Créditos corporativos mantienen dinamismo durante los meses de cuarentena. (Ilustración: GEC)
Créditos corporativos mantienen dinamismo durante los meses de cuarentena. (Ilustración: GEC)
Informe Ipe / El Comercio

La crisis gatillada por el avance del ha llevado a que la economía peruana se contraiga por primera vez en casi 11 años. A pesar del desplome en la producción nacional, en los niveles de empleo y otras variables claves, la colocación de en el país se ha mantenido relativamente dinámica, registrando incrementos de doble dígito a junio.

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Luego de haber crecido 13,7% en mayo respecto al mismo mes del año pasado, los créditos emitidos por el sistema financiero se incrementaron en 13,3% en junio. En tanto, el incremento de los créditos en mayo respecto de abril del 2020 fue de 5,8% y en junio respecto de mayo de 0,3%. De acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR), el impulso del programa Reactiva Perú fue clave en este resultado: si no se hubiera aplicado, los préstamos habrían crecido solo 4,4% respecto a junio del 2019.

Al ver el detalle resaltan dos aspectos relacionados con la presencia de Reactiva Perú. Los agentes del sector privado están optando por tomar más deudas en soles, mientras se reduce el endeudamiento en dólares. En junio, las colocaciones en moneda nacional crecieron 19% y en la divisa extranjera retrocedieron 2,2%, en línea con la fuerte subida del tipo de cambio registrada durante ese mes (de S/3,39 a S/3,54).

Además, se evidencia una dinámica marcadamente distinta entre el lado empresarial y el crédito a personas. En el sexto mes, el crédito a empresas se expandió 20,1% y el dinamismo fue evidente para todo tamaño de empresa. El incremento mensual de este tipo de crédito fue 9,9% en junio y 1% en mayo. En tanto, el crédito a personas creció solo 2,8% interanual y, con ello, sumó su cuarto mes consecutivo de enfriamiento, lo cual está alineado con el fuerte deterioro del empleo, los ingresos y la confianza de los consumidores.

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Atraso y reprogramación

Tras el inicio del estado de emergencia, la morosidad (el porcentaje de la cartera de crédito vencida o en cobranza judicial) se incrementó, y pasó de 3,38% en febrero a 3,62% en abril. Esta cifra es ligeramente superior a la morosidad promedio registrada durante el 2019 (3,48%), pero se mantiene baja. Más aún, en mayo, dicha tasa se redujo a 3,34%, monto similar a junio (3,38%).

Respecto al comportamiento de la morosidad en los últimos meses, Guillermo Arbe, gerente de Estudios Económicos de Scotiabank, explica que ello responde a la interacción de múltiples factores. Así, indica que la caída de mayo se debe a las reprogramaciones de los créditos realizadas por las entidades financieras, además de las colocaciones del programa Reactiva Perú, las cuales diluyeron el porcentaje de la cartera morosa. Además, señala que habrían contribuido con la reducción de la morosidad los retiros de las personas de sus cuentas de CTS o de los fondos de su AFP, dinero que en parte se destinó a pagar deudas.

En cuanto al comportamiento de la morosidad en los próximos meses, Arbe señala que ello podría constituir un riesgo dado lo complejo de la coyuntura. No obstante, precisa que, en la medida en que se mantenga la cadena de pagos gracias a programas como Reactiva, el riesgo es solo moderado. Asimismo, apunta que la morosidad en el mediano plazo dependerá de la velocidad de la recuperación económica.

Los niveles de reprogramación han sido sumamente significativos. De acuerdo con Asbanc, la banca ha reprogramado más de 6 millones de créditos, en tanto las cajas municipales de ahorro y crédito reprogramaron dos de cada tres créditos.

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Disparidad regional

Si bien los créditos a escala nacional mostraron un incremento, la dinámica entre las regiones ha sido heterogénea. Durante los meses de mayo y junio, las regiones en las que más se incrementó el crédito en relación al mismo período del año pasado fueron Callao (21,0%), Lima (16,2%), La Libertad (13,5%), Huánuco (12,7%) y Loreto (10,7%).

En contraste, las regiones con el menor avance del crédito fueron Ucayali (0,5%), Tumbes (1,1%), Áncash (1,4%), Madre de Dios (2,8%) y San Martín (3,0%). Estos resultados dan cuenta de una relación positiva entre la dinámica de los créditos y la presencia de empresas formales registradas por región.

Préstamos peligrosos

El mes pasado, las sucursales regionales del BCR realizaron un sondeo para elaborar una radiografía de los prestamistas informales en el interior del país, las tasas de interés que cobran y los mecanismos para efectuar dichos cobros.

Se encontró que, en promedio, los préstamos informales se colocan a una tasa de interés mensual de 20%, lo que implica una tasa anual de casi 800%. Esto contrasta con el costo de la deuda que las mype tendrían en el sistema formal, que al cierre del 2019 alcanzaba 22,6% para pequeñas empresas y 44,3% para las micro. Así, por ejemplo, si una microempresa se prestara S/10.000 del sistema financiero formal, en un año pagaría S/14.300; pero si se prestara el mismo monto en un prestamista informal, al final del año terminaría pagando S/89.200, es decir, más de seis veces el costo del sector formal.

Es importante resaltar que el BCR alerta que hay regiones donde el costo de la deuda puede exceder el 2.000% anual. En Puno y Piura, por ejemplo, los informales prestan hasta a 30% mensual, lo que implica una tasa anual de 2.230%. A eso –subraya la autoridad monetaria– se le agregan cobros diarios y que incumplir pagos “tiene mecanismos de cobro delincuenciales”.

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