Hoy en día funcionan dos productos de seguros para el sector agrario: el Seguro Agrícola Catastrófico y el Seguro Agrícola Tradicional. (Foto: GEC)
Hoy en día funcionan dos productos de seguros para el sector agrario: el Seguro Agrícola Catastrófico y el Seguro Agrícola Tradicional. (Foto: GEC)
Christian Lengua

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La es una de las actividades económicas más importantes del país. Teniendo en cuenta que en esta época del año arrecian las lluvias, sequías y huaycos (dependiendo de la región), los cultivos están expuestos. Con ese fin, existe el .

Renato Bedoya, gerente de Riesgos de Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg), explicó que hay dos tipos. Uno es el Seguro Agrícola Catastrófico (SAC) que da cobertura a micro y pequeños agricultores de subsistencia y está subsidiado 100% por el Estado. Y otro que es el Seguro Agrícola Tradicional (SAT) dirigido a pequeños y medianos agricultores con producción comercial.

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Para esta campaña agrícola (de julio a julio) se ha logrado ampliar el alcance del SAC, explicó Bedoya. Hasta el año pasado se cubrían 14 regiones focalizadas en la sierra y algunas en la costa, y ahora ya tiene un alcance a nivel nacional. Pasó de un millón de hectáreas a 2,2 millones de hectáreas coberturadas.

El valor asegurado que se paga por cada hectárea es de S/ 650. El fondo de primas creció de S/ 44 millones la campaña pasada a S/ 57 millones para la actual campaña. Además, en la campaña anterior se cubrían alrededor de 470 mil agricultores a nivel nacional, y para esta campaña se llega a casi un millón de agricultores. “Esas son las mejoras”, explicó Bedoya.

Por el lado del SAT, la novedad este año, es que se incluyó un subsidio del 50% de la prima, con algunos límites como que está focalizado a pequeños productores con hasta 10 hectáreas.

Para el caso de agroindustrias no usan el producto tradicional, sino que negocian directamente con las compañías de seguros.

SINIESTRALIDAD

El ejecutivo de Apeseg comentó que hasta la fecha se han reportado 2.600 avisos de siniestros en el Seguros Agrícola Catastrófico. Estos son reportados por las direcciones regionales agrarias de cada gobierno regional.

De todos estos siniestros, las regiones que más se han visto afectadas en esta campaña son Ayacucho, Apurímac y Puno. Y han tenido en general diferentes tipos de afectaciones, las que más se han evidenciado han sido por sequías, heladas, bajas temperaturas y granizo. Cada una de ellas con diferentes coberturas.

“En el año de La Niña. Lo que ha pasado en los meses de octubre y noviembre es que han habido sequias y eso ha afectado que se puedan instalar los cultivos. Porque no había agua y han reportado los avisos de siniestros”, precisó Bedoya.

Después llegó diciembre y empezaron las lluvias. Y los cultivos empezaron a crecer. Entonces de alguna manera se pueden recuperar, aunque para ello se tiene que esperar hasta febrero para hacer las evaluaciones. En esa línea, los cultivos que más se han visto afectados son la papa, maíz amiláceo, haba, grano seco y quinua.

Bedoya advirtió que por La Niña ha habido poca lluvia, y eso puede afectar a regiones del norte como Piura y la campaña de arroz, por ejemplo, se puede ver afectada, si no empieza a llover como en otros años. Pero eso es algo que se tendrá que evaluar.

BENEFICIOS

En tanto, Carlos Sánchez, CEO de Zölid Brokers, comentó que para este año, las coberturas tendrán beneficios financieros y presupuestarios para el Estado (reducción de cargas financieras en caso de desastres agrícolas y promoción del desarrollo de las zonas rurales), beneficios sociales (estabilización de rentas del productor agrario y permanencia de la población en el medio rural), y beneficios para el agricultor, como la eliminación de caídas fuertes en el flujo de ingresos en el tiempo, mejora en la continuidad del negocio agrícola, disminución de la afectación patrimonial y mejorar su accesibilidad al crédito rural.

Entre las coberturas que más suelen solicitar en el seguro agrario están los daños por sequías, lluvias excesivas o extemporáneas, huaycos, deslizamientos, inundación, falta de piso por cosechar, exceso de humedad, temperatura baja (heladas), granizo, nieve y viento fuerte.

“Cada una de ellas tiene una mayor demanda dependiendo de la zona de ubicación y la temporada. Sin embargo, también se llega a cubrir temas de altas temperaturas, plagas y depredadores, enfermedades, incendios, erupción volcánica y terremoto”, expresó.

En cuanto a la temporada de lluvias, Sánchez precisó que diferentes entidades como CENEPRED, SENAMHI y SIG permiten elaborar un plan de contingencias para minimizar el riesgo de exposición al que nos enfrentamos en la actualidad. Y el trabajo se basa en “ayudar al agricultor a tener mejor prevención de los riesgos y a minimizar las pérdidas ocasionadas por los factores climáticos apoyando a la sostenibilidad de los ingresos de los agricultores”.