El Frepap volverá al Congreso luego de dos décadas. (GEC)
El Frepap volverá al Congreso luego de dos décadas. (GEC)
Paolo Benza

Elvuelve a escena. De acuerdo con el conteo rápido al 100% de América TV-Ipsos Perú, en el que obtiene el 8,9% de los votos válidos, el partido del pescado tendrá nuevamente representación parlamentaria después de dos décadas de repliegue a gobiernos subnacionales. Este hecho fue celebrado por sus simpatizantes en el local de la Av. Benavides, antes de dirigirse a su local de Cieneguilla.

Su votación ha sorprendido tanto que ayer la fujimorista Martha Chávez les mandó un guiño asegurando que “se parecen mucho” a su partido. Sin embargo, el personero legal del Frepap, Wilfredo Tenorio, deslindó de Fuerza Popular, en entrevista con el portal Ojo Público, y dijo que esta afirmación era “temeraria”.

La ideología sobre la que está fundada el Frepap –organización de corte religioso y mesiánico andino– conjuga elementos del cristianismo ortodoxo y del cooperativismo incaico, según el antropólogo Juan Ossio. Pero el corazón de su doctrina está en el culto a la imagen del fallecido líder Ezequiel Ataucusi Gamonal.

–Dos décadas en el retiro–

El Frente Popular Agrícola FIA del Perú (Frepap) ha estado dos décadas fuera de la escena política parlamentaria. Tras la muerte de su mesías fundador Ezequiel Ataucusi, en junio del 2000, y la instauración de la valla electoral como requisito para ingresar al Congreso, el Frepap solo pudo ganar alcaldías distritales en el interior del país. Los éxitos electorales parlamentarios quedaron en el recuerdo de los años noventa.

Años en los que, bajo el liderazgo de Ataucusi, el Frepap logró capitalizar su arrastre político con cinco representantes. Alcanzó dos asientos a la Asamblea Constituyente de 1992, uno en el Congreso de 1995 y dos en el que se instaló en el 2000, pero duró solo un año. En todos esos casos, el partido se benefició de la ausencia de la valla electoral, que empezó a aplicarse recién en el 2006.

En el 2000, por ejemplo, alcanzó representación con solo el 2,18% de los votos válidos. Esta elección se realizó pocos días antes de la muerte de Ataucusi. Pero al año siguiente, tras la renuncia del expresidente Alberto Fujimori, no pudo repetir el plato: sacó solo 1,66% y no logró curules. En el 2006, cayó todavía más, a 0,79%. En las últimas dos elecciones –2011 y 2016– no participó.

Durante esa época, el Frepap se convirtió en un partido subnacional. En las elecciones municipales del 2002, obtuvo dos alcaldías distritales y una provincial en Loreto; en el 2006 repitió las cifras, pero en Apurímac y Huánuco. Ese año, logró colocar a Livanov Valencia al frente de la municipalidad de Challhuahuacho, el distrito vecino del proyecto minero Las Bambas. A Valencia le tocó manejar el hoy extinto fideicomiso social de la mina.

Pero a partir de ahí, el Frepap desapareció incluso del escenario municipal: no participó de las elecciones subnacionales del 2010 ni el 2014. Volvió renovado recién en el 2018, año en el que obtuvo cuatro distritales y una provincial, en Huánuco, Loreto y Madre de Dios.

“Donde hay un gran número de militantes israelitas es en la selva y la ceja de selva. En la costa, en algunas ciudades como Lima también hay una buena cantidad. Y también en la sierra sur, allí hay muchísimos”, detalla el antropólogo y exministro de Cultura Juan Ossio, quien ha estudiado a los israelitas por más de tres décadas.

Pero pese a que su presencia es fuerte en zonas aisladas, como el Vraem (Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro), y aunque las laderas de los cerros en las carreteras de casi todo el país tienen siempre una pinta con el logo del ‘pescadito’, el partido no logró crecer en términos electorales desde la muerte de su líder fundador. Ello hasta la elección de hoy.

–Cooperativistas conservadores–

El ideario de los israelitas es la conjunción de dos mundos estancados en el tiempo: el cristianismo ortodoxo y el incanato. No es posible entender al Frepap separado del movimiento religioso, explica Ossio. Ambos fueron fundados por Ataucusi: uno en los sesenta, con el soporte institucional de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (AEMINPU), y el otro en los ochenta, bajo el ya conocido logo azul y una agenda centrada en el agro.

“El partido lo creó Ezequiel Ataucusi con la consigna de salvar a la población del fin del mundo. Ellos establecieron que hubo dos cataclismos y que se venía el tercero, y ya estábamos viviendo sus síntomas. La idea era aglutinar a la gente y salvarla de la hecatombe que iba a venir”, explica Ossio.

La figura de Ataucusi Gamonal es la que aún cohesiona al movimiento, en medio de peleas intestinas y escisiones políticas. Siempre que los israelitas se reúnen, así sea en los cuarteles de las facciones disidentes, cuelgan en la pared un cuadro con la imagen de su profeta más importante. “Lo que los cohesiona es la imagen de Ataucusi. Él es la figura epónima del movimiento", dice Ossio.

El antropólogo explica que detrás de este culto ferviente al líder fundador está lo que él llama el “mesianismo andino”, una característica común en las sociedades del ande peruano que se puede rastrear hasta los levantamientos de líderes como Túpac Amaru. Es también, según explicó en una entrevista al portal Ojo Público, una de las razones por las que el crecimiento de Ataucusi se interpuso en el camino del de Sendero Luminoso.

“Era gente que buscaba adherirse a verdades que le permitieran superar su sentimiento de crisis. Y la alternativa estaba entre un movimiento que les ofrecía la posibilidad de ser los dueños de la riqueza quitándosela a los propietarios [...]; o encontrar el orden a través de un profeta que les ofrecía llegar a la tierra prometida siempre y cuando aceptaran las reglas de su religión. Si no hubiese existido esta vertiente pacífica, digamos que los senderistas hubiesen campeonado”, explicó a Ojo Público.

Pero no es el mesianismo la única característica del movimiento israelita. En la conjunción de una interpretación literal de la Biblia y la utilización de métodos de organización social de los incas, el Frepap exhibe rasgos ideológicos interesantes. Por ejemplo, se trata de un movimiento conservador en términos sociales, que se podría oponer a políticas que incluyan el enfoque de género, pero que ha dado una participación importante a las mujeres en sus listas. La cabeza de lista de Lima es mujer: Raymunda Quincha, quien fue excluida de la contienda.

“De acuerdo a su religión, están totalmente en contra de temas como el enfoque de género. En esa materia, ellos piensan que las mujeres son inferiores a los hombres, que el rol social de las mujeres es el de servir a los varones. Pero los conciben como dos mundos paralelos: no consideran los géneros como iguales; pero sí creen que las mujeres pueden tener posiciones y expresarlas”, explica Ossio.

En la regla de vestimenta israelita, que incluye las conocidas túnicas y barbas largas, las mujeres deben portar un velo sobre sus cabezas. En una reunión de la que participó El Comercio, los asientos de las mujeres fueron estrictamente separados de los hombres. Sin embargo, una integrante del movimiento le dijo sin problemas a otro militante varón que debía ceñirse a la disciplina y realizar las labores que se le habían asignado.

Otro punto en el que los israelitas han logrado hacer que los mundos confluyan, pese a las contradicciones, es en la crianza familiar. Aunque en muchas de las comunidades que han establecido en la selva se realiza una crianza comunal de los hijos, el movimiento tiene a la familia como eje preponderante de su estructura.

“La familia es sumamente importante porque así está en la Biblia. Ellos se mueven entre estos paradigmas de las sagradas escrituras", dice Ossio. Las enseñanzas de Ataucusi están principalmente basadas en su capacidad de interpretación de los textos bíblicos, que privilegia un ángulo sumamente ortodoxo. De ahí viene, por ejemplo, el requisito de vestimenta.

Pero, como todo en el movimiento, esto se mezcla con motivos incas. “Han utilizado en las colonias el sistema cooperativista, como el del ayllu, y su modelo político es una reinterpretación de los incas. Los consideran los antiguos profetas. Utilizan para su modelo político tradiciones que se dan en los andes, como la minka [trabajo comunitario para beneficio social]”, aclara Ossio.

De hecho, pese a que su búnker político está en Cieneguilla, el corazón del Frepap está en las comunidades israelitas asentadas en lugares remotos de la sierra y la selva. Por ellas, agrega Ossio, también entraron en política. El proyecto más recordado –y aplaudido– de un congresista israelita fue el de Fronteras Vivas: llevar su modelo de comunidad a las inhabitadas fronteras del país, especialmente las de la selva.

“Para el país se trataba de tener presencia en las frontera, reconocimiento del territorio. Como la mayor parte de las fronteras está abandonada, ellos ofrecían ocuparlas para convertirse en elementos custodios. Para ellos, se trataba de lograr más colonias”, dice el antropólogo.

Aunque no han aparecido mucho en prensa en esta campaña –El Comercio los invitó a su debate general y declinaron de participar– algunas de las otras propuestas expresadas en el debate organizado por el Jurado Nacional de Elecciones son el fin de la inmunidad parlamentaria y el impulso de la venta de medicamentos genéricos.

Uno de sus candidatos por Cajamarca, César Augusto Jara, registra dos procesos penales (no sentencias) por tráfico ilícito de drogas.

–Éxito pese a las grietas–

Si bien el resurgimiento parlamentario del Frepap se da en una elección fría, no deja de ser un logro dada la situación que vive el movimiento desde hace algunos años. “Me llama la atención que haya logrado entrar al Congreso, porque están divididos”, dice Ossio.

Desde la muerte del mesías Ezequiel Ataucusi el movimiento se ha partido., el partido se preparaba para la elección parlamentaria detrás de un delgado manto de silencio mediático, en parte debido al recelo de la militancia por la existencia de facciones disidentes. Su campaña se centró en presencia física en calles y plazas a nivel nacional.

La más importante de estas facciones no oficiales es la que lidera el primogénito de Ataucusi, Juan Noé. Antes de que iniciara la campaña, él dijo que el Frepap no había estado “a la altura de las expectativas” en las últimas elecciones, y que esperaría el resultado de estas para “tomar acciones democráticas” que lo coloquen al frente del partido para reorganizarlo.

Los resultados de las elecciones parecen haberlo dejado sin piso. La facción oficial está liderada por el hijo menor de su mesías, Jonás. “El grupo de Jonás todavía es fuerte, porque son los que han copado todo el aparato institucional del Frepap. Los otros se están abriendo campo para conquistar a más gente, pero su situación no es muy sólida. No han logrado entrar al aparato institucional”, explica Ossio.

Sin embargo, Jonás es un líder ausente. “Nunca he podido conocerlo. Nunca se presentaba en las ceremonias. Es manejado por determinados grupos, y no tiene capacidad de ser dirigente político ni religioso”, dice Ossio. Esto complicaría el manejo y la cohesión de la bancada, opina el antropólogo.

Pese a estas pugnas, el Frepap registra 42.083 afiliados a nivel nacional, seis veces más que Fuerza Popular, cinco más que el Partido Morado y diez más que el Frente Amplio. En su momento de mayor auge, Ezequiel Ataucusi le dijo a Mario Vargas Llosa que él lo llevaría a la presidencia de la República. Hoy, con expectativas mucho más acotadas, su partido sorprende a la opinión pública regresando al Congreso.

¿Quién es Ezequiel Ataucusi, fundador de FREPAP?

Ezequiel Ataucusi Gamonal fue el fundador del hoy partido revelación de las últimas Con casi 16 escaños ganados, el ha regresado al Parlamento tras 20 años.

Fue en junio del año 2000 en que este líder evangélico dejó de existir y su velatorio duró alrededor de tres días, el mismo tiempo en que Jesucristo fue velado. Sin embargo, la diferencia entre ambos es que uno no resucitó.

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