Diario de una peruana en la Gran Manzana

Había una vez una marmota que quería ver el mundo, o por lo menos un pedacito de él, así que un día hizo maletas y dejó su linda madriguera con rumbo al norte, para ser exactos, a Nueva York. Lo que la marmota no sabía era que en esa gran ciudad las cosas eran muy diferentes a como ella las conocía. De eso se daría cuenta al llegar y a lo largo de todo su viaje. He aquí una lista de algunas de las cosas que la marmota ha descubierto y aprendido en lo que va de su aventura. Llegar temprano al aeropuerto si no quieres esperar 3 horas para que registren tu boleto.
No llorar mucho cuando te despides de tus amigos y familia( la marmota se la paso llorando todo el viaje Lima-Miami-Newark)
No comer mucho en el avión, porque te mareas cuando aterriza
Cuando al fin llegues a tu destino, sigue a los otros pasajeros para ver dónde está tu equipaje…
Llena bien tu formulario de inmigración, nada de poner mentiritas, sino de patitas al Jorge Chávez.
Pasaporte y pasaje a la mano, sino te dicen “neeeext”
En Miami ni te esfuerces en hablar inglés. No, chico, que aquí somos todos cubanos.
Mejor te cambias las medias antes de embarcar en tu próximo vuelo, porque te sacan los zapatos y los pasan por rayos X solo para ver si no eres talibán.
Algo a lo que la marmota todavía no se acostumbra: el oxígeno es taaaaaaaaan seco que casi ni puede respirar. Pobre marmota, ella era casi anfibia en su Lima adorada, con su 100% de humedad.
Cuando te recojan del hotel, ten tus $15 a la mano para pagarle al chofer. Aquí no hay combis de china ni ticos ni nada.
Ya en el hotel, no tomes fotos por todos lados porque vas a parecer turista japonés
Cuando te den tu llave, bueno, la tarjeta que parece llave, trata y trata de abrir la puerta de tu cuarto. Como la marmota es recién bajada tuvo que tocar la puerta de su cuarto y gracias Dios su compañera le abrió…
Ya en tu cuarto, si te quieres dar un baño y sacarte el olor a avión, mejor que te expliquen como regular la ducha… o haces como la marmota y tratas hasta descubrir cómo funciona. En el hotel te ponen champú y esas cosas, pero como buena perucha, la marmota se las llevo de recuerdo como recuerdo.
Primera aventura de la marmota en Nueva Jersey: vamos en mancha a comprar a Wal-Mart… y sí pues, la plebe nomás compra ahí, pero la marmota es buena pobre y ahorro es progreso.
American culture part 1: On time! Los gringos siempre “on time”, nada de hora peruana ni hora Cabana.
American culture part 2: Aquí todo es tip (propina), así que mejor te vienes con harto billete de a dólar.
American culture part 3: La comida. En resumidas cuentas, nada sabe igual. El jugo de naranja parece agua con tempera; el yogurt, queso crema; y el agua, agua de piscina.
Primer viaje turístico: La marmota al fin conoce New York City, y como no tenía plata solo se compró una cámara descartable. Bien monse se sentía, pobre marmota.
La marmota se pasea por Central Park, Times Square, el puente de Brooklyn, Hudson River, Broadway y demás, pero nada comparable a la avenida Tacna, Abancay o Wilson, aunque también tienen su charm.
La marmota se compra recuerdos de su paseo por Nueva York. Solo le faltó su polito de I love NY… ya se lo comprará en una próxima ocasión.
En verdad la marmota se divirtió mucho, pero no puede negar que se acordaba mucho de sus queridas marmotas y hubiera deseado que estuvieran ahí con ella, marmoteando como solían hacer. Después de 4 inolvidables días en el Sheraton Medowlands, a la marmota le toca irse a su destino final, Buffalo NY. Ya en su nueva madriguera, la marmota empieza su vida a la americana, ahora lava los platos en un “dish washer” y su ropita en lavadora (y hasta suavizante le pone la pituca).
Primer día de exploración: caminata por el barrio, todas las madrigueras parecen casitas de juguete, y hasta se puede jugar con la nieve. Segundo día de exploración: la marmota celebra pascuas a la americana y el conejo le deja una canasta extra grande con chocolates, un conejo de chocolate que le llega a la rodilla y $ 25.
Y bueno, la marmota cambió de vida pero las cosas simples y hermosas que dejó en su antigua madriguera -como su cuarto con vista al jardín, los ruidos de su mami en la cocina, su mascota saludándola en la mañana, las comidas de Susy, los engreimientos de su abuela, las caminatas con su mejor amigo “El Duende”, las noches de pizza y las conversas de 2 horas con su Franchs- las extraña desde el fondo de su peludo corazón.
Secreto de la marmota: Cada noche se acuerda de sus queridas marmotas y derrama algunas lagrimitas, pero está feliz.
Pedido especial de la marmota: No la olviden, ella los ama y los extraña con todo su corazón.
Y ahora la marmota se va a dormir… le faltan muchas nuevas aventuras por vivir.
Lessly Estela, Estados Unidos
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