Facebook afirma que se trata de una coalición global, no el nuevo plan de Mark Zuckerberg para gobernar el mundo.(Foto: Getty Image)
Facebook afirma que se trata de una coalición global, no el nuevo plan de Mark Zuckerberg para gobernar el mundo.(Foto: Getty Image)

(Por Percy Marquina, director general de Centrum PUCP)

Las traen nuevas ideas
y se enfrentan a nuevos desafíos propios de las áreas del mundo de los negocios. Desde el punto de vista del ciclo de vida de las empresas, las etapas iniciales y de inversión, en las que estas nuevas ideas se convierten en negocios viables, presentan a sus fundadores situaciones en la gestión organizacional para las que también deben innovar.

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En medio del crecimiento de las startups y del auge de negocios relacionados a las invenciones tecnológicas, están sus líderes que, en etapas iniciales, han requerido de alternativas a los estilos tradicionales de liderazgo, por medio de prácticas que tienen por finalidad un enfoque en la solución de problemas o en soluciones por competencias.

Este estilo de liderazgo encuentra en sus seguidores un punto en común: muchos de ellos intentaron un estilo de liderazgo tradicional que tenía por fundamento la orientación hacia las personas. Por el contrario, muchos de estos nuevos líderes se especializan en habilidades específicas y creativas, pero distintas al manejo de personas. Al encontrarse frente a la dificultad para poner en práctica este estilo durante los orígenes de las startups, estos no se podían identificar como administradores.

No obstante, esto no diezma su habilidad para reconocer problemas y planificar soluciones. Particularmente, en los inicios del negocio, estos no mostraban un interés por conseguir seguidores mediante habilidades blandas o jerarquía; buscaban motivar a otros por los problemas que identificaban y por la búsqueda de soluciones creativas a estos.

En resumen, buscaban formar equipos basados en competencias complementarias y con el objetivo de solucionar un problema haciendo un impacto.

Parte de crecer es vivir, por lo que no es ajeno a nuestra realidad que las nuevas generaciones, caracterizadas por la libertad y pasión, inyecten de estas a sus estilos de liderazgo como soluciones a los problemas en gestión organizacional que encuentran en las etapas de inversión, para practicar un nuevo estilo, quizá necesario para el negocio hasta entrar en las etapas de crecimiento y madurez, en las que los estilos tradicionales cobran mayor pertinencia para asegurar la sostenibilidad a largo plazo de las empresas. Aunque estas ideas van tomando forma, su práctica se vuelve cada vez más usual en las nuevas empresas y, tal vez, es una señal de que tal como las empresas se enfrentan a un ciclo de vida, el liderazgo también.