Aventura en Kenia

Cuando se abrió una posibilidad de trabajar en África, siempre pensé en lo espectacular que sería. La oportunidad profesional era excelente y personalmente sabía que también iba a ser una buena experiencia, pero luego de pasar Fiestas Patrias solo en Brasil y tras llegar a Nairobi… todo lo que pensé se quedó corto.
Siempre supe que extrañaría a mi país, a familia, a mis amigos, a mi novia, a mi riquísima comida y a todo lo que significa ser peruano. Pero estar realmente lejos, a tantas horas de vuelo y pasando por dos países intermedios, la cosa es aún más fuerte. Kenia es un lindo país. Allá se hay casi de todo menos comida peruana (Gastón, ¿podemos hacer algo al respecto?). En Kenia encuentras gente procedente de todo el mundo, y hay una colonia considerablemente grande de hindúes que están en este país desde hace muchas generaciones, ellos se llaman “kenyans”, aunque la gente nativa no los considere así.
En Kenia se habla principalmente KiSujili –una mezcla de alguna lengua nativa con árabe y algo de portugués e inglés– y unas 43 lenguas nativas provenientes de un número similar de tribus. Por ser ex colonia inglesa también se habla inglés, con la dificultad para mí de que, por la diversidad lingüística local, el acento es totalmente diferente en cada persona. La gran cantidad de inmigrantes que hay en Nairobi hace que la diversidad cultural sea muy grande.
Ya hice la mayoría de los principales safaris. He comido de todo, muchas cosas buenas y otras muy raras para mi exigente paladar perucho. Cada día aprendo algo nuevo de mis amigos de India, Tailandia, Etiopía, Noruega y muchos otros lugares totalmente ajenos a nuestro país y sus costumbres. Yo trato de marketear al Perú cada vez que puedo: hablo de nuestra espectacular comida; de nuestros excelentes puntos turísticos; les cuento que nuestra economía está creciendo cada año alrededor de 9%; que somos de los primeros países productores de cobre, plata, oro y café; que somos los primeros en producción de harina de pescado y páprika; y que somos un país que crece con la camiseta bien puesta. Les enseño videos de YouTube y fotos de todo lo que es peruano. Y cada día que pasa me siento mejor de ser quien soy, de venir del lugar de donde vengo, de hablar español y de ser latino. Somos cosas raras por estos lares, aunque ya encontré algunos latinoamericanos con los que puedo conversar de vez en cuando en español o “portuñol” y a un par de peruanos que me prometieron invitarme un rico ají de gallina… todavía no nos juntamos.
Navidad fue totalmente diferente este año. La gente no es tan alegre como en el Perú. No hubo almuerzo el 24 con la gente de la oficina, y nadie quiso salir a almorzar algo especial, solo fuimos un amigo boliviano y yo a comer algo bueno y tratar de simular la costumbre de nuestros países. A la medianoche del 24 todo el condominio dormía, ningún vecino se asomó ni por casualidad a saludar, nadie que vivía en Kenia llamó a saludar ni mucho menos. La pase con unos amigos de India y Bolivia. Pequeño detalle, estos dos amigos de India son vegetarianos como la mayoría de la gente de ese país, así que ni hablarles de pavo y mucho menos de res, porque las vacas son sagradas para su cultura.
Que cambie tu dieta, tu horario, que la gente con la que trabajas no entienda tus chistes, conectarte al MSN por las mañanas y que todos estén durmiendo, tener que llamar por larga distancia cada vez que quieres hablar con alguien querido…todo esto hace que definitivamente extrañes el lugar de donde vienes. Espero llegar pronto al Perú y ponerme al día en mi dieta y mis pisco sours, y por supuesto, estar con las personas con las que he compartido mi vida.
Eduardo Bisetti, Kenia
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