Cinco temas a seguir en la agenda económica de este viernes
Cinco temas a seguir en la agenda económica de este viernes
Redacción EC

Primero, cerramos el 2015 con un crecimiento del del 3,3%. Cifra lejana a las proyecciones de analistas que asumían que entrábamos en recesión o bordearíamos un 2%. Los empresarios que se dejaron engañar por proyecciones irresponsablemente negativas dejaron de invertir y, más que seguro, han perdido un tiempo valioso en su lucha por conservar o ampliar su presencia en el mercado interno.

Segundo, debemos ser conscientes de que el crecimiento del 2015 ha estado explicado, en gran parte, por la evolución de nuestro frente primario: minería y pesca. El mérito de ello poco o nada tiene que ver con la orientación de política económica. Más ha contribuido la dinámica de nuestra naturaleza.

Tercero, si se mantiene el entorno vigente tanto en lo interno como externo, no deberíamos tener problemas para crecer. El efecto El Niño será solo leve y, de otro lado, el ruido político que acompaña el accionar electoral no compromete la aplicación de una política económica responsable.

Cuarto, no debemos asustarnos por la inestabilidad del frente internacional. Podría venir un nuevo ajuste pero el mismo no se dará necesariamente este año y, seamos honestos, la vulnerabilidad del Perú, a pesar de ser una economía pequeña y abierta, es relativamente baja dada la holgada disponibilidad de RIN y la presencia de un monto de ahorro público nada despreciable. Nunca antes dispusimos de esa holgura.

Quinto, la depreciación de nuestro signo monetario continuará. En las condiciones actuales el podría estar por encima de S/3,80 al cierre del año. Tranquilidad. En el 2001 ya trabajábamos con un tipo de cambio nominal sobre los S/3,65, la dolarización superaba el 70% de los créditos y la morosidad, el 12%. Hoy la dolarización y la morosidad son mucho más manejables. 

Sexto, la no debería ser un problema mayor a pesar de que nuestro BCR no ha podido mantenerla dentro del rango meta los últimos años. Dado que su origen no está por el lado de la demanda y el entorno internacional presenta indicios de posible deflación, es muy probable que sin necesidad de elevar más la tasa de referencia del ente emisor volvamos, casi automáticamente, a una inflación dentro de sus metas.

Séptimo, el siglo XXI exige que nuestro empresariado se convenza de que su verdadero mercado es el mundo. El mercado peruano es solo 0,3% del PBI global. Ahora bien, en un marco de escaso dinamismo internacional, deberíamos mirar con más detenimiento las oportunidades que se abren en el sudeste asiático, la Alianza del Pacífico y África. Reelaboremos nuestros planes estratégicos.

Octavo, en el Perú la tasa de inversión se ha contraído durante los tres últimos años, al igual que en toda América Latina, por la retracción de la inversión directa extranjera (IDE). La reducción de los precios internacionales le quitó atractivo a nuestro frente minero. Debemos repensar nuestra política de fomento a la generación de IDE. Sin ella, sostener el crecimiento será difícil.

Noveno, la infraestructura será la clave de la sostenibilidad del crecimiento en los próximos años. Las limitaciones que aún presentan esquemas como las APP deben superarse. La deuda pública hoy no es un problema, los estadounidenses trabajaban con un límite de alrededor del 100% de su PBI, establecer un 40% para el Perú con candados bien definidos permitiría reimpulsarnos.

Décimo, hoy el peor enemigo del empresariado es la mediocridad de su Estado. Pretender institucionalidad, cerrar la brecha en infraestructura y aplicar reformas estructurales con la calidad de Estado que tenemos es casi una quimera.Despertemos.