El valor de la verdad: la enseñanza de Mahatma Gandhi
El valor de la verdad: la enseñanza de Mahatma Gandhi
Redacción EC

RAÚL MENDOZA CÁNEPA

Mahatma Gandhi fue uno de los líderes con mayor repercusión en el mundo actual. Su prédica ha servido para emprender grandes gestas pacíficas y para delinear una vida mejor. Sus preceptos han contribuido a la ecología, la organización del trabajo, la salud, etc. 

Fuentes

Gandhi bebió de diversas fuentes: John Ruskin, León Tolstói, Henry David Thoreau, los Evangelios y los textos religiosos de la India. Sin embargo, "El sermón de la montaña" sería su base y su más importante inspiración. "Cuando su país y el mío sigan las enseñanzas del sermón de la montaña, se habrán resuelto todos nuestros problemas y los del mundo", le diría a Lord Irwin, virrey británico en la India. 


Pacifismo radical 


El imperativo de amar al enemigo, de auxiliar (aun al que nos expolió), de no juzgar ni encolerizarse con el prójimo y de poner la otra mejilla no son enseñanzas que Occidente asimile sin contravenir su perturbadora historia de violencia y egoísmo. El perdón no suele ser para el ciudadano occidental el cierre fácil de un círculo, se percibe como una condescendencia sumisa e indigna con el agresor. 


Pero Gandhi era el Mahatma, al decir de Tagore, el "alma grande", e hizo del pacifismo radical un credo para su lucha. A contrapelo de la mayoría, Gandhi seguirá la línea socrática al preferir padecer el mal que perpetrarlo contra otro. Su legado histórico es su prédica del valor de la no violencia en un mundo donde la fuerza calicleana (Ética a Nicomaco) parece lograr mejores resultados que la benevolencia cristiana. El espíritu ancho de Gandhi buscó la unidad armónica en su país, pero pereció en manos de un ultra indio que prefería la disolvencia. 


Gandhi impactó en la historia moderna, en sus líderes y artistas por su ética de la tolerancia, la igualdad, la armonía y el equilibrio en el trato con el medio ambiente. Sin embargo, creía que la verdad (o los valores que predicaba) debía propugnarse a través de métodos fraternos: la resistencia pacífica y la desobediencia civil. 

El genuino valor de la verdad

La marcha de la sal fue un acto de desobediencia civil, un desafío al imperio británico. La resistencia pacífica a través de la huelga de hambre se convertiría más tarde en un método común de lucha social. El Mahatma no se refería en sus términos a la "desobediencia civil" o a la "resistencia pacífica" sino que los englobaba en el "Satyagraha" o la "fuerza de la verdad", la verdad ante todo y sin matices, sin importar las consecuencias. La verdad es la esencia de Dios.


El amor por la verdad lo adquirió de la lectura de un libro cuando viajaba en un tren, "Unto this last", de John Ruskin. Cambió su vida, supo desde entonces qué quería ser. Era un joven abogado sin mayor mira, pero el descubrimiento del valor de la verdad (no de la verdad a medias, sino de la verdad pura) le proveyó de una misión esencial. Allí empieza la historia del Mahatma.


Vegetariano 


Gandhi confesaría en "La historia de mis experimentos con la verdad" que cargaba con la culpa de no haber seguido de joven la línea familiar del vegetarianismo ascético y de haber colaborado con la muerte de animales. Decía que el animal superior debía respetar la vida del inferior. Consideraba sagrada a la vida. "Nada es más dañino para la facultad espiritual del hombre que alimentarse de carne", decía. 


Muchas décadas después de su adhesión al vegetarianismo en Inglaterra, confesaría que no es relevante que una persona sea vegetariana solo por salud, el vegetarianismo ha de ser un deber. La ética vegetariana de la India está sustentada en el respeto a la vida de toda criatura animal. Gandhi se solía alimentar de nueces y frutas, descartaba absolutamente la carne. 


El mundo debe al gran líder de la resistencia pacífica el legado de su memoria, pero, fundamentalmente, la trascendencia y significado de su credo inspirador.