Esta nota forma parte del especial “Médicos venezolanos: al otro lado de la frontera”.
Esta nota forma parte del especial “Médicos venezolanos: al otro lado de la frontera”.
Por Mirelis Morales Tovar

Estefany Arellán se tuvo que olvidar de su profesión al llegar a Perú en el 2017. Trabajó en estéticas y salones de belleza. Incluso, fue masajista terapéutico a domicilio. Se sentía frustrada, pero tampoco tenía otra opción. No podía ejercer como doctora, porque requería de casi 700 dólares para homologar su título y el país no estaba concediendo facilidades a los más de 4 mil médicos venezolanos registrados por Migraciones Perú.

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