La presencia de colectivos en corredores viales genera caos y hace que buses manejen con lentitud, perjudicando a usuarios. (foto: José Rojas)
La presencia de colectivos en corredores viales genera caos y hace que buses manejen con lentitud, perjudicando a usuarios. (foto: José Rojas)
Gladys Pereyra Colchado

Cada tren de la lleva a entre 1.000 y 1.200 personas en cada viaje. Si esos pasajeros decidieran movilizarse en , necesitarían al menos 300 autos para el mismo viaje, con el tráfico, la inseguridad y el precio hasta cuatro veces mayor que esto implica. La lógica diría que nadie optaría por lo segundo, pero no es tan fácil como parece.

El último lunes, el paro de ‘colectiveros’ provocó desmanes en varios distritos de Lima y Callao. La respuesta de las autoridades fue firme: este tipo de servicio es ilegal y no tiene cabida en la apuesta por un transporte seguro y eficiente. Pese a ello, hoy muchas personas siguen recurriendo a ellos

En Lima y Callao se realizan más de 26 millones de viajes al día, de los cuales el 73.7% son con vehículos motorizados. Según el Informe de Observancia Situación del Transporte Urbano en Lima y Callao – 2018, de la Fundación Transitemos, de todos estos viajes, unos 15.9 millones corresponden a transporte público.

Sin embargo, solo entre los corredores complementarios, el Metropolitano y la Línea 1 del Metro de Lima lograron cubrir una demanda de poco más de un millón y medio de viajes al día (1.601,472), durante el año pasado. Es decir, apenas el 10% del total, mientras que solo en taxi colectivo se realizaron 2 millones 200 mil viajes (13.76 %). El resto corresponde a buses tradicionales, combis, coasters o taxis formales.

El presidente de la ONG Luz Ambar, Luis Quispe Candia, estima que la cifra de viajes en colectivos es, actualmente, mucho mayor. En diálogo con El Comercio señaló que cada día se realizan unos 7 millones de viajes en este servicio. “Hay aproximadamente 300 mil taxis en Lima y Callao, de los cuales 180 mil están autorizados. Por lo menos, la mitad del total hacen el servicio colectivo, especialmente en la mañana y la noche”, dijo.

En cuanto a combis y coasters, estas suman 28.000 unidades en Lima y Callao, mientras que las empresas de transporte tradicional ascienden a más de 350.

En este escenario, la oferta de transporte de gran capacidad sigue siendo reducido. Este año, la Línea 1 ha logrado duplicar la cantidad de viajes pasando de 370 mil a más de 550 mil gracias al aumento de trenes. No obstante, aún es insuficiente.

- Alternativa ilegal -

Los servicios informales se han incrementado en respuesta directa la ausencia de alternativas de transporte público de calidad en varios sectores de la capital, sostiene Mariana Alegre, urbanista y directora de Lima Cómo Vamos. Sin cobertura adecuada, toma mayor poder el llamado ‘para transporte’ en modalidad de colectivos, ‘taxis’ en moto, combis pirata, etc.

Pero no es el único motivo. En las zonas donde sí existen servicios formales estos no tienen una frecuencia oportuna o son de mala calidad respecto a precio, el tiempo que el usuario tarda abordarlos, velocidad o conexiones. “Si la calidad es mala, la gente opta por otra cosa”, dice a El Comercio.

El terminal Naranjal de El Metropolitano colapsa en hora punta. (Archivo / Anthony Niño de Guzmán)
El terminal Naranjal de El Metropolitano colapsa en hora punta. (Archivo / Anthony Niño de Guzmán)

“Los colectivos informales atraen a un porcentaje de la población que se encuentra en una clase media, trabajadora oficinista, que tiene un ingreso que le permite pagar más que un bus, pero menos que un taxi. Si a esto sumas que el colectivo acaba garantizando rapidez, porque hace menos paradas, incluso con los problemas de la inseguridad termina siendo más conveniente para el usuario”, agrega la especialista.

-Lo que falta-

Para llegar al terminal Naranjal del Metropolitano, quienes viven en Puente Piedra tienen dos opciones. Usar el bus alimentador de este sistema de transporte o recurrir a los taxis colectivos. El segundo cuesta en promedio 5 soles y es inseguro. Sin embargo, si es hora punta en un día laboral, los alimentadores llegarán con amplios retrasos o no simplemente no se detendrán en los paraderos por encontrarse repletos.

El terminal Naranjal se repleta de pasajeros tanto para rutas troncales como alimentadores. (Alonso Chero)
El terminal Naranjal se repleta de pasajeros tanto para rutas troncales como alimentadores. (Alonso Chero)

La situación se repite en varios distritos, especialmente de Lima Norte. Por eso, luego del paro de transportistas del servicio ilegal, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, informó que incorporarán 22 buses a la flota de alimentadores del Metropolitano, con una capacidad para 4.000 personas, para cubrir la demanda desde Comas hasta el Centro de Lima.

Pero el Metropolitano no cubre toda la ciudad. Tampoco lo hace la Línea 1. Según la última encuesta de Lima Cómo Vamos –realizada del 5 julio al 2 de agosto de este año– apenas el 9.5% de la población del Callao usó al menos una vez el mes el Metro de Lima en los últimos 12 meses. En Lima, ambos servicios no pasan del 40% de personas que lo han usado al menos una vez en el mismo periodo.

Si bien existen proyectos para construir más líneas del Metro de Lima – según estimaciones del Ministerio de Transportes y Comunicaciones la Línea 2 estaría completada para el 2024 – los buses son el medio más cercano para todos, siempre que sean parte de un sistema integrado de transporte.

“El bus es el que conecta la ciudad. El metro es la estructura sólida que llega solo a determinados lugares por lo complejo que es. Por eso hay que darles corredores exclusivos, frecuencias correctas, cobertura buena y, ojalá una única tarifa”, puntualiza Mariana Alegre.

Quispe Candia sostiene que se necesitaría como mínimo que los cinco corredores complementarios sumen una flota de 5.000 buses (ahora hay 700). En un escenario ideal, la cantidad tendría que ser hasta 14.000 vehículos de 9 metros de longitud para desaparecer el transporte informal.

“Hay un déficit de al menos 4.000 buses. La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) se ha comprometido a convocar a licitación para tenerlos el próximo año. No obstante, deberían existir entre 12.000 y 14.000 buses de gran capacidad para atender la demanda de viajes y reemplazar a las 28.000 mil combis y coasters que operan en la capital”, indica.