"Sobre varias de las propuestas que ha soltado Lescano durante la campaña, no hay una sola línea en el plan de gobierno" (Ilustración: Giovanni Tazza).
"Sobre varias de las propuestas que ha soltado Lescano durante la campaña, no hay una sola línea en el plan de gobierno" (Ilustración: Giovanni Tazza).
Alek Brcic Bello

Editor de Economía y Día1

abrcic@comercio.com.pe

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En los últimos días han surgido fuertes críticas al plan de gobierno de . Un estudio de la Universidad del Pacífico, por ejemplo, lo considera el menos preparado para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Por ello, y como lidera las encuestas, vale la pena revisar el documento para ver si en verdad es tan malo como dicen. Lamentablemente, el resultado es peor de lo esperado.

En primer lugar, decir que el plan de gobierno tiene 26 páginas es una afirmación bastante generosa. Si obviamos la letra en tamaño 14 y el interlineado a espacio y medio, el contenido se reduce bastante. Además, tras restarle la carátula y las siguientes tres páginas en que se describe el valor histórico del partido, no es sino hasta la quinta hoja en que aparece un primer esbozo de propuesta.

MIRA: Yonhy Lescano: del plan de gobierno incompleto a la receta falsa contra el COVID-19, sus tropiezos en la recta final

Ahí, tras una introducción que agradece “el trabajo de los afiliados que integran el Consejo Nacional de Plan de Gobierno”, el texto presenta 24 objetivos pero no explica cómo llevarlos a cabo. Se trata de una lista de deseos con la que la mayoría de personas difícilmente objetaría, como reducir la informalidad, cerrar brechas de infraestructura e impulsar las reformas tributaria y judicial. ¿Quién no estaría de acuerdo con eso?

Ahora, si uno quiere entender cómo se alcanzarán esas metas, el documento no lo dice. La sección dedicada a la reforma tributaria, por ejemplo, apenas señala que fortalecerán la Sunat y masificarán la ‘cultura tributaria’. Sobre la reforma judicial, el texto solo advierte que será ‘estructural’.

Uno esperaría un poco más de desarrollo cuando se mencionan las “políticas generales multisectoriales”. Pero entre puntos vagos como que buscarán “acrecentar la autoestima personal”, el texto repite los mismos objetivos de las páginas anteriores casi sin aterrizar propuestas. Es cierto que se incluyen algunas ideas, como que otorgarán beneficios tributarios a quienes contraten personas de entre 55 y 65 años, pero estas son la excepción dentro de un atado de generalidades.

Las verdaderas propuestas llegan hacia la mitad del documento. Y tras leerlas uno preferiría que no hubiesen llegado nunca. Así, el texto propone, entre otras cosas, “desglobalizar la economía en el Perú”, revisar los “préstamos contraídos […] que endeudan al Perú por más de cien años” (los mismos bonos que fueron reconocidos entre los mejores del mundo el año pasado), legislar para que “los ahorros del público sean para el público” (y no tanto para “las grandes empresas y los grupos económicos”, según se entiende en el documento).

Sobre responsabilidad fiscal, el partido se compromete a reducir el endeudamiento público a menos de 26% y a reconstruir en un año las reservas del Fondo de Estabilización Fiscal. Contradictoriamente, también propone destinar 10% del PBI al sector educación, otorgar una pensión básica universal para todos y constituir un fondo especial para “sostener y hasta reemplazar temporalmente los ingresos” de sectores vulnerables.

¿Cuánto costarían esas medidas? De eso no hay una sola palabra. Eso sí, el candidato ha afirmado que no creará nuevos impuestos en un eventual gobierno suyo.

Sobre varias de las propuestas que ha soltado Lescano durante la campaña, tampoco hay una sola línea en el plan de gobierno. ¿Pedir dinero al Banco Central para financiar “las grandes obras”? ¿Que los recursos mineros extraídos sean propiedad del Estado? ¿Solicitar a los laboratorios las patentes de las vacunas para producirlas en el Perú? Nada de eso está en el documento que enviaron al Jurado Nacional de Elecciones.

El excongresista se ha excusado diciendo que el plan de gobierno “no es el plan completo en el que [están] desarrollando problemas o necesidad por necesidad”. Ese otro texto, no obstante, nadie lo ha visto.

La sensación que queda tras leer el documento es como si se tratara de un trabajo de colegio hecho a última hora. Los encargados ni siquiera se preocuparon por corregir errores de tipeo antes de entregarlo. La mejor prueba de esto es lo dicho por el mismo Lescano. Según ha afirmado, el plan de gobierno se presentó con “los lineamientos generales que nos requieren las normas electorales […] para inscribir [su] plancha presidencial. Si no fuera así, no [les] hubieran aceptado la inscripción”.

Lo grave es que esta es una figura repetida en esa agrupación política. Cinco años atrás, el plan de gobierno del entonces candidato Alfredo Barnechea era tan pobre que todas sus propuestas en salud se resumían en media página y además no coincidían con lo que decía en campaña. Su excusa: el plan ya estaba hecho cuando llegó y él solo aportó la introducción.

Así las cosas, valdría la pena recordar una frase escrita hace casi 30 años por el expresidente Fernando Belaunde (a quien el plan de Lescano menciona nueve veces): “Las obras de desarrollo y, especialmente, las de interés social, no pueden improvisarse”. Todo indica, sin embargo, que en Acción Popular hace bastante tiempo que se olvidaron de esa idea.

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