey es que cuantifica la heterosexualidad y homosexualidad en una escala continua de 0 a 6, basándose en la experiencia y reactividad heterosexual y homosexual en cada historia. Se asigna 0 en dicha escala a los individuos con contactos y experiencias sexuales exclusivamente heterosexuales y 6 a los individuos exclusivamente homosexuales.

Los resultados de este informe que acapararon los titulares de los medios de comunicación fueron los relativos a la homosexualidad masculina y los relacionados con la actividad fuera del matrimonio en el caso de la mujer. “El 50 por ciento de los hombres no son exclusivamente heterosexuales durante su vida”, resume Marco Aurelio Denegri, mientras que una de cada cuatro mujeres no era precisamente fiel y que casi la mitad no se casaban vírgenes.

Además se detalla la frecuencia y la manera en la que las mujeres católicas, protestantes o judías llegan al orgasmo fuera o dentro del matrimonio. Un escándalo para la sociedad de la época.

El estudio sobre la conducta sexual del varón fue presentado como un informe preliminar. Pero la publicación del informe sobre la conducta sexual de la mujer supuso que a Kinsey y su grupo les fuera retirada la financiación en 1954. Kinsey murió dos años después, sin haber conseguido otros fondos para el trabajo. El Instituto de Investigaciones Sexuales que fundó no se desmoronó, pero sin su dirección se frustró el gran proyecto para el que había sido diseñado.

SU PASO POR EL PERÚ

El doctor Kinsey llegó al Perú el 9 de marzo de 1954 y antes de enrumbar al Cusco para visitar diversos lugares de interés histórico y arqueológico, otorgó una extensa entrevista al diario El Comercio en el lobby del hotel que lo alojó. Allí explicó que “El propósito de mi libro es contribuir y fomentar el  conocimiento y la comprensión de un aspecto fundamental en la vida de los seres humanos”. Que no trata de proponer soluciones sino presentar el fundamento de los hechos de los que se pueden derivar dichas soluciones.

Ante la polémica y las críticas a su publicación, donde incluso se cuestionaba el rigor científico dado que se generalizaba sobre ciertos temas y casos íntimos, Kinsey arguyó que sus investigaciones estaban respaldadas por instituciones como la Universidad de Indiana – a cuyo claustro pertenecía desde hacía 33 años- la Fundación Rockefeller y el Consejo Nacional de Investigación de los EE.UU, el más alto organismo científico de ese país.

Sus declaraciones concluyen con la mención de que la causa fundamental del divorcio en su país, en las tres cuartas partes de los casos, obedecían a un desajuste en la vida amorosa y que su obra contribuiría, con ejemplos y casos prácticos, a un mejor conocimiento de la vida sexual de los seres humanos, siempre provechoso para el nexo de la vida conyugal.

EXALTACIÓN DE LA MUJER       

El informe Kinsey sobre la conducta sexual de la mujer norteamericana encendió una apasionada polémica a favor y en contra, que auguraba repercusiones a largo plazo. Cuando Kinsey llegó al Perú en marzo de 1954, la prensa limeña continuaba dedicándole atención al tema. Se decía que 1953, año de su publicación, pasaría a la historia como el “Año de la Segunda Emancipación de la Mujer” porque los distintos “tabúes” sobre ella se habían deshecho para siempre. Lo cierto es que el libro de Kinsey no sólo la exaltaba si no que, además, la posicionaba a una altura que el hombre le negaba sistemáticamente.

Citaba las conclusiones del autor afirmando que “el varón llega a su máximo genésico a los 18 años, y a partir de ahí, su capacidad va decreciendo incesantemente hasta desaparecer. La mujer en cambio, no alcanza su plenitud hasta cerca de los 30 años, y “se mantiene sensiblemente con la misma capacidad hasta alrededor de los 60”, resumen los diarios de la época.

“Queda destruido el tabú de que la mujer es más precoz que el hombre y que envejece antes que él. La mujer es más lenta en su desarrollo que el hombre, más gradual y acompasada, y conserva durante mucho más tiempo su juventud y su vigor”, enfatizaba. Y avalando la evidencia del error social que representa la costumbre establecida de que los hombres deben tener más edad que la mujer al casarse, se cita al propio Kinsey: “este hecho ha conducido a una de las grandes tragedias de nuestra civilización: el marido con frecuencia, al llegar a media edad, va perdiendo interés en la vida, mientras que su mujer se encuentra todavía en el cénit”.

Llegó al Perú cuando su obra había sido traducida a diez idiomas, incluyendo el griego, el hebreo y el árabe. Se habían vendido en EE.UU 300 mil ejemplares de “El comportamiento sexual de la mujer norteamericana” y más de 200 mil ejemplares de las traducciones a otros idiomas.

Según el sexólogo peruano, Marco Aurelio Denegri, los Informes Kinsey fueron contribuciones significativas pero insuficientes y ocasionalmente inexactas. Por otro lado, el gran impacto que tuvo el informe se relacionaba con los métodos que usaban: el taxonómico  y los conocimientos acumulados en biología.

El mismo Denegri en una entrega de Fáscinum, su revista Científica y Artística de Cultura Sexual, se refiere a “la indignación y el no poco desconcierto que causó la aparición del primer informe Kinsey”. Destaca que los reproches llovieron y hasta hubo un francés que le dedicó una comedia teatral de una trágica indigencia.

La vida y obra de Kinsey han motivado la producción de un musical llamado “Dr. Sexxx, estrenado en Chicago el 2003, de una película titulada “Kinsey, en el 2004 y de la novela “El Círculo íntimo“, escrita por T.C. Boyle en 2004. Un año más tarde, PBS produjo el documental “Kinsey”, en colaboración con el Instituto Kinsey, que autorizó el acceso a muchos de sus archivos.

(Lizet Díaz)
Fotos: Archivo

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