• (Hugo Pérez)
    1/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    2/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    3/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    4/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    5/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    6/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    7/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    8/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    9/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    10/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez/El Comercio)
    11/13

    (Hugo Pérez/El Comercio)

  • (Hugo Pérez)
    12/13

    (Hugo Pérez)

  • (Hugo Pérez)
    13/13

    (Hugo Pérez)

Óscar Paz Campuzano

Gregoria Chuquispuma toma varios baldes y camina despacio hacia la orilla del río Cañete para recoger un poco de agua. Son las tres de la tarde del último jueves en y los caños en el pueblo están secos. No cae ni una gota en las casas y hospedajes.

La falta de este recurso es un problema que comenzó en marzo del 2017. Producto de El Niño costero, el río dejó su cauce y destruyó la infraestructura que abastecía a Catapalla con agua de manantial (filtraciones del río).

Catapalla –a cinco minutos del centro– es uno de los 11 anexos de Lunahuaná (Cañete), donde hay unas 300 viviendas y varios hoteles y restaurantes turísticos; además, atractivos como el puente colgante (con más de cien años de antigüedad), destruido también por el río, y una vieja bodega vitivinícola. Es una zona de visita obligada para los turistas que llegan a este distrito limeño conocido por su clima soleado y los deportes de aventura.

Este y otros anexos que se abastecen con la red de Catapalla se quedaron dos meses sin recurso por la rotura de un reservorio.
Jaime Vera, ex presidente de la Organización Comunal Administradora de Servicio de Agua Potable y Alcantarillado (Ocass) de Catapalla, contó que no les quedó más alternativa que usar temporalmente el agua de río que a veces llega turbia al ser transportada por un canal de riego.

Los problemas se agravan cuando los agricultores cierran la acequia por mantenimiento o cuestiones relacionadas a su actividad. Cuando pasa, esta población se queda sin agua. Por eso, el último jueves, Gregoria Chuquispuma fue al río con sus baldes.

—Agua sin garantía—
Luis Ángeles Parra, ingeniero de la Autoridad Local Administrativa Mala-Omas-Cañete, señala que las aguas de este río son contaminadas desde la parte alta por descargas de la actividad minera y los desagües. “Esa agua no es segura para la salud. Antes de ser usada para el consumo humano, debe pasar por un proceso de cloración”, indicó.

El alcalde de Lunahuaná, Félix Vicente, dijo que hay un proyecto por S/65 mil para rehabilitar una bocatoma y otro por S/455.291 para rehabilitar el sistema de saneamiento de Catapalla. La autoridad señaló, sin embargo, que la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC) no ha dado los recursos para ejecutarlos.

Vicente dijo que otro proyecto en espera es la rehabilitación del antiguo puente colgante que hasta hoy sigue caído, pese a ser un atractivo.

Según el Decreto Supremo 124-2017-PCM, hay 24 proyectos de reconstrucción considerados para Lunahuaná: pistas y veredas, obras de saneamiento, de rehabilitación de carreteras e infraestructura de riego. Por el momento, los únicos trabajos en ejecución están relacionados con la limpieza y encauzamiento del río en diferentes tramos.

Ante la falta de agua, Cristel Chuquispuma, chef de un hotel de la zona, cuenta que a las 6 de la tarde la población baja al río para abastecerse y, a veces, para bañarse. Para sus labores de cocina, ella se ve obligada a comprar agua en botellones. Sin embargo, ese es un lujo que no toda la población de Catapalla se puede dar.

El temor de los vecinos y de los empresarios turísticos de la zona es que en esta temporada de lluvias y huaicos el río Cañete se enturbie y, como consecuencia, vuelvan a quedarse sin ningún tipo de abastecimiento de agua por varios meses.

Lee también...