Wood Mackenzie advierte que la producción de cobre podría caer desde el 2024 debido a las demoras en el desarrollo de grandes proyectos y las menores leyes que se minan continuamente (Foto: AFP)
Wood Mackenzie advierte que la producción de cobre podría caer desde el 2024 debido a las demoras en el desarrollo de grandes proyectos y las menores leyes que se minan continuamente (Foto: AFP)
Juan  Saldarriaga

Redactor de Dia1 y de Economía y Negocios

juan.saldarriaga@comercio.com.pe

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Cuando se habla de producción de cobre, uno tiende a creer que el cielo es el límite. En solo dos años, del 2014 al 2016, la producción de este metal industrial subió en un millón de toneladas, de 1,38 millones a 2,35 millones, gracias a la puesta en operación de cuatro megaproyectos mineros.

De igual modo, para los próximos tres años se espera un segundo gran salto, esta vez de cerca de 500 mil toneladas, por la ejecución de otros tres megaproyectos: Quellaveco (300 mil toneladas), Mina Justa (102 mil) y la ampliación de Toromocho (75 mil).

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La consultora Wood Mackenzie estima que estas tres inversiones llevarán al Perú a un nuevo pico de producción de cobre, de 2,75 millones de toneladas al 2024. ¿Y el salto más allá de las 3 millones de toneladas?

La visión de la firma es que no habría un nuevo aumento. Por el contrario, Rubén Arratia, director de investigación de metales de Wood Mackenzie, prevé que la producción de cobre retrocedería gradualmente desde el 2024, hasta perder 1 millón de toneladas al 2030, si “no se hace nada al respecto”.

La explicación para esta involución se encuentra en el descenso progresivo de las leyes (concentraciones) de cobre de las grandes minas y al hecho de que no hay nuevos proyectos con dimensiones similares a Quellaveco o Las Bambas.

Por ello, el desafío es sacar adelante los proyectos mineros”, refiere Arratia.

EXPANSIONES DE MINA

En esa línea, su primera recomendación es sacar adelante las expansiones de mina, que tienen la ventaja de desarrollarse sobre infraestructura existente, lo que ahorra tiempo y dinero, a diferencia de lo que ocurre con los proyectos greenfield (tipo Quellaveco o Mina Justa), que se deben construir “desde cero”.

El problema con este acercamiento, sin embargo, es que no hay muchas expansiones en cartera.

Toromocho y Toquepala eran unas de las pocas, y después no hay más. Se va a necesitar que las minas se expandan, porque sus leyes van bajando y, al bajar, la producción de cobre baja sustancialmente también”, anota Arratia.

Miguel Cardozo, directivo del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), advierte que una manera rápida para sacar adelante las expansiones es recurriendo a los Informes Técnicos Sustentatorios (ITS) instrumentos administrativos que posibilitan incrementos de capacidad de hasta 20% con trámites sencillos y sin necesidad de incorporar nuevos componentes ambientales.

De hecho, esta es la figura a la que ha recurrido Chinalco para concluir la primera fase de la Ampliación de Toromocho (en hasta 20%).

La segunda fase de proyecto consiste en ampliar un 30% adicional y eso requiere un estudio más complejo, que es la modificación del EIA, que ya se ha presentado y que debe ser aprobado por el Senace en los próximos meses”, informó días atrás el viceministro de minas, Jaime Gálvez.

Chinalco ha concluido la primer fase del proyecto de ampliación de Toromocho usando un ITS, instrumento que posibilita expansiones de hasta 20% de manera expedita.
Chinalco ha concluido la primer fase del proyecto de ampliación de Toromocho usando un ITS, instrumento que posibilita expansiones de hasta 20% de manera expedita.

En opinión de Arratia, las expansiones de mina son las solución más rápida para añadir producción y generar puestos de trabajo.

Lo otro es emprender la construcción de los proyectos greenfield en cartera, empezando por Conga y Tía María, que cuentan con todos sus permisos en orden, lo que les permitiría arrancar producción en unos dos años.

Dado que eso no es posible por ahora, el desafío consiste en desarrollar el resto de proyectos. ¿De cuáles estamos hablando?

PROYECTOS GREENFIELD

Según Wood Mackenzie, hablamos de 40 proyectos mineros por U$45 mil millones, de los cuales 21 (US$32 mil millones) corresponden a iniciativas de cobre.

Como se ve, esta cartera difiera notablemente de la del Minem (US$57 mil millones) porque sincera algunos montos de inversión, como el de La Granja, y excluye proyectos que están prácticamente fuera de pipeline, como Quellaveco y Mina Justa.

Entre estos proyectos se encuentran Los Chancas, Haquira, Michiquillay, Galeno, Cotabambas, Cañariaco, Zafranal, La Granja y Trapiche, además de Conga y Tía María..

De acuerdo a Arratia, el gran reto es cómo hacer para desarrollar rápidamente estos proyectos. “Uno de los mas cercanos es Zafranal, de mediana envergadura. Puede salir si el Estado ayuda a que salga, pero tomaría dos años para iniciar construcción y seis para entrar en producción", indica.

Wood Mackenzie estima que la cartera de proyectos mineros rondaría actualmente los US$45 mil millones.
Wood Mackenzie estima que la cartera de proyectos mineros rondaría actualmente los US$45 mil millones.

Carlos Gálvez, ex presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, corrobora esta apreciación.

El economista es claro en señalar que tenemos un gran potencial de cobre, pero que “de potencial no vive el hombre”.

Por ejemplo, tenemos a Tía María sin desarrollar y, por lo tanto, pasa lo mismo con Los Chancas y Michiquillay, porque Southern Copper no va a mover ninguno mientras no lo dejen desarrollar Tía María”, indica.

Y lo mismo ocurre en Cajamarca, donde la paralización de Conga ha detenido el desarrollo de Galeno y dificulta la integración con Yanacocha Sulfuros.

“Así como hay cero producción de petróleo en Loreto, en minería hay producción penosa, como la de Las Bambas, que sufre todo el tiempo porque los comuneros la paran paralizando. E igual ocurre en Coroccohuayco”, añade Gálvez.


La detención de Conga ha traído consigo la paralización de todos los grandes proyectos en Cajamarca.
La detención de Conga ha traído consigo la paralización de todos los grandes proyectos en Cajamarca.

FAST TRACK

Para acelerar el desarrollo de los proyectos, Arratia propone que el Estado emprenda una política de fast track, que no es otra que la aceleración de los trámites necesarios para sacar adelante los grandes proyectos de inversión, como viene haciendo Australia para salir de la recesión causada por la pandemia.

De acuerdo a Miguel Cardozo, eso se puede lograr sin relajar los parámetros ambientales y de responsabilidad social. Sin embargo, señala que eso será difícil de hacer en un país como el nuestro, donde “los trámites demoran una vida”.

En Perú una declaración de impacto ambiental (DIA) para exploración debería estar aprobada en 50 días útiles, pero en la práctica demora un año y medio o dos. Cuando se habla de fast track, se trata de reducir esos 50 días a 30, haciendo el mismo exigente control. Pero aquí eso demora dos años. No hay ninguna posibilidad de fast track”, anota.

A entender de Cardozo, el Perú tiene el potencial para crecer a mas de 4 millones de toneladas de producción de cobre en los próximos 8 a 10 años, pero tienen que darse las condiciones políticas y operativas adecuadas. ¿Quizás en el próximo gobierno?


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