¿Qué conocen del Perú en la ciudad de Roma?
Un compatriota que vive en Italia desde hace algunos años nos cuenta que en Roma conocen mucho de nuestra historia, geografía y herencia cultural.
Después del post “Bembos en Bombay” me quedé un poco picón pues me trataron de ignorante, del testarudo y no sé qué otras cosas más solo por el hecho de no convencerme que es difícil explicar la ubicación y existencia de nuestro país. Pensé un poco en mis amigos y la gente que suelo frecuentar en mi vida cotidiana: el encargado del lugar donde tomo mi capuccino cada mañana antes de entrar al trabajo conoce el Perú, pues tuvo un empleado peruano a quien aún se lamenta de no haber podido retener cuando este decidió cambiar de empleo y cada mañana me saluda diciendo “hola causa”; la cajera de mi trabajo, que está muy bien informada y gracias a mí prepara siempre la papa a la huancaína, gusta mucho de nuestra cocina y sabe sobre los lugares turísticos del Perú porque su tio esta casado con una peruana; mi sectorista en el banco, que es una apasionada de la música clásica y de la ópera lírica, me repite siempre cuánto le gusta Juan Diego Flórez y recuerda que el cantante, a pesar de su apariencia muy europea, se enorgullece siempre de decir que es peruano; un ex empleador mío y ahora amigo personal, a quien le limpiaba su negocio en pleno centro de Roma, tiene toda una colección musical y fotográfica de Yma Sumac.
La secretaria del director de la empresa donde trabajo me habla siempre de Mario Testino, pues es una gran fanática de la fotografía y de la moda; mi jefe, que es un gran apasionado de la literatura, siempre me quiere prestar un libro de Mario Vargas Llosa y yo me niego absolutamente; el comedor de Caritas al voy ha hacer voluntariado los domingos junto a personas (jóvenes y no tan jóvenes) de Izquierda me hablan siempre de Fujimori, de Sendero Luminoso (como una cosa negativa de nuestro país), es con ellos que cuando cerramos el comedor y almorzamos juntos discuto siempre, pues dicen que yo soy el clásico inmigrante consumista y esnob y no pueden entender cómo considero que Fujimori ha sido el menor de todos los males y que como presidente, no nos podía tocar uno mejor durante los 90 y, sobre todo, dicen que tengo muchas ideas de derecha, cosa que para ellos es inconcebible en un inmigrante; una señora anciana para quien trabajé algunos años y con quien tengo una amistad un tanto especial me habla siempre de las Líneas de Nasca, ya que ella ha estudiado antropología y física y dice que estas líneas son sorprendentes, al igual que los sistemas de irrigación y de comunicación que habían desarrollado los incas pese a no conocer ni la rueda ni la escritura; el fastidioso jefe de alquileres y ventas de mi trabajo repite continuamente que uno de sus sueños es escalar el Huayna Picchu (el nombre lo aprendió por mí), pasear por las calles del Cusco y navegar en las aguas del lago navegable más alto del mundo, cuyo nombre le hace reír: Titicaca, y ríe aún más cuando me pide que le repita delante a un amigo boliviano que titi es para Perú y caca para Bolivia.
Para poner un poco un ejemplo de que no todo lo que comemos en Perú es bien visto en el extranjero, mi compañero cada vez que discutimos me dice “tu vete a comer cuyes” y para él la única cosa que no le gustó del Perú fue este plato típico de los Andes peruanos, aunque claro está que no le gustó por la apariencia y no por el sabor, ya que a decir verdad ni siquiera lo probó; otro amigo que hace muchos viajes de aventura, cuando regresó del Perú me invitó a su casa y me mostró las 136 fotografías que había hecho de todos los ángulos posibles de su plato de cuy en un restaurante arequipeño.
No soy un lector ni devorador de libros, me compro solo una revista llamada Internacional una vez a la semana, en ella al mes como mínimo se habla tres o cuatro veces de nuestro país, ya sea la mezcla de razas que tenemos, la cocina y las interesantes fusiones que se vienen dando en nuestra comida desde hace muchos siglos, artículos que hablan de cómo una india peruana rubia en el Perú es más popular que una morena norteamericana, refiriéndose a la Inca Kola y la Coca-Cola, esto sin contar con las veces que escribieron del terremoto de Pisco, de la revuelta de los indígenas de la Amazonía, de la crisis de los rehenes de la embajada japonesa que aún recuerdan por estos lares, en suma, entre cosas positivas y negativas, nuestra tierra no pasa desapercibida como muchos dicen. No creo que la gente que frecuento sea excepcionalmente culta, es solo gente que conmigo comparte la curiosidad por lo nuevo, por conocer e informarse sobre lo que hay más allá de lo que tenemos a la mano o a la vuelta de la esquina.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo el nombre de nuestro país está presente en las mentes de muchas personas. Seguro no es un país como Brasil o Argentina, es un país discretamente conocido, líneas arriba di ejemplos bastante genéricos, ya que es obvio que muchas de estas personas no saben todos los datos geográficos de nuestro país, y como en comentarios de temas anteriores, alguien decía, que muchos ni se imaginan que Lima está al nivel del mar, ¿pero quién nació sabiendo?
Antes de llegar a Roma no estaba muy seguro de dónde se encontraba el Vaticano, nunca imaginé que estuviese en pleno centro de la ciudad. Muchos se confunden cuando les dices que eres peruano y te responden: ¿eres azteca, inca o maya? A muchos peruanos esto les da fastidio, yo lo tomo más como interés hacia nosotros, un interés de saber algo más y así hacer de lo poco que conocen o saben de nuestra tierra un conocimiento más grande. Me enorgullezco mucho cuando hablo de nuestro país, mi ex pareja me dice siempre que los ojos me brillan cuando debo hablar del Perú y esto es así no obstante hable también a boca llena de los defectos de nuestra tierra.
Edgard Rodríguez, Italia
* Todos los interesados en publicar una historia en “Yo también me llamo Perú” pueden enviar sus artículos y fotos a los siguientes correos: editorweb@comercio.com.pe y jortiz@comercio.com.pe

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