La Asociación de Clínicas Particulares del Perú indicó que el Seguro Integral de Salud y EsSalud solo han derivado 43 pacientes con COVID-19 a las clínicas privadas para que reciban atención en UCI. (FOTO: GEC)
La Asociación de Clínicas Particulares del Perú indicó que el Seguro Integral de Salud y EsSalud solo han derivado 43 pacientes con COVID-19 a las clínicas privadas para que reciban atención en UCI. (FOTO: GEC)
Javier Artica

La indicó que el Seguro Integral de Salud y solo han derivado 43 pacientes con a las clínicas privadas para que reciban atención en la unidad de cuidados intensivos con ventilación mecánica durante el periodo de julio 2020 a enero 2021. Esto en el marco del convenio de intercambio prestacional firmado el año pasado.

Según el vocero de este gremio, Sebastián Céspedes, el SIS mandó 9 pacientes, de los cuales está pendiente pagar uno. En el caso de EsSalud, derivó 34 pacientes a siete clínicas y hasta ahora no cancela lo pactado, que asciende a S/56.000 más IGV por cada persona.

“Esas son cosas que nos afectan económicamente y hacen dudar en brindar el servicio a costa de las clínicas para que luego no tengan la oportunidad de cobrar, aunque sea por la tarifa que se planteó”, señaló a este medio.

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PÉRDIDAS ECONÓMICAS

“Por los 43 pacientes hay más de S/2′400.000, eso representa más o menos el 50% del costo real; es decir, ni siquiera hemos cobrado el dinero que hubiera correspondido porque aún falta pagar”, comentó.

Sin embargo, el representante de la Asociación de Clínicas Particulares del Perú aseguró que, a pesar de esta pérdida económica, las circunstancias lo ameritaban porque tenían que hacer algo debido a que el Estado no se daba abasto.

En este sentido, Céspedes pidió también revisar uno de los puntos que se logró colocar en el acuerdo marco, en el que se establecía los pagos de todos los pacientes con diagnóstico de COVID-19 previo al acuerdo del 24 de junio del año pasado.

“Hay 200 a 300 atenciones de los afiliados del SIS y EsSalud, previo al acuerdo, que fueron hospitalizados durante la época de la pandemia que ya se debió regularizar, pero nadie dice nada”, acotó.

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Agregó que su compromiso es acompañar a EsSalud y al SIS durante toda la pandemia.

“Los convenios están abiertos, la disposición nuestra se mantiene firme, pero, por alguna razón, tanto el SIS como EsSalud, no consideraron pertinente derivar más pacientes a las clínicas. En noviembre del año pasado decidieron anular todas las adjudicaciones de las clínicas, pero para ellos no hay problema, porque vuelven a concursar y derivan gente”, sostuvo.

Céspedes también sugirió que se deben agilizar los trámites para los convenios. “El 12 de febrero tenemos una reunión con el SIS y esperemos que no modifiquen los contratos y los hagan más flexibles y que no nos pidan constancias innecesarias”, dijo.

Remarcó que las clínicas no cuentan con disponibilidad de camas UCI hace cuatro semanas, ya que se encuentran al tope, pero que, en caso se derive a una persona que requiera ventilación mecánica, se puede coordinar con los gestores de camas para ubicar a un paciente apenas se desocupe una cama UCI.

ELIMINAR CUELLOS DE BOTELLAS

Por su parte, Flor de María Philipps, exjefa de SuSalud y directora del MBA en salud de la UPC, indicó que se debe abrir un espacio de negociación entre las clínicas, EsSalud y el SIS para identificar los cuellos de botellas que se presentan y hacer más fluido el sistema. También auditar el caso de deudas pendientes.

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“Hay que seguir con ese apoyo. El sistema privado tiene esta voluntad”, manifestó. Recordó que en la primera ola del COVID-19 era de suponerse que este acuerdo no iba a funcionar bien.

“Entre junio a noviembre hubo ocho pacientes que ingresaron a las clínicas y las facturas ya fueron pagadas, pero para que esto se dé se firmaron 29 contratos de clínicas en Lima, Trujillo y Arequipa. Hay muchos más establecimientos privados que seguro no firmaron por desconfianza”, indicó.

Añadió que también se da el caso que los pacientes pueden evolucionar y en el convenio solo acordaron pagar la hospitalización en UCI, suponiendo que los pacientes moderados los iba a poder manejar el sistema público.

Philipps sostuvo que otro punto es que los contratos se terminaron en noviembre y en diciembre hubo una caída de casos del COVID-19, pero ahora estamos en una segunda ola que estaba previsto que iba a pasar y el Estado debió hacer compras de camas y oxígenos.

También señaló que el SIS solo ha contratado una clínica para este año y que hay varios factores en esta convocatoria tan desairada.

“Entre ellas, puede ser alguna deuda que puede existir. Me han comentado que hay un grupo de pacientes que llegaron espontáneamente a las clínicas, sin el conducto regular del contrato, y los atendieron, y ahora los establecimientos privados no tienen el amparo legal para cobrar”, expresó.

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