(Ilustración: Víctor Aguilar)
(Ilustración: Víctor Aguilar)
Franco Balza Tassara Cánepa

El confinamiento como medida para detener la expansión del coronavirus golpea fuerte a la actividad económica local y global. El miércoles último, el Gobierno Peruano amplió el plazo del estado de emergencia sanitaria, que se inició el 16 de marzo, hasta el 26 de abril.

Pese a que aún es pronto para determinar el impacto en el país, las empresas evalúan estrategias para capear esta difícil situación, donde la comunicación jugará un rol importante en sus relaciones con los trabajadores y grupos de interés.

EN LAS ORGANIZACIONES

La comunicación en las organizaciones tendrá como eje principal asuntos relacionados al empleo, debido a la situación crítica por la que atraviesan las empresas y que tendrá secuelas en el futuro, señala Freddy Chirinos, director asociado de Chirinos, Salinas & Asociados.

“Las empresas y las agrupaciones de trabajadores van a estar esencialmente orientadas a buscar preservar los empleos. Las empresas que no lo puedan hacer lo mejor será que actúen con honestidad absoluta”, indica Chirinos.

En esa línea, Gabriel Ortiz de Zevallos, presidente ejecutivo de Apoyo Comunicación, menciona que el rol del CEO y principales ejecutivos de las compañías será clave en esta coyuntura, para transmitir más confianza sobre la situación de la empresa y hacia dónde va, en una etapa de gran incertidumbre.

“En el caso de decisiones para reducir costos laborales, se tiene que entender que la comunicación no puede ser simplemente explicada desde un punto de vista legal. Una medida así genera angustia en el colaborador. Por tanto, se le debe explicar por qué la empresa se ha visto forzada a tomar esa decisión. La persona que pierde su empleo en estas circunstancias debería pensar ‘maldito virus’, no ‘maldita empresa’”, detalla Ortiz de Zevallos.

En tanto, Cayetana Aljovín, presidenta del directorio de Azerta Perú, señala que la comunicación demandará de los empleadores una “extremada sensibilidad” con sus colaboradores.

“Las empresas debemos demostrar una legítima preocupación por la salud y bienestar de nuestros colaboradores. Para ello, se deberá comunicar adecuadamente todos los protocolos que se van a seguir para aquellos que tendrán que regresar a trabajar de manera física a la organización”, detalla Aljovín.

COMUNICACIÓN EXTERNA

Luis Miguel Peña, director general de la región andina en Llorente y Cuenca, advierte que la crisis generada por el coronavirus ha acelerado algunas tendencias en la relación entre las compañías y sus grupos de interés, las cuales deben ser tomadas en cuenta antes de pensar en las estrategias de comunicación.

Una de esas tendencias es la desconfianza. Actualmente, explica Peña, este sentimiento se presenta en una persona por temor a que el otro esté infectado por el coronavirus y pueda contagiarla; así como la duda de si una empresa esté ayudando por oportunismo o porque le nace y es parte de su cultura empresarial.

Una segunda tendencia que ha evolucionado es que la sociedad está atenta a si las empresas ayudan de alguna manera a la sociedad donde operan.

“Antes era una opción arrimar el hombro y ayudar al país. Muchas compañías lo hacían. Ahora ya es casi una obligación. Si el ciudadano ve que no arrimas el hombro, entonces dejas de ser una opción de compra o de consumo”, manifiesta Peña.

La tercera tendencia es la importancia de que el sector privado trabaje de la mano con el público.

“Esta coyuntura está demostrando que lo público y lo privado se ven obligados a trabajar de la mano. Hemos visto empresas, por ejemplo, que están ayudando a conseguir mascarillas o liquidez para la gente”, resalta Peña.

En cuanto a los canales que utilizarán las empresas para comunicar, Pablo Cateriano, socio y CEO de Métrica Comunicación, menciona que las firmas buscarán tener mayor presencia de trabajo en las redes sociales y que realizarán monitoreos más exhaustivos de estas.

Asimismo, considera que las acciones de responsabilidad social de las empresas van a adquirir mayor notoriedad.

“La responsabilidad social se ve como un tema adicional para las empresas que tienen recursos o que tienen la posibilidad de dedicarse a asuntos ecológicos, sanitarios, de alimentación, etc. Tras esta coyuntura, algunas dejarán de restarle importancia”, afirma Cateriano.

Sin embargo, advierte que será fundamental que las compañías entiendan que toda buena acción por realizar debe tener un sustento en su cultura y sus valores.

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