Doctora Graciela Morales, epidemióloga nicaragüense que lidera un equipo de Pfizer, miembro de Alafarpe, que colabora con BioNTech para crear una vacuna contra el coronavirus.
Doctora Graciela Morales, epidemióloga nicaragüense que lidera un equipo de Pfizer, miembro de Alafarpe, que colabora con BioNTech para crear una vacuna contra el coronavirus.
Jorge Paredes Laos

La epidemióloga Graciela Morales es nicaragüense y desde hace 13 años trabaja en la división de vacunas de la farmacéutica estadounidense Pfizer. Actualmente, es líder de asuntos científicos y médicos para mercados emergentes de dicha compañía, y con un verdadero ejército de especialistas viene trabajando en algo que se convertido en el mayor reto científico de estos días de pandemia y aislamiento: crear una vacuna para combatir el COVID-19.

En el 2018, Pfizer firmó un convenio con BioNTech, una compañía experta en estudios genéticos, para desarrollar vacunas contra la influenza. Ahora, en el escenario de la pandemia por el nuevo coronavirus, ambas compañías han renovado sus esfuerzos para crear una vacuna —al más corto plazo posible— basándose en esta experiencia. Según la doctora Morales, a diferencia de otros proyectos, esta vacuna tiene la particularidad de descifrar la estructura genética del virus y a partir de ello crear el anticuerpo necesario. La primera fase de estudios clínicos de la nueva vacuna comenzarán entre esta y la siguiente semana. De acuerdo a sus cálculos, si las tres fases de estudios clínicos son exitosas, la nueva vacuna podría estar en el mercado en unos 12 o 18 meses. “Por ahora —dice— lo más importante que podemos hacer es lavarnos las manos”.

Según la OMS existen más de 20 vacunas en desarrollo contra el coronavirus, ¿Cuál es la particularidad de la que están desarrollando ustedes?

Lo novedoso de esta vacuna es que va a utilizar el ARN que, como sabemos, tiene un rol clave en la conformación de proteínas. El ARN es el que transfiere la información genética del ADN al citoplasma y determina cómo se unen las proteínas. ¿Qué es lo que estamos haciendo con esta vacuna? Vamos a buscar inocular a las personas el componente, la estructura proteica del virus, que conocemos desde enero, para que el paciente pueda desarrollar una memoria inmunológica y pueda defenderse en caso sea expuesto al virus. Esa es la particularidad de esta vacuna, por eso se puede trabajar más rápido, pues a diferencia de las vacunas convencionales, que toma muchos meses producirlas, esta lo único que utiliza es el código genético del patógeno, en este caso el SARS CoV-2, que es como se le ha llamado a este virus que causa COVID-19.

¿Esto es lo que se conoce como una vacuna basada en el ARN mensajero?

Así es, es una vacuna a partir de ARN mensajero. Se le llama así porque transmite un mensaje genético y el ADN capta toda esa información, la introduce al citoplasma y una vez ahí le de un mandato a la célula para producir proteína. Las vacunas a partir del ARN pueden, como digo, ser preparadas más rápidamente porque solo usamos el código genético. En enero se conoció la secuencia genética del virus, ahora lo que buscamos es agarrar esa estructura de ARN del virus e introducirla en el cuerpo, entonces las células utilizarán esta información para construir una proteína que se llama antígeno, que es una memoria de defensa específica para este virus. Ese es el mecanismo. La ventaja es que al no utilizar el virus per se, solo la estructura, nos permite hacerla muy rápido.

¿Y qué significa que en estos días ya harán la fase clínica?

Hemos trabajado desde el día uno para buscar una solución terapéutica. Los procesos se han ejecutado de manera acelerada y entre esta y la siguiente semana empezaremos a realizar los estudios clínicos en pacientes en algunos sitios de investigación. De acuerdo a las respuestas, extenderemos los estudios… Existe la necesidad de resolver esta crisis de salud pública de la forma mas ágil posible, y nosotros tenemos una capacidad de manufactura extraordinaria, experiencia en los testeos clínicos y serológicos que nos ayudan a medir cómo el sistema inmune responde a estas vacunas.

Sabemos que en términos regulares hacer una vacuna demora tiempo, pues se necesitan realizar varios procesos que no se pueden saltar, dicho esto ¿en qué tiempo podría estar disponible la vacuna en el mercado?

Sí, el desarrollo de cualquier tipo de vacuna, primero es muy costoso, después requiere de un proceso de largo plazo, y en el entorno normal puede demorar cinco años, a veces diez. Pero ahora, en la industria, estamos trabajando en un ambiente sin precedentes dada la evolución rápida de esta crisis. Por eso las agencias regulatorias le están dando prioridad a todos los programas clínicos que tengan que ver con alternativas de vacunas. En las semanas y meses que vienen esperamos trabajar con todos los procesos de fast track, esto quiere decir aprobaciones rápidas porque, como dices, todos los procesos tenemos que cumplirlos para conseguir productos eficaces y seguros. Sería un poco irresponsable de mi parte establecer una fecha exacta, pero estamos trabajando para traer la vacuna en el menor tiempo posible. Si los estudios clínicos salen bien, luego haremos los estudios extendidos de fase tres y esto nos permitiría pensar que 12 meses o 18 meses son escenarios altamente probables con la dinámica con la que estamos trabajando.

¿Y qué hacer mientras sale la vacuna, cómo epidemióloga qué recomendaría a gobiernos, autoridades, a la población?

Es una pregunta muy importante, aunque toda la industria esta avocada en traer soluciones rápidas, necesitamos que las medidas recomendadas en los países sean escuchadas por la población para que nos ayuden a bajar el pico epidémico lo más que se pueda y evitar altas concentraciones de casos en cortos periodos. Creo que el mayor mensaje que puedo dar es lo que han estado diciendo todas las autoridades de salud: es importante seguir las recomendaciones de higiene personal, lo más importante que podemos hacer en nuestras casas es lavarnos las manos, a cada momento. Ahora viene la Semana Santa y en algunos países habrá actividades religiosas y muchos encuentros de feligreses. Aquí nuestra mayor responsabilidad que podemos tener es celebrar al interior de nuestras casas. El distanciamiento social es importante porque nos ayuda a disminuir la exposición y le damos más tiempo al sistema de salud con sus programas de búsqueda activa de casos, con sus cercos epidemiológicos y sus test. Si no hacemos esto, el riesgo es que tengamos situaciones lamentables con un impacto de mortalidad muy alto.

¿Hay un tiempo recomendable de aislamiento? En el Perú esta medida acaba oficialmente el domingo 12 de abril, pero hay voces que dicen que tendría que prolongarse, ¿qué recomienda?

Es difícil estimar el tiempo… Eso lo determina el comportamiento de la epidemia en cada país, de acuerdo a cuándo se llega al pico de la enfermedad. Mientras el reporte de casos por día vaya creciendo progresivamente, no podemos bajar las medidas de distanciamiento social porque no hemos alcanzado el pico máximo de contagios. Hay modelos que se han hecho en cada país, de acuerdo a recomendaciones de la OMS y la OPS, y se debe seguir lo que recomiendan las autoridades sanitarias en cada lugar.


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