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Minsa quiere que privados vacunen contra el COVID-19: ¿Hasta dónde buscan llegar las empresas?
Titular del Minsa planteó que se fortalezca interacción entre los sectores público y privado para la distribución y compra de las vacunas. Para las empresas, es prioridad sumarse a esfuerzos actuales.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Ugarte remarcó que el trabajo conjunto entre los sectores público y privado en el rubro salud no es nueva, y señaló que remarcará ese trabajo. (Foto: Fernando Sangama)
Este último lunes, el titular del Ministerio de Salud (Minsa), Óscar Ugarte, precisó que durante su gestión remarcará la importancia de la interacción entre los sectores público y privado para avanzar en el proceso de vacunación de la población contra el COVID-19. Según indicó, la actual ley permite que los privados accedan a comprar vacunas; aunque esta norma aún no ha sido reglamentada.
“Hay muchos empresarios que quieren adquirir vacunas para su personal y darles gratuitamente. ¿Por qué no [hacerlo]?”, comentó Ugarte en conversación con Willax.
El ministro añadió, asimismo, que sostuvo una reunión con el presidente Francisco Sagasti y con Carlos Neuhaus, secretario técnico del grupo de apoyo del proceso de vacunación, para que se pueda articular con el sector privado la ampliación de la capacidad de llegada de las vacunas a más lugares durante la segunda y tercera fase de vacunación, buscando así mayores eficiencias.
El titular del Minsa, Oscar Ugarte, afirmó que la ley permite que el sector privado comercialice la vacuna, bajo la única condición que el precio no sea mayor al que ofrece el sector público. (Foto: El Comercio)
LAS PROPUESTAS
Desde el ámbito privado, Peter Anders, presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), estimó que si dicho sector accede a distribuir y comercializar las vacunas, podría alcanzar a cerca del 10% de la población. Asimismo, refirió que se podría trabajar un sistema de donación para la distribución de vacunas, siendo el sector privado el que pague por ellas, pero que el Estado las aplique en las zonas de mayor contagio.
“En este momento es difícil [que proceda la venta de vacunas al privado], pero en algunos países como Estados Unidos ya se tendrán las vacunas en cualquier farmacia desde julio. Están trabajando ahora con aplicar las vacunas en las cadenas de farmacias, esa es otra posibilidad [que podríamos aplicar]. La Asociación de Farmacias anteriormente ha dicho que está dispuesta a poner sus locales a disposición para las vacunas”, agregó.
Flor de María Phillips, directora del MBA en Salud de la UPC, opinó que el rol de los privados en este proceso debe respetar el principio de que la vacuna es gratuita, y, en ese sentido, consideró que un mecanismo de compraventa de la misma podría vulnerar el derecho de acceso a las vacunas de las personas al asociar este bien a su capacidad de pago.
Sin embargo, para Phillips el sector privado debe participar y convertirse en un canal de administración de las vacunas a más personas, toda vez que esta sea entregada por el Minsa.
“No hay razón para que las clínicas privadas no puedan contribuir con personal para administrar la vacuna”, comentó.
Carla Sifuentes, directora de la Asociación Nacional de Cadenas de Boticas (Anacab), explicó que, por el lado de las boticas, la potencial importación y venta de las vacunas no es una prioridad. Más bien, señaló que buscan colaborar con el Estado como brazo logístico para potenciar la cobertura de las vacunas.
“Lo primero es garantizar la gratuidad de la vacuna y para eso los privados debemos ayudar a fin de que el Estado despliegue sus capacidades en la cancha. Ahí Salog y Essalud tienen ese conocimiento con el programa Farmacia Vecina; falta ajustarlo a los requerimientos de una vacuna que necesita una cadena de frío”, refirió.
Sumiko Oshiro, presidenta de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Productos Biológicos y otros (Afabio), dice ver de forma muy positiva que los privados compren la vacuna “porque el Estado ha demostrado tener una gestión ineficaz” en este ámbito. En esa línea, recalca que es hora de confiar en el sector privado “porque conoce la realidad de la salud en el país“.
No obstante, reconoce que pueden darse riesgos en cuanto al acaparamiento o falsificación que deben ser prevenidos.
“Acá lo que tenemos en contra es el acaparamiento que puede haber en el mercado de estos productos y el alto costo que se va a generar. También existe el riesgo sobre la adulteración o falsificación de vacunas, que es una debilidad grande del país”, detalla.
Finalmente, Vanessa Vértiz, presidenta de la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos (Alafarpe), indicó que si bien es más urgente colaborar con la logística, la cadena de frío, la capacitación de personal y el seguimiento de farmacovigilancia en el proceso de vacunación, es oportuno abrir las puertas a la posibilidad de importar para comercializar.
“Creo que se tiene que descartar el riesgo de que la vacuna cueste más. La intención del privado es sumarse al esfuerzo del público, No hay interés de Alafarpe de lucrar con esto”, puntualizó.
El presidente de la República, Francisco Sagasti anunció nuevas restricciones para frenar el avance de contagios del nuevo coronavirus. Las cuáles entraran en vigencia a partir del 31 de enero al 14 de febrero del 2021.