Hace cuatro meses que María Ruiz no ve a su familia. Cuenta que la decretada en marzo la sorprendió en Lima, por lo que decidió esperar a que se regularizaran los viajes para volver a su tierra, . Distinto es el caso de Elisa Flórez, natural de Quillabamba, en la provincia de La Convención, (Cusco). Ella se encontraba con su familia en la capital por temas de salud de su madre y tras solucionarlos optó por regresar. Katia Manya, quien está embarazada, retornó a la Ciudad Imperial para dar a luz de forma segura y estar en compañía de sus seres queridos; mientras que Leo Soto decidió dejar atrás la alborotada Lima para refugiarse con familiares en una región donde la incidencia de casos de COVID-19 es menor.

Planeo quedarme hasta fin de año o hasta que haya una vacuna, porque la situación aquí está más segura”, dice Soto.

Estos son solo algunos de los testimonios que encontramos en el vuelo LA 2013, operado por Latam Airlines, una de las primeras conexiones aéreas que se dieron ayer con la reanudación de operaciones del sector.

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DE VUELTA A LA ACCIÓN

Mientras que el ingreso al aeropuerto se tornó caótico para muchos, en el interior la situación estuvo mucho más controlada. En los counters habilitados para el check in, quienes atienden se encontraban separados de los viajeros por una ventanilla. De camino a la sala de embarque, las colas, más habituales que nunca en tiempos de pandemia, se extendían en tiempo y longitud, pero eran necesarias para mantener la distancia y el orden. Todos las formaron con sus mascarillas puestas, y una gran mayoría llevaba también las caretas antes de ingresar al avión.

Ya a bordo, el piloto anunció el despegue y las medidas implementadas por la empresa para evitar la propagación del nuevo coronavirus. El vuelo iba a un 75% de su capacidad. Durante este, no está permitido retirarse la mascarilla ni la careta, y tampoco se realiza venta alguna de alimentos o bebidas.

Poco más de una hora después de partir desde Lima, cerca de las 8:50 a.m., el avión aterrizó y fue recibido por un cruce de agua. Al detenerse por completo, los aplausos no tardaron en llegar.

Las personas entrevistadas por este Diario dijeron que se sintieron un poco nerviosas a lo largo del proceso, pero al aterrizar las inundó una sensación de alivio; de haber concretado algo que esperaban hace tiempo.

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