Ilustración del cómic "!Encuentro monumental!", de Elio Martuccelli. Las esculturas tres personajes más importantes de la época prehispánica, la conquista y la independencia, Manco Cápac, Pizarro y San Martín se encuentran en la Plaza de Armas.
Ilustración del cómic "!Encuentro monumental!", de Elio Martuccelli. Las esculturas tres personajes más importantes de la época prehispánica, la conquista y la independencia, Manco Cápac, Pizarro y San Martín se encuentran en la Plaza de Armas. / Elio Martuccelli
Jorge Paredes Laos

Hace ya varias décadas, el recordado arquitecto y periodista Héctor Velarde decía, en uno de sus celebrados artículos, que en Lima los monumentos públicos, estatuas y fuentes debían tener ruedas, pues en vez de ser los puntos de estabilidad e identidad de la ciudad eran trasladados, cada cierto tiempo, de un lado a otro, de acuerdo a los gustos e intereses de las autoridades de turno. La escultura de Francisco Pizarro, por ejemplo, puede dar fe de ello, pues en menos de un siglo ha pasado del atrio de la catedral a una esquina de la Plaza de Armas y de ahí a un parque escondido al costado de los rieles del ferrocarril. Esta idea de estatuas móviles llevó al arquitecto Elio Martuccelli a plantear un proyecto para el pasado bicentenario que consistía en trasladar por un día —el simbólico 28 de julio de 2021— las estatuas de Manco Cápac, Francisco Pizarro, José de San Martín, Miguel Grau y Micaela Bastidas a la Plaza de Armas de Lima, en una especie de cita simbólica por nuestro aniversario nacional. La iniciativa no prósperó por falta de financiamiento, y se quedó literalmente en el papel.

“¿Te imaginas las cinco esculturas frente al Palacio de Gobierno?”, se pregunta Martuccelli, con entusiasmo. “Pero lo que no pude hacer en la realidad, lo hice posible en la ficción, y en esta pequeña novela gráfica, felizmente, las cinco esculturas han logrado encontrarse, han podido conversar, y ojalá esto nos ayude a clasificar una vez más al Mundial”, afirma el arquitecto en tono de broma, aunque sabe qué interesante sería ese hipotético diálogo entre estos personajes que representan la herencia prehispánica, colonial y republicana. Así nació el cómic ¡Encuentro monumental!, que en 26 páginas reúne a gran parte de los monumentos limeños, los cuales narran sus propias historias, aunque los roles protagónicos corresponden a tres: Manco Cápac, Pizarro y San Martín.

Según la historia de Martuccelli, Manco Cápac llega a la Plaza de Armas y es aclamado por la multitud. Ilustración del cómic "!Encuentro monumental!", editado por Arcadia / Mediática.
Según la historia de Martuccelli, Manco Cápac llega a la Plaza de Armas y es aclamado por la multitud. Ilustración del cómic "!Encuentro monumental!", editado por Arcadia / Mediática. / Elio Martuccelli

La liga de la justicia peruana

El relato se inicia con la voz de Manco Cápac que cansado de estar de pie con el brazo izquierdo levantado en la plaza que lleva su nombre, en La Victoria, decide “hacer algo por el Perú”. Entonces, se propone bajar de su pedestal para convocar a una reunión que “cambiará la historia”. Después de repasar una lista de monunentos, decide convocar a Pizarrro y San Martín a la vieja Plaza de Armas, en una especie de cita cumbre histórica.

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“El relato empieza dándole voz a Manco Cápac, ahí hay una deuda con todo lo que nos han enseñado en nuestros colegios sobre esta figura mítica que desde el lago Titicaca llegó al Cusco y empezó una nueva etapa en nuestro territorio”, dice Martuccelli. “Pero como personaje me parece más interesante Francisco Pizarro porque es el que tiene más contradicciones. En todo relato es el malo quien despierta mayor atención”, agrega el autor. (Y eso se explica en una viñeta en la que el monumento del conquistador aparece humillado, sin pedestal, a merced de un grupo de niños que juegan despreocupadamente a su alrededor).

“A esas dos voces se suma la de San Martín (que llega cabalgando por el Jirón de la Unión) —continúa Martuccelli— y, por supuesto, tenía que encontrar la manera para que se haga presente en esa reunión Micaela Bastidas (cuyo monumento está en el Cercado) y el peruano que tiene el puesto más alto en nuestro ranking que es Miguel Grau, con eso se completa la liga de la justicia peruana”.

Y el encuentro y el diálogo entre estas estatuas se desarrolla en una abarrotada Plaza de Armas, que hacen recordar tiempos prepandémicos en los que este espacio era uno de los más visitados por los limeños durante el fin de semana. “Usé fotos tomadas hace unos diez años durante una presentación de danzas de Puno en la capital”, añade el autor.

Después de jironear, don José de San Martín llega a la Plaza de Armas. Ilustración del cómic "!Encuentro monumental!", editado por Arcadia / Mediática.
Después de jironear, don José de San Martín llega a la Plaza de Armas. Ilustración del cómic "!Encuentro monumental!", editado por Arcadia / Mediática. / Elio Martuccelli

Pizarro sobre ruedas

Pero más allá de la anécdota ficcional de dar voz y agencia a los más emblemáticos monumentos de Lima, a Martuccelli le interesa reflexionar sobre el uso dado a estos símbolos en nuestra ciudad, además de cómo el arte de construir esculturas públicas ha ido evolucionando (o involucionando) en el Perú.

“El espacio publico es un espacio de convivencia con todos los enfrentamientos y las negociaciones que eso implica, y los sentimientos sobre algunas esculturas varían en el tiempo. Lo que tuvo sentido para una generación ya no la tiene para la siguiente, y lo que tiene sentido para un sector de la sociedad no lo tiene para otra”, dice Martuccelli.

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Por eso en este aniversario limeño, le interesa poner el acento en la escultura de Pizarro. “Esa escultura llegó a Lima con ocasión del 400 aniversario de la ciudad, el 18 de enero de 1935, durante la época de Benavides, y se puso en el atrio de la catedral y no hubo discusión. Pero, con el correr de las décadas, su presencia comenzó a generar sentimientos encontrados. Su último traslado, en 2004, al parque de La Muralla fue una manera de terminar el debate sin llegar a ninguna conclusión, simplemente se optó por esconderlo en un mal lugar”, dice. Por eso, tiene una propuesta de intervención urbana que podría solucionar el impase: “Poner a Pizarro sobre ruedas para que pueda pasear por toda la metrópoli y en la medida que cause fastidio a algunos se pueda mover a otro lugar”.

En 2004, Francisco Pizarro fue trasladado al parque de La Muralla: "Fue una manera de terminar el debate sin llegar a ninguna conclusión, simplemente se optó por esconderlo en un mal lugar”, dice Martuccelli. El conquistador en cómic "!Encuentro monumental!", editado por Arcadia / Mediática.
En 2004, Francisco Pizarro fue trasladado al parque de La Muralla: "Fue una manera de terminar el debate sin llegar a ninguna conclusión, simplemente se optó por esconderlo en un mal lugar”, dice Martuccelli. El conquistador en cómic "!Encuentro monumental!", editado por Arcadia / Mediática. / Elio Martuccelli

Los nuevos espacios

En los últimos 50 años, los monumentos en Lima han dejado de estar dedicados a héroes y santos y, para bien y para mal, estas representaciones se han abierto a otros temas. Existen motivos de los más diversos. En el cómic de Martuccelli se habla de una jarana monumental, en la que conviven en la ciudad representaciones al beso y a la marinera con efigies de Chabuca Granda, John Lennon y de los mismísimos Ricardo Gareca y Paolo Guerrero. “En los monumentos recientes —añade el autor— hay problemas que tienen que ver con lo artístico, hay errores en la proporción y escala y en los materiales. Ya no se usan más el mármol y el bronce, ahora se prefiere la resina plástica y el cemento y es usual ver a esculturas sin dedos o pies”. En la Lima del siglo XXI parece que los monumentos serán más efímeros. Nadie está seguro en la ciudad en estos tiempos, aunque Martuccelli espera que sean más lúdicos y presidan espacios de participación ciudadana. No más bustos encerrados entre cadenas o puestos en óvalos por los que nadie camina o en parques enrejados en los que se prohíbe pisar el césped.

Algunos de los más importantes y otros pintorescos monumentos de Lima en cómic "!Encuentro monumental!".
Algunos de los más importantes y otros pintorescos monumentos de Lima en cómic "!Encuentro monumental!". / Elio Martuccelli

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Tres esculturas preferidas

Para el autor de “¡Encuentro monumental!”, entre los monumentos más interesantes en la ciudad, destacan la escultura en homenaje a César Vallejo realizada por Jorge Oteiza. La primera obra abstracta en Lima, inaugurada en 1961, en la plazuela San Agustín, en el centro de la ciudad; La Yunta o Los Bueyes, de Ismael Pozo Velit, ubicada en el Paseo de los Héroes Navales, frente al Palacio de Justicia; y El Estibador, obra del escultor belga Constantine Meunier. “El personaje aparece ladeado y ligeramente provocador”, dice Martuccelli. Este monumento está ubicado en la plaza Bélgica, en la primera cuadra de avenida Arequipa.

Portada de cómic "!Encuentro monumental!", del arquitecto Elio Martuccelli, editado por Arcadia / Mediática.
Portada de cómic "!Encuentro monumental!", del arquitecto Elio Martuccelli, editado por Arcadia / Mediática. / Elio Martuccelli

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